La Tecnología y el Arte de Traducir Idiomas

A mediados de los años 1990 recibí un mensaje de correo electrónico de un cliente japonés de mi empresa en Estados Unidos a la cual le habíamos vendido una licencia de nuestra tecnología de reconocimiento de voz. Les respondí que por favor no usaran programas de computadora para traducir sus mensajes y que por favor enviaran el mensaje de nuevo. Sorprendidos, me hablaron para decirme, ¿Cómo supo usted que usamos un programa de traducción automática? Lo que ellos no entendían entonces es que el inglés que producía el programa no tenía ni pies ni cabeza, pero sí unos patrones que delataban que una máquina había traducido el mensaje del japonés al inglés.

Hoy, 15 años después, Google traduce automáticamente las páginas de Internet entre más de 50 idiomas, incluyendo yiddish y swajili, y los resultados son sorprendentemente buenos. Todavía hay muchos errores. Por ejemplo, ingresé a la página de Internet de una empresa americana y encontré que la frase condicional: “As the only company worldwide”, se tradujo como “”Como la empresa en todo el mundo solo”. Una traducción aceptable es: “Siendo la única empresa en todo el mundo”.

La profesión de traductor de idiomas está en peligro inminente de extinción. Dentro de unos cuantos años la tecnología de traducción de idiomas se perfeccionará a tal grado que se podrá traducir un texto de cualquier idioma a otro mejor que como lo puede hacer un ser humano. Los incrédulos recordarán que nadie creía que una computadora le ganara el juego de ajedrez a un humano. En la actualidad la computadora le gana siempre al mejor maestro bajo las reglas oficiales de los torneos de ajedrez. En febrero de este año, una computadora de IBM, llamada Watson en honor a Thomas Watson, el fundador de IBM, les ganó a dos expertos en el famoso juego de televisión Jeopardy. En este juego, al revés del habitual formato de los programas de preguntas y respuestas, el conductor dice una respuesta y los tres concursantes tienen qué formular la pregunta correspondiente. El primero de ellos que oprima un botón contesta primero. Si su pregunta no es la correcta, el siguiente concursante tiene la oportunidad de hacer la suya y así sucesivamente. Los temas a tratar son muchos, muy variados y cada concursante que acierta recibe un premio en dólares. Por ejemplo: una respuesta del conductor podría ser: “Es el estado más poblado de México y caen nevadas durante el invierno en las zonas altas”. El concursante debe preguntar: “¿Qué es el estado de México?”. Lo verdaderamente asombroso es que la computadora puede analizar gramaticalmente frases verdaderamente complejas sobre cualquier tema. Esto se creía imposible hace menos de dos décadas.

Durante este período de extinción, la profesión de traductor de idiomas se ha transformado radicalmente por un efecto secundario de la tecnología: la globalización. Sabemos todos que ahora los productos del mundo se fabrican en el país en el cual la mano de obra es la más barata. O sea, si yo quiero fabricar algo, tengo que competir con todo el mundo. Hace menos de 5 años había traductores cuyo negocio era local, es decir, ganaban sus ingresos trabajando para clientes locales. Hoy yo puedo encontrar en el Internet servicios de traducción de inglés a español localizados en todo el mundo que compiten entre ellos. Esto ha hecho que el costo de traducir se desplome vertiginosamente. Hay sitios de Internet que son el portal donde empresas de todo tipo contratan traductores de cualquier idioma. El trabajo se le otorga a quien ofrezca el mejor precio. Las empresas califican públicamente a los traductores y los traductores colaboran y se critican mutuamente excluyendo rápidamente a los menos hábiles.

En el juego de Jeopardy donde participó Watson, las respuestas del conductor se le presentaron a la computadora electrónicamente, debido a que ésta no entiende el idioma hablado. Sin embargo, la tecnología de reconocimiento de voz también está avanzando muy rápido y pronto se le podrán hacer preguntas verbales complejas a una máquina sobre cualquier tema. Hay muchas otras profesiones, de las cuales hablaremos en otro artículo en el futuro, que van a desaparecer o transformase debido a los avances tecnológicos y a la globalización causada por la tecnología.

Un sueño de muchos años en los laboratorios de investigación es un sistema de teléfono en cual yo pueda hablar en mi idioma con alguien que hable otro. Por ejemplo, yo hablo en español y mi interlocutor oye lo que yo digo en francés y viceversa. Esto dejará de ser un sueño en un futuro no muy lejano.

Una respuesta a “La Tecnología y el Arte de Traducir Idiomas

  1. Reminds me of the reCaptha project. Digitizing printed text one word at a time using captcha security: http://www.networkworld.com/community/?q=node/15522

    Similar crowdsourcing efforts exist for language translations too: http://techcrunch.com/2009/06/10/google-translator-kit-automated-translation-meets-crowdsourcing/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *