La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Primera Parte.

“Se han tratado de establecer muchos tipos de gobierno, y se seguirán intentando otros en este mundo de pecado y aflicción. Nadie pretende que la democracia sea perfecta y lo sepa todo. En efecto, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas esas otras formas que se han intentado a través del tiempo” – Sir Winston Churchill, noviembre de 1947.

Uno de los mayores problemas de ejercer la democracia es el conteo de los votos y éste se magnifica cuando las elecciones son cerradas. Si un candidato gana por apabullante mayoría, las disputas son casi irrelevantes. Esto se demostró recientemente con la victoria del PRI en las elecciones del Estado de México. Fue tan clara la victoria del PRI que las protestas de irregularidades por parte de los perdedores sonaron huecas.

Cuando las elecciones son cerradas surgen conflictos debido a dos razones primordiales. La primera es que una elección cerrada demuestra que el electorado está dividido. La segunda razón es que en una elección cerrada unos cuantos votos hacen una gran diferencia y hay presión para volver a contarlos. Desgraciadamente, no existe una forma que garantice la ausencia de errores al contar votos, con o sin ayuda de tecnología. Cuando hay recuento de votos, los resultados son generalmente diferentes a los originales, no importa cual sea el método usado para contarlos.

Enfatizo que en estas Cavilaciones sobre la democracia me refiero exclusivamente al proceso de contar votos. En todas las democracias del mundo los partidos hacen un gran esfuerzo legal de inclinar las elecciones a su favor. Años antes de las elecciones se formulan nuevas leyes, nuevos requisitos, nuevos distritos electorales, todo esto para incrementar la probabilidad de ganar en una dirección o la otra. El día de las elecciones, también en todas las democracias hay irregularidades tales como votos dobles, credenciales de elector apócrifas, compra de votos con favores, etc.

En México los votos se cuentan manualmente en cada casilla en dónde participan representantes de los partidos y observadores ciudadanos. Se levanta un acta con los resultados y esta información se ingresa en computadoras que acumulan los resultados para darnos el total. La tecnología se usa primordialmente para sumar los totales.

Recientemente asistí a una presentación del IFE en la cual se mencionó que la tecnología podría utilizarse en el futuro para mejorar el proceso de las elecciones. En Estados Unidos, la mayoría de los estados utilizan tarjetas que el votante perfora con una máquina y el conteo se hace con computadoras que las leen. La lectura se lleva a cabo en cada distrito cuando se cierran la casillas. El escándalo en Estados Unidos durante las elecciones de George H. W. Bush se debió a que se descubrió que el conteo fue erróneo debido a que un gran número de tarjetas no se perforaron bien (el pedazo de cartón de la perforación no se desprendía de la tarjeta). ¿Cómo es que se descubrió este problema? Porque las elecciones estaban muy cerradas. Para resolver el problema del conteo erróneo, se ordenó un recuento manual de los votos, el cual fue caótico y empezó a dar resultados muy diferentes a los reportados originalmente. El recuento estaba en marcha pero estaba tardando mucho, lo cual puso en peligro la democracia.

Todos sabemos el desenlace de estas elecciones: la Suprema Corte de Estados Unidos decidió el resultado a favor de los Republicanos quienes demandaron que se suspendiera el recuento. La mayoría conservadora de los jueces de la corte votó a favor de la posición de Bush. La minoría liberal votó en contra. La presencia de tecnología más avanzada para contar votos no sirvió para nada porque las elecciones estuvieron muy cerradas.

Al Gore aceptó con dignidad y patriotismo la decisión de la corte felicitando públicamente y brindándole su apoyo al nuevo presidente electo Bush. No hubo plantones en Washington ni se le denostó a Bush como espurio. Se aceptó que el proceso electoral es defectuoso pero se apega a un estado de derecho que hay que respetar a toda costa.

Pero, ¿no habrá otras tecnologías que puedan ayudar a mejorar el proceso de las elecciones? ¿No habrá métodos técnicos más eficientes?

La siguiente semana trataremos de dar respuesta a estas preguntas.

Una respuesta a “La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Primera Parte.

  1. Muy interesantes tus cavilaciones y muy apegadas a la realidad
    Felicitacones.

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