Troles

Después de aterrizar en el aeropuerto O’Hare de la ciudad de Chicago, me fui caminando a la estación del tren que forma parte del mismo enorme complejo para dirigirme al centro de la Ciudad de los Vientos en donde tenía una reunión de negocios. Me senté en un asiento junto a la ventana para observar los barrios que atraviesa el ferrocarril durante su recorrido de 45 minutos. Una gran parte del trayecto es sobre una vía elevada por lo cual lo que uno ve son los techos de las casas adyacentes. No exagero en decir que de punta a punta los techos de todos los edificios estaban pintarrajeados de grafiti. Aunque el panorama durante el viaje no es nada bonito, la pintura lo hacía aún más feo. Este “arte urbano” no se puede ver desde la calle, es solo para el deleite de los viajeros del tren.

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Esto sucedió en 1985. Posteriormente se descubrió que esta enorme inversión de tiempo y pintura fue la obra de una sola persona que les daba esta fea bienvenida a los millones de viajeros que visitaban Chicago.

Un trol en el Internet es una persona disfuncional que utiliza pintura digital para acosar, difamar, confundir, acechar, desinformar, extorsionar y arruinarle la vida a personas individuales o a grupos. La mayoría de los troles ni siquiera conocen a los que quieren molestar con sus declaraciones vitriólicas. Es simplemente un afán malicioso de causar angustia. Mi analogía con el grafitero de la vía del tren de Chicago no es en cuanto al tipo de daño que en este caso fue afectar temporalmente mi sentido visual. Es que un solo trol, como el pintor de techos, puede lograr afectar el entorno digital de millones de personas.

Según el sitio de Internet darkspychology.com, los troles son como las cucarachas que se esconden en las alacenas esperando que se apague la luz para salir a causar estragos. Los troles publican noticias falsas para divertirse con la reacción del público. Otras veces, como lo afirma Lydia Cacho en su columna de esta semana, son troles profesionales que difunden noticias falsas para distraer nuestra atención de los problemas que sufre nuestro país (¡Se murió Aristegui!).

Troles en Estados Unidos colocaron anuncios en craigslist con direcciones de casas al azar diciendo que los dueños están regalando sus pertenencias. Varias casas fueron saqueadas. Troles publicaron que Hillary Clinton estaba asociada con una red de pedófilos basada en una pizzería en Washington. Alguien se lo creyó y baleó el establecimiento.

Miles de figuras públicas han abandonado sus cuentas de Twitter debido a los ataques personales que reciben de troles cuando expresan alguna opinión controversial. Una desarrolladora de juegos de video opinó que hay muy pocas mujeres en su profesión y que las que hay sufren de acoso sexual. El resultado fue una avalancha de amenazas de muerte que la obligaron abandonar su trabajo y su hogar.

Los troles son solo una de las consecuencias no esperadas del crecimiento de las redes sociales en el Internet. Durante las siguientes Cavilaciones abordaré otros temas relacionados.

Trump es un agujero negro

Un agujero negro es una región finita del universo que tiene en su interior una masa tan enorme que produce una fuerza de gravedad tan poderosa que nadie se escapa de su atracción, ni siquiera la luz. Un agujero negro puede devorar galaxias enteras.

black hole

Donald Trump, el impredecible hombre más poderoso del mundo, es un agujero negro que ejerce una fuerza infinita sobre nuestra atención. Parece que no podemos dejar de hablar de él. Parece que no hay otros asuntos importantes. La mayoría de los reportajes que publica diariamente la prensa mundial se refieren a Trump. No hay ninguna reunión a la que yo asista que no domine el tema de Trump.

Desde su campaña presidencial Trump nos asombró con su capacidad para insultar, denigrar, mentir, exagerar, provocar odio y destapar la cloaca que contenía al racismo. Eso era cuando no concebíamos que pudiese ganar las elecciones. Eso era cuando no podía causarle daño real al mundo. Eso fue cuando el efecto de sus matutinas ráfagas twiteras era hacernos reír incrédulos. Hoy es diferente. Hoy nos sigue asombrando pero el asunto es serio. Hoy una gran parte de los países del mundo están en vilo tratando de entender cómo serán afectados por Trump.

Un agujero negro distorsiona la configuración del universo. Trump distorsiona nuestra realidad. ¿Quién pensaría que algún día añoraríamos al presidente George Bush? ¿Quién pensaría que hay hechos reales y hechos alternos? ¿Quién pensaría que viviríamos una época en la cual es muy difícil distinguir la verdad de la mentira? ¿Quién pensaría que el líder del mundo libre pudiese decir descaradamente falsedades fácilmente verificables? ¿Quién pensaría que un presidente de Estados Unidos fuese capaz en un solo mes de gobierno de enemistarse con sus propias agencias de seguridad? ¿Quién en México pensaría que en el siglo XXI el presidente de Estados Unidos nos viese como un enemigo despreciable? Esta es la nueva realidad gracias a Trump, un presidente que presume de saber más sobre la guerra que todos sus generales juntos. Un presidente que se cree infalible como el Papa.

