La Tecnología y el Amor

Antes. Una mirada furtiva de reojo que causa un ligero rubor. Planear cuidadosamente un encuentro que parezca accidental. Pasar por su casa cada vez que haya una oportunidad para, si hay suerte, poder mirarla de lejos. Averiguar acerca de él o ella con amigos y conocidos. La primera cita torpe en la cual inicia el lento proceso de conocerse mutuamente. Aprender poco a poco cuál es su color favorito, las películas que le gustan, los deportes que practica, la música que escucha. Captar su sonrisa y su estado de ánimo y sentir como se ve frente a ti. Aspirar su aroma antes de saber mucho de ella.

Hoy. Mi perfil de Facebook tiene toda la información acerca de mí, incluyendo mis detalles más personales y una lista completa de lo que me gusta y lo que no. A través de una cadena de amigos de amigos de amigos alguien me dice que quiere conocerme, yo confío, y entablamos un diálogo cibernético que puede durar semanas, y hasta meses si estamos geográficamente distantes, antes de vernos cara a cara. Nos podemos conocer profundamente antes de vernos.

No juzgo si éste es un cambio bueno o malo, sino solo señalar que todo lo que hacemos en el presente es muy diferente a lo que hacíamos hace apenas 15 años y esta transformación sigue un ritmo vertiginoso que no da señales de pausa. Debido a que la tecnología cambia tan rápido, nadie puede predecir cual será la novedad en 2 o 3 años. Algunos pueden decir que no hay mucha diferencia entre conocer a mi pareja a través del Internet y las antiguas novias por correspondencia, y tal vez sea cierto. Pero en aquel caso el proceso era glacial y estuvo en boga en muy pocas partes del mundo.

Platicando del tema de las relaciones humanas modernas con un amigo muy sabio, me comentó que conoce varios matrimonios que se conocieron a través del Internet. Esto ya no es novedad. El escenario de Facebook no es el camino mas común para encontrar al ansiado amor de nuestra vida, puesto que hay sitios de Internet que tienen muchos años de existir cuya función es exclusivamente la de encontrarnos nuestra pareja. Al principio esto era algo que se veía como un fenómeno extraño típico de la cultura estadounidense. Pero no es así. El sitio Match.com se dedica a buscar parejas a 20 millones de miembros en 25 países y tiene ingresos anuales de $350 MDD. Match.com.mx es la versión mexicana. Hay muchos otros sitios que le compiten, incluyendo Millionairematch.com, cuya clientela son “solteros y solteras con éxito”, lo que demuestra que ser rico no significa estar exento de ayuda tecnológica para encontrar a nuestra media naranja.

Mi amigo el sabio cree que la tecnología esta provocando una alarmante enajenación entre los humanos y que cada vez dedicamos más y más de nuestro tiempo a ver la pantalla de nuestro teléfono y enviar mensajes inclusive a personas que están a nuestro lado. Aunque esto sucede principalmente con los jóvenes, quienes pueden pasar horas en su sitio de Facebook grabando cada pensamiento (“hoy amanecí contenta”, seguido de docenas de repuestas “me gusta”), también sucede en los adultos. Recientemente en una reunión con docena y media de amigos, cuatro de nosotros en un extremo de la mesa estábamos absortos sin darnos cuenta tecleando nuestro teléfono leyendo correos. Alguien se nos acercó consternado y nos preguntó: “¿Qué pasa, que están haciendo?” El más creativo se dio cuenta y contestó: “Estamos platicando entre nosotros, ¿pues qué crees?”.

En los servicios de Internet, puede tardar hasta un mes desde el inicio hasta que uno conoce personalmente al candidato a pareja. Un nuevo tipo de aplicación para el iPhone acorta este tiempo a unas cuantas horas aprovechando el sistema GPS integrado a estos teléfonos. La aplicación OkCupid Locals sabe a todas horas dónde están sus subscriptores. Si yo me encuentro solo en una parte de la ciudad y quiero compañía para ir al cine o para platicar, entro al servicio y éste averigua si hay otro subscriptor compatible en mi vecindad que también esté disponible y ¡presto!, ya tengo compañía para esa noche.

A partir de ahí nadie sabe lo que puede suceder.

2 Respuestas a “La Tecnología y el Amor

  1. Muy bueno… pero era más emocionante a la antigua.

  2. Es una realidad, pero es triste que hasta las cosas del amor se han mecanizado. Era tan bonito el proceso del enamoramiento con todos los pequeños detalles que lo acompañaban…

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