La Tendencia a lo Gratis. Segunda Parte.

En mis Cavilaciones de la semana pasada abordé el tema de cómo la disponibilidad del contenido digital, combinada con la rapidez de distribución de éste en el Internet, causa que muchos productos puedan ser gratuitos, tales como los periódicos y la música. Esta tendencia no solo afecta al contenido digital, sino también a los servicios que se pueden entregar a través del Internet. Servicios tales como los que ofrecen banqueros, contadores, abogados, médicos, ingenieros, agencias de viajes, compañías de seguros y muchos otros profesionales.

La exportación de servicios provocó la externalización de los departamentos de soporte técnico por teléfono a lugares del mundo donde los salarios son más bajos. En Estados Unidos, si uno hace una llamada para recibir asistencia sobre algún producto técnico, lo más probable es que conteste alguien en India, país que exporta estos servicios. India cuenta con ingenieros bien capacitados, sus sueldos son bajos, y hablan bien inglés.  Esto también sucede dentro de las fronteras de un país. Aquí en nuestra ciudad, si yo hablo a mi compañía de cable porque mi televisión no funciona, me va a contestar alguien en otra parte del país. Un amigo me platicó que pidió ayuda por teléfono porque no funcionaba su conexión al Internet. El técnico le preguntó que de dónde hablaba. Cuando le contestó que estaba hablando de Tijuana, el técnico masculló: ¿Y en dónde está Tijuana?

En Estados Unidos, el ritual de iniciación para los abogados recién graduados consiste en trabajar 80 horas por semana por años para poder aspirar a ser algún día socios del despacho. El trabajo ingrato de la mayoría de ellos consiste en buscar jurisprudencias y detalles sobre casos relacionados al asunto en el que están ayudando a alguno de los socios. Esto lo hacían buscando la información en libros en bibliotecas hasta encontrar lo deseado. Desde hace más de 20 años había empresas que se dedicaban a vender esta información en forma digital para facilitar el proceso de búsqueda de información legal. Estos servicios eran caros y por lo tanto no muy populares. Hoy mucha de esta información no cuesta nada y cualquier persona la puede encontrar en el Internet en cuestión de minutos. Los despachos están revisando sus políticas con la intención de usar tecnología para reducir el número de abogados en sus firmas.

El programa de televisión Terapia en el Internet (Web Therapy) en la red Showtime se trata de una psicóloga que atiende a sus clientes en sesiones breves a través del Internet en dónde ella y su paciente se ven en las pantallas de sus computadoras. Su consultorio puede estar en cualquier lugar y nunca tiene que conocer en persona a sus pacientes. Un amigo odontólogo tiene la idea de establecer consultas iniciales a sus pacientes de la misma forma. Por ejemplo, el paciente podría estar en San Diego frente a su computadora abriendo la boca para que mi amigo la vea en su pantalla y  pueda hacer un diagnóstico inicial.

Existen servicios médicos que ofrecen diagnósticos remotamente a través de la telemedicina. Hay intervenciones médicas que se realizan a través del Internet con el paciente en una ciudad y el médico en otra, incluyendo cirugías remotas con ayuda de robots. Por lo tanto un médico no competirá solo con sus colegas locales, sino con el resto del mundo.

Y qué digamos del trabajo de los ingenieros en informática. Hay batallones de programadores en India ocupando los lugares de ciudadanos de muchos países desarrollados. En México hay varias empresas que exportan sus servicios de programación a otras partes del mundo.

Posiblemente todo esto suene ominoso. La Tendencia a lo Gratis no implica que todo será gratuito algún día. Lo que sí creo es que muchos servicios serán más baratos. Las empresas contratan programadores en India por dos motivos: están capacitados y se les paga menos. Es muy difícil predecir cuales otras profesiones serán las más afectadas. Quienes comprenden y aprovechan la actual revolución tecnológica pertenecerán al futuro grupo de triunfadores.

El avance exponencial de la tecnología dio inicio hace apenas 35 años. Este crecimiento vertiginoso causó la actual revolución que trae consigo la exportación simultánea de procesos de manufactura y de servicios, algo que antes no había sucedido. Y los impactos de esta revolución apenas están empezando a transformar la economía mundial.

 

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