Esta realidad es tan diferente a la anterior que hasta el momento nadie sabe cómo contrarrestarla. Hace unos días Trump acusó en una serie de twits al ex-presidente Obama, sin ninguna prueba que lo acredite, de haber intervenido sus teléfonos durante la campaña presidencial. El mismo FBI contradijo al presidente diciendo que no hubo tal intervención. Trump jamás se retracta de sus declaraciones aunque sean claramente falsas. Algunos reportajes afirman que Obama está furioso pero que aparte de negar lo ocurrido a través de su vocero, teme que cualquier otra respuesta de su parte lo pueda atrapar en el agujero negro de intriga de Trump. Ni siquiera Obama, uno de los políticos más hábiles de la historia, sabe cómo responderle a Trump.

Para los países del mundo es un riesgo acercarse a Trump. Es mejor mantener una distancia prudente y asumir una postura defensiva ante la incertidumbre. Desgraciadamente México no puede alejarse mucho. Estamos peligrosamente cerca del agujero negro.

La congestión vehicular en Tijuana

El último año empeoró más que nunca la congestión del tráfico vehicular en Tijuana. Cada vez que me encuentro en una reunión surge el tema del tráfico. “Me tomó 40 minutos en llegar aquí desde mi casa. Antes me tomaba 15”. “¿Ya viste cómo esta el tráfico en el Boulevard?”. Cuando apenas empezaba este problema era admirable la paciencia de los Tijuanenses que resignados en sus autos avanzaban lentamente a su destino sin protestar ni violar las leyes de tránsito. Esto ya cambió. Hoy los automovilistas en nuestra ciudad se pasan los altos y los semáforos en rojo, inventan carriles donde no existen, embisten a otros vehículos, insultan verbalmente y con señas, y se les nota visiblemente un nivel justificable de ira ante su impotencia.

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Las congestiones del tráfico vehicular ocurren cuando se genera una demanda mayor que la capacidad de las calles. A esto se le llama saturación. Normalmente hay muchas circunstancias que pueden causar y agravar la congestión. El aumento constante del número de vehículos, lo cual sucede conforme crecen los centros urbanos, provoca congestiones. También los accidentes, las obras en las vialidades y el clima. Estas son las causas principales de la saturación vial que se estudian en las escuelas de ingeniería que se especializan en este tema. Se estudian para poder planear cómo debe crecer una ciudad y evitar que sus calles se saturen.

No encontré referencias en mi pequeña investigación a las causas principales de la saturación que afecta a nuestra ciudad: la mala planeación y ejecución de las obras. Para empezar, nadie le cree a las autoridades la fecha que anuncian para que finalice una obra. Nunca se terminan a tiempo y con frecuencia tardan más del doble. Muchas veces se inicia una obra cerrando una calle y después ya no se trabaja en ella por semanas. Muchas obras en Tijuana no mejoran sino empeoran el tráfico, aún después de que se finalicen.

Espero que el SITT, la famosa ruta troncal, funcione algún día. El ayuntamiento anterior no terminó la obra como prometió. Cuando la meta de una obra como el SITT es agilizar el tráfico, el resultado hasta el momento es el opuesto. Por ejemplo, el Paseo de los Héroes, una de las zonas más transitadas de la ciudad, con frecuencia sufría congestiones. El SITT empeoró la situación al adjudicarse un carril dedicado a los nuevos autobuses, lo cual disminuye 25% la capacidad de la avenida. Solo he logrado avistar unos cuantos autobuses del SITT en el carril dedicado, los cuales estarían vacíos sino fuera por los automovilistas que los utilizan indebidamente. Del otro lado del Paseo, en la zona de Plaza Río, los taxis se estacionan en donde quieran esperando pasajeros lo cual estrangula la vialidad a dos carriles. Nunca he visto que las autoridades prohíban que se estacionen los taxis en lugares indebidos bloqueando las calles de la ciudad.

Cuando hay problemas en las calles se crea una cultura vial agresiva que después es muy difícil de corregir. Ojalá que esta cultura no se normalice en Tijuana.

La nueva política migratoria de Trump

Según Trump, los inmigrantes “rutinariamente victimizan a los americanos, no respetan la ley y son un amenaza” para las comunidades a lo largo del país. Para protegerse de estos millones de criminales, su gobierno acaba de anunciar nuevas medidas para deportarlos. La meta es aplicar las leyes de manera más estricta usando toda la fuerza del gobierno federal para localizar, arrestar y deportar a los indocumentados que hayan cometido cualquier tipo de crimen. Los gobiernos anteriores solo le daban prioridad a deportar a personas que cometiesen felonías, y no crímenes menores como violar las leyes de tránsito o tirar basura en la calle.

Mexican immigrant Bernardo Ortega Guerrero of Vera Cruz, Mexico, rides in a U.S. Immigration and Customs Enforcement bus while heading to a waiting deportation jet in Broadview, Il., Tuesday, May 25, 2010.  (AP Photo/LM Otero)

El motivo principal que causa la migración hacia el norte es el deseo de encontrar trabajo. Para trabajar en Estados Unidos forzosamente se necesita un número de seguro social (Social Security Number, o SSN) que solo pueden obtener legalmente los ciudadanos, los residentes legales y los que poseen visas de trabajo especiales. Usar un SSN falso es una felonía. Eso significa que según la nueva política de Trump todos los trabajadores indocumentados son criminales sujetos a deportación.

