La Información a Nuestro Alcance

Esta semana mi amigo el sabio me comentó angustiado que ya casi no hay nada nuevo que él pueda platicar con alguien como lo hacía anteriormente cuando les informaba de una noticia porque cuando se los dice, ya lo saben. Me platicó que se acababa de terminar el último juego de los Xolos apenas unos minutos antes cuando su sobrino le marcó por teléfono desde Madrid en donde estaba de vacaciones. Aprovechó la llamada para decirle que habían empatado los Xolos. “Sí, ya lo sé”, le contestó su sobrino. “¿Cómo lo supo tan rápido?”, preguntó un amigo del sabio que estaba presente oyendo la conversación. “No sabía que en España interesaran los Xolos”, masculló.

La disponibilidad instantánea de información a través del Internet en dispositivos portátiles, tales como los llamados teléfonos inteligentes, son los que han causado este fenómeno. Toda la información del mundo está a nuestro alcance a todas horas y en todas partes. No importa donde estemos, no solo podemos saber los resultados de cualquier evento deportivo, lo más probable es que lo podamos ver en vivo en la pantalla de nuestro teléfono. No podemos ver algunos juegos de los Xolos en la televisión local, pero sí podemos verlos en Australia o en China a través de muchos sitios de Internet que los difunden gratuitamente. No hay leyes ni tecnologías que puedan hoy en día prevenir el flujo libre de información.

Sucede que mi amigo el sabio es médico y da clases a residentes en el Hospital General de Tijuana. Me dice que en una de sus rondas con residentes visitando pacientes en sus camas estaba dando una explicación de lo que afligía a uno de ellos. Mientras él hablaba, varios de los residentes parecían estar distraídos viendo sus teléfonos. Uno de los residentes exclamó: “Sí es cierto lo que dice usted maestro, pero también hay otros casos más recientes que no manifiestan los síntomas de este paciente”. Mientras mi amigo el sabio hablaba de las enfermedades y tratamientos de los pacientes basado en sus muchos años de experiencia practicando la medicina, los residentes estaban al mismo tiempo comprobando que lo que decía su maestro era correcto.

Es más difícil blofear hoy en día que hace 15 años porque no sabe uno si lo van a desmentir en el acto con datos contradictorios contundentes. Yo observé esto en un juego de póker en el cual la plática era sobre deportes. El supuestamente experto en el tema, como siempre, estaba presumiendo su sabiduría con una pequeña disertación sobre ciertas estadísticas. Normalmente nadie dudaba de lo que él decía dada su reputación como experto en el tema. Pero alguien nuevo en el grupo no estuvo de acuerdo con los datos presentados, buscó la información en su iPhone, y le comprobó delante de todos que lo que decía era incorrecto. Mi amigo ya no es el mismo desde ese día.

Los maestros de universidad imparten sus clases de manera muy diferente que hace una década porque generalmente todos los alumnos tienen sus laptops abiertos en sus pupitres y no le ven a los ojos. Es difícil acostumbrarse a este cambio si uno proviene de la vieja guardia. El maestro tiene que estar mejor preparado y eso implica ayudarse de la misma tecnología para diseminar sus ideas e impartir conocimientos. Si parte de “saber” en muchas disciplinas era recordar datos, los que tenían mejor memoria tenían ventaja. Hoy esa ventaja ya despareció y lo que importa más es cómo encontrar la información en el Internet, lo cual requiere la habilidad de formular las búsquedas de varias maneras para poder encontrar la información deseada.

En comparación, hace apenas 15 años, nuestro acceso a información era verdaderamente limitado. Para poder encontrar un dato había que referirse a textos en libros y revistas en el hogar o en las bibliotecas, y a los conocimientos de personas que considerábamos asombrosas por su memoria prodigiosa. Había personas que sabían de memoria los personajes de las obras literarias más famosas, los autores de las sinfonías más hermosas, y los nombres de los pintores de todas la diferentes etapas del arte pictórico. Aún hay personas con estos dotes y todavía son asombrosas, pero ya no es necesario preguntarles a ellos porque es más rápido usar nuestro teléfono, y más exacto.

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