La Singularidad Tecnológica

Mi hijo es vicepresidente de una compañía de publicidad en Estados Unidos que hace anuncios de Internet y de televisión para empresas grandes como Microsoft y American Express. Me comentó que habían contratado al famoso cómico Jerry Seinfeld para un anuncio de televisión y que éste tuvo que visitar las oficinas de la compañía para planear cómo se iba a filmar el comercial. Alguien tenía que recoger a Seinfeld en el aeropuerto y todos tenían miedo de hacerlo debido a la imponencia de personajes ultra-famosos con egos gigantescos. Un voluntario se ofreció diciendo que no veía cuál era el problema. Cuando estaban en el auto manejando a las oficinas el voluntario trató de entablar una conversación a la que Seinfeld respondió: “No me interesa nada de lo que digas”. Final de la conversación.

Pensé que yo iba a sufrir la misma suerte hace muchos años cuando en un congreso participé en una mesa redonda sobre tecnologías de reconocimiento del habla en la cual también estuvo presente Ray Kurzweil, famoso genio científico, inventor y futurista. En 1965, a los 16 años, Kurzweil inventó una computadora que podía componer música. Después perfeccionó la tecnología de sintetizadores de música, teclados electrónicos, que todavía llevan su nombre como marca. Más adelante fue uno de los pioneros inventores de las máquinas que reconocen el habla de un humano, de computadoras que hablan y de máquinas que leen textos impresos. Tal vez no sea universalmente famoso como Seinfeld, pero dentro del mundo de la tecnología es legendario. Bill Gates lo bautizó como “el mejor futurista que ha conocido”. Además es autor de varios libros sobre la salud, inteligencia artificial y la Singularidad Tecnológica, la cual es el tema de estas Cavilaciones. Por cierto, mi temor era infundado porque Kurzweil resultó ser muy amable en los pocos minutos que intercambiamos opiniones en la mesa redonda.

Primero toquemos de nuevo el crecimiento exponencial de la velocidad y capacidad de almacenaje de los dispositivos electrónicos. La Ley de Moore dice que cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito electrónico que ocupa la misma superficie que el anterior. A eso se debe que haya teléfonos inteligentes que tiene mayor capacidad computacional que las computadoras que anteriormente ocupaban cuartos enteros con climas controlados.

Nadie predice que este crecimiento vaya a declinar en las siguientes décadas. Lo que Kurzweil y muchos otros científicos innovadores creen es que debido a la naturaleza exponencial de crecimiento se está acercado el día en que habrá computadoras más inteligentes que el más inteligente de los humanos y que cuando llegue ese día, la humanidad, nuestros cuerpos, mentes y civilización, sufrirán un cambio radical y será un momento de no retorno.

Hay muchos problemas científicos que no pueden resolverse debido a que la computadoras tardan mucho en dar los resultados a causa de la complejidad de los cálculos necesarios para obtenerlos. Por ejemplo, si para predecir el clima para el día de mañana una computadora necesita una semana de trabajo, el resultado no es muy valioso aunque sea preciso. Pero indudablemente llegará el día en que dichos cálculos se realizarán en unos cuantos segundos, abriendo así un nuevo horizonte para los pronósticos meteorológicos.

El tema que más le interesa en la actualidad a Kurzweil es el de la salud y el envejecimiento, quizás porque ha sufrido diabetes y enfermedades del corazón. Algunos proponentes de la Singularidad Tecnológica creen que no podemos curar las enfermedades de los humanos porque las computadoras son todavía muy lentas. Esto sin duda cambiará. Pero lo más importante es que serán más inteligentes que nosotros y ellas sí podrán resolver problemas que nosotros no entendemos. Para Kurzweil, la vejez es una enfermedad que también se va a curar. Esto no significa extender la vida humana ya siendo viejos, sino reparar las partes que se desgastan para extender la vida activa y joven de los humanos.

Por supuesto que hay muchos escépticos, entre ellos también científicos famosos, que creen que los procesos químicos del cerebro son demasiado complejos para que una máquina los simule y los mejore. La respuesta de Kurzweil es que si ya podemos simular el comportamiento de redes de neuronas, es solo cuestión de tiempo para que lleguen computadoras capaces de simular todo el cerebro y que quizás hasta adquirir conciencia (¿alma?).

¿Cuál es el año de la Singularidad Tecnológica según Kurzweil?  2045.

Una respuesta a “La Singularidad Tecnológica

  1. Buena cavilación, interesante y anecdotica,, Recuerdo los años 70s en los que la obra de Aldous Huxley nos parecía un sueño utópico, el teléfono de Maxwell Smart un chiste y las herramientas de Bond imposibles. Y todo está aquí, incluso superando cuanto se pudieron imaginar.
    Las computadoras pronto llegaran a simular a la perfección un cerebro, alcanzarán a tener conciencia, pero quizá no logren nunca el alma porqué al hacerlo tendríamos que pensar que nosotros nos tornaríamos n dioses y al menos yo, soy atea.
    Interesante comparación de la conciencia con el alma.

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