La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Segunda Parte.

En la primera parte de esta serie abordé el tema de cómo el conteo de votos en las elecciones cerradas produce problemas que no se pueden resolver con la ayuda de tecnología. Sugerí que las elecciones son un proceso naturalmente difícil y sujeto a errores que solo funciona en conjunto con una actitud de respeto al estado de derecho.

Primero veamos porqué el proceso de votar es tan difícil. Un sistema de votación con o sin tecnología tiene cuatro requerimientos básicos:

Precisión. El proceso debe captar la intención del elector y convertirla en un voto. Esto implica que el voto debe ser inalterable e indestructible. Me han platicado de situaciones en las casillas en México en las cuales se descartan votos cuando la marca se sale del cuadro asignado. Esto no es correcto porque la intención del elector es lo que cuenta y salirse del cuadro no la ofusca.

Anonimidad. En las democracias el voto debe ser secreto. Como veremos más adelante, este requisito puede ser un obstáculo para las votaciones electrónicas.

Velocidad. El sistema debe generar resultados finales lo mas rápidamente posible. Casi en todo el mundo democrático se espera que los resultados finales se determinen el mismo día de la elección.

Escalabilidad. Este es un término que se utiliza en la ingeniería de informática para denotar que un sistema pueda extender su rango de operatividad sin perder calidad. En este contexto, un sistema de votación debe ser capaz de manejar las elecciones locales de un pueblo de 3,000 habitantes de igual manera que las elecciones nacionales de un país de 135 millones de habitantes.

La tendencia en los últimos años ha sido la de mejorar la velocidad y la escalabilidad a costa de menor precisión. El sistema manual es el más sencillo porque requiere el menor número de pasos. El elector marca sus preferencias con una cruz y deposita la boleta en una urna. Los votos se cuentan manualmente. En un sistema electrónico con tarjetas el elector la perfora o llena óvalos con lápiz. Después una lectora mecánica-electrónica detecta las perforaciones o los óvalos rellenos. La lectora envía esta información a través de un cable a una computadora que tabula los votos. Cada uno de estos pasos está sujeto a errores. Tarjetas mal perforadas, óvalos no rellenos correctamente, lectoras que se equivocan debido a mala alineación o a alguna obstrucción, problemas del cable entre la lectora y la computadora, y muchos otros problemas.

El porcentaje de errores en algunos sistemas electrónicos es hasta de 5%. El voto de una de cada veinte personas no se cuenta correctamente. Generalmente este porcentaje de errores no es significativo debido a que al usarse la misma tecnología en todas las casillas, los errores se distribuyen uniformemente entre los candidatos. Es decir, los errores no favorecen a un candidato en particular.

En el artículo anterior hice énfasis en que los errores en los sistemas de votación se ponen de manifiesto solamente cuando las elecciones son cerradas y es cuando el porcentaje de errores se vuelve relevante.

El principal debate en la actualidad con respecto a la votación con tecnología se refiere a las máquinas electrónicas para votar, las cuales son computadoras especiales dedicadas exclusivamente a este propósito. Éstas máquinas utilizan una pequeña pantalla y un teclado sencillo para identificar al elector, recibir el voto y contar los votos. Después de un programa piloto en 1996, los electores de Brasil utilizan máquinas electrónicas para votar desde el año 2000. En las elecciones presidenciales del año 2010, los resultados se determinaron una hora y quince minutos después del cierre de las casillas.

India empezó a utilizar máquinas electrónicas para votar en el 2001 para sus elecciones parlamentarias en las cuales se emitieron 380 millones de votos. India y Brasil han logrado que sus ciudadanos acepten este método de votar no obstante la evidencia de que las posibilidades de fraude electoral o de errores graves se multiplican con el uso de máquinas electrónicas.

Pero, ¿cuáles son los problemas de las máquinas electrónicas para votar que las hace difíciles de confiar? Lo veremos en las Cavilaciones de la próxima semana.

Una respuesta a “La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Segunda Parte.

  1. Buenas noches Iván.
    Ahora si estamos mejorando !!!!
    Concluyo tu artículo haciendo ver al lector que si desea continuar aprendiendo sobre el tema, debe de esperar hasta la próxima publicación de Cavilaciones.
    Un fuerte abrazo,
    Varo

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