La Navaja Suiza Electrónica

Acabo de oír un chiste de una mujer que le pide a un genio el deseo de que su esposo la ame, la vea con admiración todo el tiempo, la toque cariñosamente, la lleve a todos lados y le dedique a ella todas las horas del día. El genio la complace convirtiéndola en un teléfono iPhone. Este chiste también se aplica a los hombres.

Pero veamos porqué muchos de nosotros, hombres y mujeres, amamos a nuestro teléfono inteligente, ya sea un iPhone o uno de los muchos que usan el sistema operativo Android de Google. Para ser más preciso, les voy a decir porqué yo personalmente considero que mi teléfono es una herramienta esencial para mi vida cotidiana.

Debido a que tiene integrado un sistema geoposicionador (GPS), mi teléfono es una brújula que me guía cuando me pierdo en Tijuana, ciudad que estoy conociendo otra vez después de muchas décadas de ausencia. Más de una vez me he perdido en la periferia de la enorme diversidad de más de 900 colonias y me rescata mi teléfono mostrándome con un círculo azul mi posición precisa en una de las calles de nuestra creciente metrópolis, orientándome de inmediato.

Me gusta correr. Mi teléfono usando el programa Nike + GPS me dice cuánto tiempo corrí, que ruta tomé, y cuántos kilómetros recorrí. Cuando llego a mi casa, transmito esta información a mi computadora de escritorio la cual lleva una contabilidad completa de mi ejercicio.

Mi teléfono es mi cámara digital de fotografía y de películas. Todos sabemos que no hay evento que suceda en el mundo que no tenga testigos visuales que lo grabaron con su teléfono. Pero los teléfonos más nuevos literalmente sustituyen a las cámaras digitales compactas. Es tan vasta la actual creatividad tecnológica que hay lentes angulares y telescópicos diseñados específicamente para los iPhones los cuales cuestan menos de $25 dólares y cuyos resultados fotográficos rivalizan a las cámaras digitales compactas. Tengo en mi teléfono más de mil fotos de mi familia y de sitios de interés. Si alguien me pregunta de mis nietos, no abro mi cartera, les muestro las que me mandaron mis hijos ese mismo día.

Soy aficionado a la música y toco la guitarra mediocremente. Para afinarla, uso Guitar Toolkit, una aplicación gratuita que escucha las cuerdas y me dice si están a tono en una escala visual. Tiene además un catálogo de acordes y tocando la pantalla puedo oírlos cuerda por cuerda en todas sus variaciones posibles.

Si estoy escuchando en el radio una canción y quiero saber como se llama y quién la interpreta, mi teléfono la escucha y me da toda la información sobre ella, incluyendo enlaces a YouTube con videos de sus varios intérpretes. Tengo en mi teléfono 2,000 canciones. Escucho la música cuando hago ejercicio o en mi auto conectando el teléfono al radio del mismo.

Si quiero saber mi estado de cuenta en el banco, mi teléfono me lo dice y me permite hacer pagos y transferencias entre cuentas. Cada banco tiene su propio sistema. Otro programa gratuito me permite llevar una contabilidad de mis gastos personales diarios.

Mi teléfono es mi calendario, mi agenda, mi reloj y mi calculadora. También es mi altímetro. Es un nivel que me dice si un cuadro está derecho o chueco, es mi cartelera de cines y mi convertidor de todo tipo de unidades. En mi teléfono puedo leer periódicos y revistas en inglés y en español.  Si oriento mi teléfono a las estrellas en la noche me dice los nombres de las estrellas y las constelaciones. Y muchas otras cosas más que no hay espacio para mencionar, entre ellas miles y miles de juegos de todo tipo que utilizan la pantalla táctil, la cámara y la conexión permanente al Internet para crear experiencias que hasta hace poco parecían imposibles.

Puesto que está conectado el Internet, toda la información del mundo está a mi alcance. Mi Mamá me dice casi a diario: “búscalo en tu aparato”.

Hay más de medio millón de aplicaciones en la tienda en línea de iTunes Apple para los teléfonos iPhone y las tabletas iPad en todas las áreas de utilidad que nadie puede imaginarse. Google acaba de abrir su propia tienda de aplicaciones para teléfonos Android.

Ah, se me olvido mencionar, también uso mi iPhone para hablar por teléfono y enviar mensajes de texto.

2 Respuestas a “La Navaja Suiza Electrónica

  1. Le comentaba a una de mis hijas que estamos en la era de los botones,
    pero lo que publicaste hoy ya se pasa del alcance de mi imaginación.
    ¿Hasta dónde vamos a llegar? Muy interesante información. Saludos.

  2. Encontramos el primer telefono celular que tuvimos en USA, Jaimito nos pregunto…”papi, para que servia este tel?” La respuesta fue: “para hablar por telefono”….

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