La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Tercera Parte.

En el artículo anterior mencioné que países grandes como India y Brasil han utilizado con éxito máquinas electrónicas para votar por más de diez años; esto a pesar de que las posibilidades de errores o de fraude son mayores que en los procesos de votación que usan menos tecnología.

Las máquinas electrónicas para votar son computadoras especiales programadas exclusivamente para procesar votos. Escribir programas de computadora que no contengan errores no es imposible pero es sumamente difícil. Mientras más compleja es la tarea, mayor es la probabilidad de que existan errores. Hay ejemplos de sistemas computarizados confiables tales como los que utilizan los cajeros automáticos o los miles de programas involucrados en enviar una nave a la luna.

Los programas de computadoras para viajes espaciales tienen un sinnúmero de sistemas redundantes para resolver fallas y utilizan monitores en tiempo real en dónde centenares de ingenieros vigilan el funcionamiento correcto de cada una de las actividades durante el transcurso de una misión. Un sistema de este tipo no es económicamente factible para una máquina para votar.

En el caso de los cajeros automáticos, la confiabilidad se apoya en la capacidad de poder auditar cualquier transacción. Los cajeros raramente se equivocan, pero cuando ocurre un error, éste puede corregirse puesto que se conoce la identidad de quien realizó la transacción, su número de cuenta, la hora en que se llevó a cabo, y hasta hay un video de la persona enfrente del cajero. Una vez me sucedió que un cajero de Banamex me dejó corto $200 pesos. Me metí al banco y en menos de 15 minutos hicieron la auditoría y me entregaron lo que me faltaba. En el caso de una máquina para votar, el voto es secreto y por lo tanto no se mantiene un registro que asocie un voto con una persona. Además, las máquinas electrónicas para votar no imprimen el equivalente de un recibo del voto. Si una máquina no cuenta algunos votos, es difícil de detectar y a veces imposible de corregir.

La siguiente información proviene de www.verifiedvoting.org, una organización estadounidense dedicada a observar los procesos para votar computarizados. Todos estos problemas ocurrieron en elecciones en el año 2004.

En North Carolina, problemas con el programa de las máquinas para votar causaron la pérdida de más de 4,000 votos los cuales nunca se pudieron recuperar. La compañía proveedora del equipo aceptó la responsabilidad.

En Virginia, una inspección de las máquinas ordenada por un juez detectó que varias máquinas para votar substraían un voto de cada cien a favor de una candidata que perdió la elección.

En una elección en Florida, las máquinas registraron 112 votos en blanco, algo teóricamente imposible, en una elección que se decidió por 12 votos. Un juez ordenó un recuento manual pero fue imposible llevarlo a cabo porque el equipo que se utilizó no tenía la capacidad para imprimir boletas individuales.

Lo más probable es que estos errores no sean intencionales, pero es difícil estar totalmente seguros de ello. Las empresas que fabrican las máquinas, y sus empleados, están sujetos a influencias como todas las actividades humanas. También están presentes los problemas de seguridad causados por la interconexión de los sistemas de computación del mundo. Todo el tiempo escuchamos noticias que alguna organización pública o privada fue atacada maliciosamente por hackers para obtener o alterar información. No hay un sistema 100% confiable.

Al votar con una máquina, yo selecciono por quien voy a votar utilizando la pantalla táctil del aparato, reviso bien mis selecciones, oprimo el botón para votar, y me voy. Debido a un error, la máquina podría registrarlo incorrectamente en su memoria o simplemente no registrarlo. Al cerrarse la casilla, se imprimen los resultados con las imágenes de las boletas, algunas de ellas incorrectas. Nadie puede saber que hay errores porque la boleta no se imprimió cuando yo estaba presente para confirmar que está correcta.

Una posible solución es exigir que las máquinas impriman las boletas mientras el elector esté presente para verificar que estén bien y que éstas se depositen en urnas las cuales solo se utilizarían en caso de recuentos. Los procesos actuales no funcionan de esta manera.

Continuamos la siguiente semana.

Una respuesta a “La Tecnología y las Elecciones Democráticas. Tercera Parte.

  1. Pedro Iván: Muy interesante e instructivo el artículo de hoy.
    Felicidades. Estoy aprendiendo muchas cosas. Un abrazo. Aunt Marble.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *