Los Teléfonos de Kilimanjaro

Hace algunos unos años escalé el Monte Kilimanjaro, la montaña más alta de África, situada en Tanzania. Desde nuestra base en el pueblo de Arusha, nos tomó seis días llegar a la cima. Las famosas nieves de Kilimanjaro, inmortalizadas por Ernest Hemingway en su relato sobre los reproches finales de un hombre ante su inminente muerte, están inexorablemente desvaneciéndose debido a los efectos del implacable calentamiento global. Sekeyan, nuestro guía, quien por decimoquinta vez llevaba a un grupo a la cima, me comentó que en años anteriores el campamento en el Cráter de Kibo, uno de los volcanes extintos de la montaña y la última escala antes de la tirada final hacia el Pico de Ujuru a 5,895 metros de altura, se erigía en una gruesa y permanente superficie de hielo y nieve. Aunque la temperatura era muy baja, en el cráter donde se levantaron nuestras tiendas de acampar no había ni un solo copo de nieve. Más bien sentía yo como si estuviera en la superficie de la luna. El entorno era una planicie enorme cubierta de una capa de polvo volcánico café-gris con la consistencia de arena de playa. A unos cien metros enfrente de nuestro campamento, nos acompañaba un enorme y blanco glaciar como de treinta metros de altura que cubría el ancho del cráter. El milenario glaciar está desapareciendo pero en esa ocasión fue el elemento final de un misterioso paisaje de tierra y hielo salpicando a un cielo nublado que a esa altura era profundamente azul.

Nuestro Campamento en Cráter de Kibo

Nuestro Campamento en el Cráter de Kibo

Éramos doce personas en la excursión, la mayoría estadounidenses. Una integrante de nuestro grupo, originaria de Dubai, era la primera mujer de su país en llegar a la cima y su aventura era un acontecimiento en ese emirato. En la cima sacó su celular de su mochila y pudo establecer comunicación con la prensa de Dubai para una entrevista que tuvo como fondo nuestros vitoreos de felicitación. Todos nos quedamos asombrados de que hubiera señal de celular en la cima. Como todos sabemos, a veces no hay señal de celular en ciertas áreas de nuestras zonas urbanas, pero sí la hubo en la parte más remota y alta de África.

Ya de regreso en la pensión en donde nos habíamos hospedado al inicio de la excursión, todos se fueron de inmediato al aeropuerto para regresar a sus lugares de origen, menos yo y otra persona, quienes decidimos quedarnos un día más para conocer el pueblo y su gente. Contratamos un guía quien nos acompañó en nuestra visita a pie por la aldea adyacente a nuestra pensión. La noche anterior había llovido mucho y como no había banquetas ni pavimento, nuestra caminata fue en el lodo. No era muy común que los turistas visitaran la aldea y de alguna forma corrió la voz pues nos estaban esperando en cada parada. Inclusive el alcalde nos interceptó en una de las calles y nos invitó a su casa. Yo le había dicho al guía que quería probar la cerveza de plátano, de la cual me habían hablado unos amigos antes de mi viaje. Suponía que esta cerveza sería parecida a la que todos conocemos. Pero resultó ser un brebaje tibio, con el color y la textura de un rompope sin filtrar, el cual era difícil de consumir de un vaso comunal. Hice un máximo esfuerzo de tomármelo durante las primeras paradas pero al final no pude y tuve que negarme ante el desaliento de mis anfitriones.

Algo común que observé es que la mayoría de la gente tenía teléfono celular. Además, todos me pedían mi dirección de correo electrónico. Esto es un ejemplo clásico de lo que lo que puede hacer la tecnología para que un país salte escaños en su desarrollo. Los teléfonos por cable requieren una inversión enorme que posiblemente aún no llegaría a esta aldea de Tanzania. Pero la telefonía por cable no es un paso necesario para la telefonía inalámbrica. Lo mismo sucede con el Internet. Posiblemente solo unas cuantas personas tenían computadora en esta aldea. Pero un solo café Internet era suficiente para que sus habitantes se conectaran con el resto del mundo, algo que nadie creía posible hace menos de 15 años.

Este es un reto y una oportunidad para los países en vías de desarrollo: Cómo aprovechar la tecnología para llegar del tercer mundo al primero sin necesidad de recorrer el camino que otros necesitaron transitar.

2 Respuestas a “Los Teléfonos de Kilimanjaro

  1. Muy interesante, como siempre. Con tus cavilaciones nos haces viajar y conocer lugares remotos y hechos reales, producto de tus experiencias personales. Congratulations.

  2. Al estar leyéndote es fácil transportarse y hacer el viaje contigo. Fascinante Big Bro!

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