El Idioma y la Mente. Primera Parte.

Hay conceptos que en un idioma se expresan muy fácilmente con una sola palabra cuyo significado no tiene un similar preciso en otra lengua. Por ejemplo, una de las acepciones de la palabra albur la define el diccionario Larousse como uso equívoco de palabras coloquial en México y la República Dominicana. La mayoría de los mexicanos comprendemos perfectamente bien lo que quiere decir un albur y expresiones tales como: me estás albureando. El albur mexicano no tiene equivalente en inglés (desconozco si otros idiomas lo tengan). Pero, lo más asombroso es que el concepto de alburear no existe para quienes hablan inglés y por lo tanto los angloparlantes no alburean. Alburear es parte de la cultura mexicana. Para explicarles a mis amigos de otros países que quiere decir alburear necesito una larga explicación que va hasta el fondo del sentido del humor de los mexicanos.

No hay evidencia científica de que el idioma limite nuestra capacidad de entender conceptos para los cuales no existen palabras concisas que los describan. Hubo una teoría en 1940 que postuló que la concepción de la realidad en la mente de algunos Indios Americanos era totalmente diferente a la nuestra porque los verbos de sus idiomas no tienen tiempos. Por lo tanto se supuso que los Navajos no entendían el concepto de presente o pasado. Dicha teoría se discutió por muchos años antes de desprestigiarse por no tener fundamentos sostenibles. Sí es difícil traducir el idioma Navajo al español; pero eso no quiere decir que un Indio Navajo no pueda comprender el concepto de tiempo. Por cierto, es tan complicado traducir el Navajo al inglés que éste se uso como método para cifrar mensajes secretos durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes nunca pudieron encontrar la manera de descifrar los mensajes secretos en Navajo. Este fue el tema de la película Windtalkers con Nicholas Cage (2002).

La Torre de Babel (1568). Lucas van Valckenborch (1535-1597).

Sin embargo, nuestro idioma sí tiene mucha influencia en la forma en que percibimos al mundo y en la forma en que vivimos nuestras experiencias cotidianas.  El idioma del pueblo Samí, localizado en la parte septentrional de Suecia, Noruega y Finlandia, tiene centenares de palabras para describir la nieve. Algunos de nosotros que hemos vivido en lugares en donde nieva en el invierno, si acaso describimos la nieve como seca o aguada o pesada. No tenemos la capacidad de observar las variaciones de los copos de nieve porque no es parte de nuestra cultura. Eso no quiere decir que no podamos aprender estas variaciones si se nos da una cátedra detallada sobre el tema.

En un reciente artículo, la prestigiada periodista Denisse Dresser usó la palabra timing, la cual no tiene traducción precisa al español. Es difícil traducir el concepto de timing. Por ejemplo, el “timing de este arresto es sospechoso”, lo cual quiere decir algo así como “el momento en que este arresto ocurrió dentro de una secuencia de eventos es sospechoso”. Algo aún más complejo es traducir “el timing de tu swing de golf no está bien”, debido a que swing tampoco tiene un equivalente en español.

Hay idiomas, como el inglés, en los cuales yo puedo escribir páginas enteras acerca de una persona sin que se sepa que estoy hablando de un hombre o una mujer. Cuando digo “last night I had dinner with a dear friend”, no se sabe el sexo de la persona con quien cené anoche. En español, francés alemán y ruso, no hay forma de decir que cené con alguien sin que se mencione claramente que fue con un amigo o una amiga. ¿Qué influencia tendrá en nuestra manera de experimentar el mundo el tener o no tener que especificar el sexo de las personas al comunicarnos?

3 Respuestas a “El Idioma y la Mente. Primera Parte.

  1. como siempre, muy interesante. Siempre descubres algo nuevo para
    que aprendamos. Me gustó mucho. Lástima que fuera muy breve.
    Creo que habrá una segunda parte y así lo espero. Felicitaciones

  2. Silvia Justina Castro Trenti

    Me estoy registrando en este blog habiendo llegado a el a través de la lectura de sus artículos sobre “internet para principiantes”, me encantaron y lo mismo digo de este artículo “el idioma y la mente” en su 1a. parte, que en este momento apuro con mucho gusto. Seguiré en contacto, me gusta su sencillez y a la vez profundidad.

  3. El no hacer evidente el sexo de la persona a la cual se hace referencia, evita discriminaciones y sospechas, que acá nos llenan la cabeza. Ejemplo, si me preguntan si tengo un amigo en Internet, tiene la pregunta ya en sì un tinte de sospecha. Si siendo niña digo que me gusta una persona no faltara quien piense que me refiero a alguna otra mujer, en tanto que no digo , me gusta un hombre.
    Ahora que lo del Timming tiene una serie de traducciones que se aplicarìan a cada caso, si bien, tiene usted razòn, no es sòlo una, como casi nada lo es. Timming tener un buen timming es ser oportuno, acertar de acuerdo con. No sòlo uno
    Por otro lado , Wittenstein afirma que el lìmite de nuestro vocabulario es el limite de nuestro mundo, y estoy totalmente de acuerdo, como lo estará usted por sus comentarios. La nieve para mi que vivo México es… de Limón.

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