Las nuevas tácticas que utilizará Trump para expulsar a los indocumentados incluyen publicar sus crímenes y eliminar la protección de su privacidad; construir grandes instalaciones para encarcelarlos (¿campos de concentración?); acelerar las deportaciones; contratar a las policías locales para que los arresten; y contratar a 15,000 nuevos agentes de migración para aplicar la ley. Aún no se han autorizado los fondos para financiar estos programas que seguramente sufrirán oposición en el Congreso y en los tribunales.

Me cuesta trabajo pero quiero eliminar mis emociones de lo que pienso sobre este problema que nos va a afectar mucho a los mexicanos. La realidad es que no deberían existir los cruces ilegales a Estados Unidos. Los dos países hipócritamente se han hecho de la vista gorda ante el riesgo de un polvorín que por fin ya está explotando. Estados Unidos porque depende del trabajo digno, duro, honroso y mal pagado de los migrantes mexicanos. México porque depende de las remesas y por no haber hecho lo suficiente para fomentar la economía y crear trabajos para que desaparezca la necesidad de cruzar el río.

Muchas de las familias de origen mexicano que viven sin permiso en Estados Unidos tienen hijos americanos, están arraigadas en ese país y hoy están en riesgo de dividirse. Habrán muchas tragedias como la de la mujer indocumentada que fue arrestada porque su pareja que la golpeaba la habló a las autoridades migratorias. El odio y crueldad que Trump fomenta se propagará de costa a costa.

Para mí el meollo del asunto no es que Trump haya decidido que su mayor prioridad sea expulsar a nuestros compatriotas, sino la forma cruel y denigrante como lo está haciendo. La manera como nos pinta a todos con la misma brocha como pandilleros y violadores. Como bad hombres. Es muy decepcionante que Trump nos odie; es pero aún que halla millones que están de acuerdo con él.

Sobre los servicios de salud en México

Ya tenía más de una década viviendo en Estados Unidos cuando decidimos tomar unas vacaciones en Cancún. Estábamos cenando en un restaurante cuando mi hijo de 13 años empezó a sufrir un ataque de asma. No había traído al viaje el inhalador que siempre lo acompañaba para resolver estas situaciones. Después de unos cuantos minutos ya tenía muchas dificultades para respirar. Alarmados salimos del lugar en busca de un taxi para que nos llevara al centro de atención médica más cercano. El chofer nos dijo que no había hospitales o clínicas en donde estábamos y que la única opción era ir al centro de la ciudad que en esa época era muy pequeña (esto sucedió hace más de 25 años). Nos explicó que tardaríamos más de media hora en llegar.

salud

Fue entonces que nos entró el pánico. ¿Qué podemos hacer?, nos preguntábamos. Entonces pensé en algo que no se le ocurriría a un americano porque allá no puede suceder. “Hay alguna farmacia por aquí?”, le pregunté. Nos llevó a la más cercana. Le describí al boticario lo que estaba sucediendo y me dijo que si le daba mi consentimiento él podía inyectarle un bronquiodilatador. En unos minutos mi hijo se recuperó y se nos pasó el susto. Yo recuerdo con frecuencia al boticario que le salvó la vida a mi hijo.

Quizás no debamos quejarnos tanto de los servicios de salud de nuestro país. Mi hijo cuando era infante fue internado numerosas veces en Estados Unidos porque los varios doctores que lo trataban no diagnosticaron correctamente que tenía asma. Cada evento, aunque teníamos seguro médico, nos costaba un dineral. En una ocasión que estábamos de visita en Tijuana tuvo una recaída y lo tuvieron que hospitalizar. El médico que lo atendió rápidamente descubrió lo que tenía y desde ese entonces no hubo más hospitalizaciones (Nota positiva: mi hijo ya tiene más de 20 años sin asma).

Los servicios médicos que recibimos en México, cuando menos en las zonas urbanas, son de igual o mejor calidad que los que se ofrecen en los países del primer mundo. Y aunque mis amigos médicos tal vez me critiquen, yo creo que los consultorios de las Farmacias Similares son una buena alternativa para las familias de escasos recursos para abordar padecimientos leves.

Lo que me motivó a escribir estas Cavilaciones fue una conversación reciente entre un grupo de amigos sobre este tema. Uno de ellos, quien vivió muchos años en Suiza, el país más rico del mundo, nos relató que conseguir citas ahí para ver un médico es muy complicado, los costos son muy altos y los cuidados dejan mucho que desear.

Hace cuatro años a mi madre le recomendaron que visitara a un médico en San Diego para obtener una segunda opinión con respecto a una posible intervención quirúrgica. El médico no se presentó porque tuvo una urgencia. De todas maneras nos llegó una cuenta por cientos de dólares. Esto no sucedería en nuestro país.

No hay que quejarnos tanto. México tiene buenos médicos y un sistema de servicios de salud ad hoc para nuestro país.