Los Padres y la Educación de sus Hijos

Cuando mi hija cursaba el penúltimo año de High School en Estados Unidos, le pregunté cuándo iba a aprender cálculo en sus clases de matemáticas. Me contestó que nunca, que no tenía programadas clases avanzadas. Yo recordaba bien que en Tijuana en donde estudié la preparatoria, el programa escolar incluía clases avanzadas obligatorias. Yo estaba convencido, y lo sigo todavía, que es esencial aprender matemáticas para entrenar nuestra mente para que pueda resolver problemas, siendo ésta una de las habilidades más importantes para competir en el siglo XXI.

Consternado por la situación escolar de mi hija, fui a la escuela a platicar con la directora para corregir el problema. Su respuesta fue que ya era muy tarde, que para que ella tomara clases avanzadas debería haber empezado con un plan de estudios diferente desde el primer año de High School. Después me dijo algo que se me quedó grabado y que es el tema principal de estas cavilaciones. “Si usted quería que su hija tomara clases avanzadas, debería haber participado más en las decisiones escolares de su hija”. Esta declaración fulminante fue devastadora para mí. Yo tenía la suerte de poseer una educación de posgrado y sin embargo no cumplí con mi  obligación como padre. Y no es que no participara en la escuela, asistía religiosamente a todos los eventos extra-curriculares de mi hija, danza, teatro, deportes, así como a las juntas de padres de familia y conferencias con los maestros. Simplemente yo no estaba consciente de que mi participación tendría que ser aún más profunda.

Yo atribuí este fracaso, así lo veía en esos días, a una cuestión cultural y de falta de adaptación a otras costumbres. Este incidente me hizo pensar mucho en las familias de inmigrantes mexicanos compañeros de mis hijos, la mayoría de los cuales sus padres tenían una educación de cuando más a nivel de secundaria. ¿Cómo podrían ellos apoyar a sus hijos sin tener una experiencia en qué basarse? Esto además de la intimidación que sufren debido a que muchos de ellos no hablan inglés. A veces siento que es un sistema perverso el que les exige a los padres que no tuvieron la suerte de adquirir una buena educación que sean ellos un engrane esencial para que sus hijos la puedan alcanzar. Tal vez éste sea un motivo por el cual el porcentaje de hispanos que no terminan la preparatoria en Estados Unidos sea casi del 50%, el más abultado de cualquier grupo étnico.

20 años después, este tema surgió espontáneamente en una reciente conversación con una ejecutiva del Distrito Escolar Unificado de San Diego. Me relató que persiste la correlación directa entre la participación de los padres y el desempeño del estudiante. El problema más grande en el distrito, me informó, es que les es muy difícil convencer a los padres a que se involucren en la educación de sus hijos. Los convocan a diferentes eventos o actividades y no asisten. El problema no es necesariamente exclusivo de las familias mexicanas o hispanas, pero sí el más predominante debido a que el 45% de los estudiantes del distrito son hispanos.

Desgraciadamente, el problema no es solo en Estados Unidos. Entrevisté a una excelente maestra de secundaria con muchos años de experiencia y corroboró lo de la correlación entre participación y desempeño. Me dijo que durante el primer año de secundaria hay buena participación pero ésta disminuye vertiginosamente en los años posteriores. Casi nunca asisten ambos padres a las actividades, y frecuentemente van las tías o las abuelas como emisarias. También existe una correlación directa entre la participación y el nivel socioeconómico de la familia. Las familias más humildes son las que participan menos. En el caso particular de su escuela, se instituyó un programa obligatorio de clases para padres dentro del reglamento interno de la escuela, el cual ha dado buenos resultados.

Creo que debemos estar conscientes de este problema y contribuir con nuestro granito de arena a resolverlo. El progreso de México depende de reducir la pobreza. La pobreza se reduce con la educación. El sistema educativo debe eliminar los impedimentos para así ofrecer oportunidades iguales a todos los mexicanos.

>> Pedro Iván Pérez Méndez es egresado del Tecnológico de Monterrey y es Doctor en Ingeniería Eléctrica y de Computación de la Universidad del Estado de Nuevo México.   Blog: www.cavilaciones.com

 

3 Respuestas a “Los Padres y la Educación de sus Hijos

  1. De un Americano, dentista, hombre, de 76 anos.
    Me gusta a mi sus columnas.
    En este caso, que queria su hija? Y ella no dijo nada?
    Yo recomiendo, mucho biologia y un poco de ajedrez (la vida
    esta mucho mas pegada al ajedrez que al calculo).
    Educacion, tambien, es un articulo de consumo, un negocio–aguas!
    Y la felicidad (salud mental) de uno?; ahorra, y despues?
    Buena Suerte! Lino Sanchez (nom de plume)

    • Hola Sr. Sánchez:

      No hay suficiente espacio en mi columna para decir todo lo que quisiera decir. Debatí mucho cómo terminar ésta última.

      Mi hija no tuvo problemas después de High School. Estudió una maestría en Harvard y obtuvo su doctorado en la Universidad de Texas en Austin. Hoy es maestra de Ciencias Políticas en Bates College en el estado de Maine. Es experta en materias de inmigración.

      Lo irónico es que tuvo que estudiar cálculo en Texas para poder tomar otros cursos de matemáticas que necesitó para escribir su tesis. El desenlace en este caso fue favorable.

      Estoy de acuerdo. Con usted que no solo las matemáticas son esenciales. Agradezco sus comentarios.

      Pedro Iván Pérez Méndez

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  2. Tio,

    Me gusto mucho este articulo y se me hizo curioso que Blanca piensa igual. Ella esta super involucrada en la escuela de los ninos ahorita, yo cuando puedo ahi estoy.
    Si hemos visto muchos beneficios de estar ahi con ellos, hablar con los maestros, padres de los companeros, etc. Obviamente, es muy diferente lo que aprended en primaria que lo que aprended en High School, pero si desde ahorita no te acostumbras a estar involucrado, entre mas pasa el tiempo y los hijos se vuelven mas independientes es mas dificil.

    Saludos!

    Jaime Alberto.

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