El Idioma y la Mente. Tercera Parte.

En la segunda parte de esta serie mencioné que, de acuerdo a la Organización Ethnologue, en México el 8% de la población habla 291 idiomas diferentes al español. Estos incluyen los lenguajes de inmigrantes, como el árabe y el inglés, y los lenguajes nativos de América como el maya y el chichimeca. Muchos de estos últimos están en peligro de extinción.

Guy Deutscher, profesor de idiomas de la Universidad de Manchester en Inglaterra, y Lera Boroditsky, profesora de psicología de la Universidad de Stanford, han realizado investigaciones sobre una categoría de lenguajes que nos proporcionan una amplia evidencia de cómo nuestro idioma moldea dramáticamente nuestra forma de pensar. Estos son los llamados lenguajes geográficos.

El español y la mayoría de los más de 6,800 idiomas del planeta son egocéntricos. Esto significa que el idioma nos relaciona con el espacio a nuestro alrededor usando nuestro propio cuerpo como punto de orientación. Decimos que algo está enfrente, detrás, a la izquierda o a la derecha basados en nuestra posición actual. Estando directamente enfrente de una persona, si yo digo que un objeto está a mi derecha, la persona enfrente de mí diría que está a su izquierda. O, yo le tendría que decir a ella “está a tú izquierda”, porque la izquierda de ella es mi derecha. Esto es parte de nuestro idioma y no tenemos que pensar constantemente en ello. Los engranes de nuestro cerebro están afinados para procesar información egocéntricamente.

En los idiomas geográficos, no existe el concepto de derecha o izquierda o de enfrente y atrás. La localización de los objetos se manifiesta en el idioma usando los puntos cardinales absolutos. Un lenguaje geográfico que ha sido sujeto a investigaciones detalladas de gran escala por lingüistas y psicólogos se llama Guugu Yimithirr y lo hablan los indígenas de Pormpuraaw, en la provincia de Queensland en el noreste de Australia frente al Golfo de Carpintería.

Los que hablan Guugu Yimithirr dicen “por favor pásame el plato que está al norte”, o “tiene rota la camisa de su brazo sureste”. Cuando nosotros vemos una película en la televisión que muestra a un personaje caminando hacia nosotros en dirección de la cámara diríamos que está caminando hacia enfrente. Ellos dicen que está caminando hacia el norte si la pantalla está orientada al norte, o que está caminado al sur si la pantalla está orientada al sur.

Para poder hablar un lenguaje geográfico se necesita tener una brújula en el cerebro que funciona ininterrumpidamente la vida entera. Es necesario estar orientado a todas horas porque el lenguaje lo requiere. Quienes hablan Guugu Yimithirr saben dónde está el norte de día y de noche, dentro de un edificio, al aire libre en un bosque o dentro de una cueva oscura. Ellos no necesitan puntos de referencia para orientarse como a veces lo necesitamos nosotros ya sea viendo el sol durante el día o viendo algún edificio, calle o monumento para poder saber dónde están los puntos cardinales. Así como para nosotros resulta increíble que no exista el concepto de izquierda y derecha en un idioma, para ellos es igual de inconcebible que alguien no esté orientado todo el tiempo.

El Tzeltal es un lenguaje geográfico pariente del maya nativo de México que se habla en la parte este-central de Chiapas. Hay 50,000 habitantes monolingües que hablan Tzeltal. Deustcher menciona un reporte que relata como le vendaban los ojos a un parlante de Tzeltal, lo metían en un cuarto oscuro y le daban 20 vueltas. Al destaparle los ojos, aunque mareado, invariablemente sabía con precisión dónde estaba el norte.

Los cerebros de los humanos son iguales sin que importe el idioma que hablen. Todos tenemos el área de Broca, responsable de la producción del lenguaje (hablar) y el área de Wernicke, responsable del procesamiento (escuchar). Sin embargo nuestros cerebros han desarrollado miles de idiomas que moldean nuestra visión del mundo, algo que nos debe hacer reflexionar acerca de lo difícil que es la comunicación entre los humanos. Si apenas nos entendemos hablando el mismo idioma, mucho menos lo podemos hacer si hablamos lenguas diferentes.

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