De Gutenberg a Zuckerberg

Desde la era de los egipcios hasta antes de la imprenta, los únicos libros que existían eran textos escritos a mano de muy limitada distribución y solo accesibles a los privilegiados. La vida cultural e intelectual a partir del siglo V se concentraba en los monasterios, en donde en los cuartos de trabajo llamados scriptoriums los monjes escribanos copiaban en silencio los manuscritos de los ilustrados. A mediados del siglo XV, Johannes Gutenberg inició una gran revolución tecnológica al inventar la imprenta y su capacidad de producir libros en masa. Antes de este invento, la enseñanza se basaba en memorizar grandes cantidades de información. No era fuera de lo común poder recitar libros enteros. Desde ese entonces hasta hoy hemos estado perdiendo nuestra capacidad de memorizar. La imprenta causó dos efectos similares a los que ocurren hoy en día con la introducción de nuevas tecnologías: desapareció una profesión, los escribanos, y se modificaron los métodos de enseñanza. No tengo datos que lo confirmen, pero no dudo que haya existido resistencia a la adopción de la imprenta.

Más de 500 años después, cuando yo era estudiante de ingeniería, salieron al mercado las primeras calculadoras científicas portátiles. Antes de esto utilizábamos la regla de cálculo con verdadera maestría. Recuerdo cuando nuestros maestros exigían que nuestra respuesta a un problema numérico tenía que ser con dos cifras decimales de precisión. Todavía me sorprendo de que lo pudiéramos lograr. Por supuesto muchos maestros se resistieron inútilmente al uso de las calculadoras. Hubo una verdadera polémica con respecto al efecto que las calculadoras le causarían a nuestra capacidad de razonar. ¿Cuál fue el resultado final? Desparecieron las reglas de cálculo y se modificaron los métodos de enseñanza.

La evolución tecnológica siguió su avance inexorable. Las clases de cálculo en mi época de estudiante se basaban en aprender las técnicas para resolver manualmente diferentes tipos de problemas. En la actualidad esos problemas se resuelven con programas baratos disponibles para ejecutarse en computadoras portátiles.

Los nuevos avances tecnológicos hoy en día marchan a un ritmo tan vertiginoso que nos cuesta trabajo estar al tanto de lo que sucede a nuestro alrededor. Es indiscutible que los cambios en el siglo XXI son mucho más rápidos que hace tan solo un par de décadas.

Todos los cambios tecnológicos, desde Johannes Gutenberg hasta Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, provocan una reacción similar de resistencia al cambio que siempre se desmorona e inevitablemente provoca cambios permanentes en nuestra forma de pensar y de educar. Mucha gente cree que Facebook es solamente una red social en donde los jóvenes publican banalidades. Si lo fuera así, no existirían la Primavera Árabe ni las cuentas de Facebook de tantas empresas y organizaciones mundiales que tuvieron que adoptar las redes sociales para responder a las inquietudes de sus clientes e inversionistas.

¿Pero cuál ha sido el efecto de Facebook en nuestros métodos de enseñanza? En la mayoría de los casos existe una renuencia a integrar las redes sociales al proceso de aprender. Si antes con la calculadora la resistencia era debido que se creía que perderíamos nuestra capacidad de razonar, lo cual no sucedió, ahora este mismo temor se amplifica porque muchos no entendemos lo que es Facebook, mucho menos cómo adaptarlo a nuestros sistemas educativos. Me impactó una declaración que hizo recientemente el Maestro Antonio Meza Estrada en su plática magistral durante la celebración de la Semana del Docente: “Yo veo que ésta podría ser la primera generación en que los alumnos saben más que los maestros”.

Los cambios que siguen serán todavía más numerosos, rápidos y sorpresivos. Por lo tanto no debemos tratar de  implementar reformas educativas que tarden 10 años en instalarse puesto que todo lo que conocemos hoy estará obsoleto en menos de la mitad de ese tiempo. No me refiero solo a la tecnología, sino al efecto que tiene ésta en la manera que debemos educar a nuestros futuros ciudadanos.

Lo que debemos hacer es adoptar métodos de enseñaza que consideren que el terreno que pisamos está en constante movimiento. Sistemas que se basen en fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje veloz y continuo.

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