Algo Más Sobre la Piratería

En algunas de mis recientes Cavilaciones he mencionado que la piratería no es un fenómeno nuevo. Si hablamos de música, en la época de los discos de vinilo no era posible que nosotros hiciéramos copias. El equipo para fabricar discos pertenecía exclusivamente a las compañías disqueras y nunca fue accesible para el público en general. Los piratas audiófilos pioneros con recursos podían grabar discos en cintas magnéticas enormes muy imprácticas que salieron al mercado en los años 1930 (grabadoras de carrete-a-carrete). Duplicar y distribuir grabaciones en cintas de este tipo no era práctico.

Avancemos a principios de los años 1960 cuando vieron la luz los casetes de audio compactos. Aquí es cuando se abrió un nuevo horizonte de posibilidades para la piratería. Los discos de vinilo desaparecieron y la música empezó a distribuirse a través de este nuevo medio. En corto tiempo las compañías que fabricaban audio-caseteras lanzaron al mercado grabadoras para dos casetes que permitían que cualquier persona pudiese hacer copias. En esos años nacieron industrias ilegales que abiertamente distribuían música pirateada. En todos los mercados y tianguis de México se vendían casetes pirateados y a veces era difícil saber cuál producto era legal y cual no.

Las compañías grabadoras de música observaban este problema con trepidación pero aún no les entraba el pánico que hoy sufren. Las preguntas en ese entonces eran: ¿Por qué se permite la venta de equipo para duplicar casetes? ¿No debería ser ilegal? Mi pregunta es: ¿Cuál es la diferencia para las disqueras entre una compañía que vendía equipo para duplicar casetes y empresas de hoy como Google que facilitan la distribución de música pirata? En la época de los casetes como medio de distribución de contenido musical, el dinero que perdían las disqueras se iba a las bolsas de los fabricantes de grabadoras, de quienes duplicaban los casetes en masa, y de los distribuidores y vendedores de dicha música. En contraste, si hoy yo subo una canción a YouTube y miles de personas la copian, ¿a dónde se fue el dinero que perdieron las disqueras y el autor? Google no vende la música (Google es dueño de YouTube). Aunque es difícil de probar, las compañías que producen música y películas dicen que ese dinero se está yendo a los cofres de Google pero a través de su modelo de ingresos basado en anuncios pagados. Google responde que solo está mejorando al mundo haciendo que la información fluya sin obstáculos para beneficio de la humanidad. También alega que no está de acuerdo con la piratería y ofrece como prueba la purga constante del contenido ilegal que penetra diariamente a YouTube, así como su apoyo a una nueva iniciativa técnica llamada Content ID que permite que los dueños del contenido puedan identificarlo y decidir si quieren bloquear su acceso.

¿Por qué tanta gente ha copiado música, películas y programas de computadora ilegalmente por tantos años? Por el mismo motivo que hay ropa de diseñador copiada, relojes Rolex y diamantes falsos, palos de golf marca Callaway fabricados en China en una copia idéntica de la fábrica legítima que dicha compañía estableció en ese país.  Porque lo pirateado es más barato o, en el caso del contenido digital, no cuesta nada. Reitero mi conclusión que el problema que causó el Internet es solamente la facilidad de distribución ilegal de productos (sobre todo si se compara con lo difícil que ha de ser fabricar un reloj Rolex falso).

¿Entonces que se puede hacer para proteger la propiedad intelectual digital? Nadie tiene la respuesta. La batalla entre las compañías tecnológicas y las productoras de contenido continuará indefinidamente. Ya se ha intentado muchas veces usar sistemas de protección contra copias pero inevitablemente alguien inventa una forma de violarlos.

Los modelos económicos de las empresas tienen que adaptarse a esta realidad. Por ejemplo, la tienda iTunes de Apple vende música por $1.29 dólares por canción. ¿Cuántas veces comprábamos en el pasado un disco compacto que costaba $20 dólares o más porque nos gustaba una pieza que oíamos en el radio para después darnos cuenta que las otras 14 incluidas en el disco no nos gustaban absolutamente nada? Ahora puedo comprar solo las piezas que me gustan de cada disco. Esto ha hecho que muchos de nosotros ya no compremos discos completos. Pero, paradójicamente, también ha provocado que disminuya la piratería.

Una respuesta a “Algo Más Sobre la Piratería

  1. Muy bien analizada la comparación entre duplicación de contenido en casette y ahora por medio de Internet, Sin embargo la comparación entre un Rolex y contenido de un vídeo no me parece convincente.
    Las personas que compran un Rolex falso o una bolsa Prada pirata, se benefician superficialmente con un accesorio no necesario, sólo sonobismo.
    Los beneficios de la piratería de contenido cultural o musical, enriquece a los que no podrían tener acceso a ello de otra forma.
    La piratería , reitero, es una herramienta que cierra brechas culturales entre ricos y pobres. Por ello me parece una herramienta que no debe y no podrá desaparecer.
    Felicidades Don Pedro

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