Tarjetas de Identidad de Radio Frecuencia

Hace seis años participé en un proyecto de investigación aplicada en una empresa especializada en productos de software para la industria de la logística. Investigación aplicada significa utilizar alguna tecnología que aún no está probada, o que todavía es muy cara, para demostrar su uso en el futuro cuando ya funcione bien o cuando el precio sea adecuado para su comercialización.

La tecnología se llama Identificación por Radio Frecuencia (sus siglas en inglés son RFID y las usaré en estas Cavilaciones). Los chips de RFID son los que hoy en día están integrados en las tarjetas SENTRI y Ready Lane, así como en algunas tarjetas de crédito. Estos chips no hacen nada por si mismos porque no tienen una batería que los active. Contienen información fija y un radio diminuto. Cuando cruzamos la frontera a Estados Unidos tenemos que colocar nuestra tarjeta en frente de una antena que tiene la forma de un cuadro. La antena transmite una señal electromagnética que sirve como la batería temporal del radio el cual al activarse transmite su contenido de rebote a la antena. El contenido tiene información que varía con el producto y su formato está regulado por una organización mundial encargada de estandarizarlo. En el caso de las tarjetas para cruzar la frontera, el objetivo es agilizar el cruce permitiendo que mientras el auto de enfrente está con el agente, el sistema pueda buscar la información asociada con el auto que sigue. De otra manera habría que esperar hasta llegar con el agente de para poder verificar la información y el proceso sería más lento.

El proyecto que yo trabajé investigó cómo se podría agilizar el proceso de ingreso de pedidos a almacenes. En un almacén grande pueden llegar docenas de camiones diarios a entregar producto que posteriormente se distribuirá a tiendas o a otros almacenes. En empresas gigantes como Wal-Mart, los almacenes son naves de hasta más de un millón de pies cuadrados en donde llegan los pedidos que después se distribuyen a las tiendas. Cada vez que llega un pedido hay que comprobar que lo que se pidió es lo que llegó. Este es un proceso muy tedioso que puede requerir revisar tarima por tarima y a veces caja por caja leyendo códigos de barras para verificar la información. Nuestra investigación consistió en probar que si a cada una de las cajas se le pegaba una etiqueta de RFID, las tarimas podrían pasar por una antena y la verificación sería casi instantánea.

El experimento funcionó bien y yo lo demostré personalmente a muchos de nuestros clientes. El problema con el cual nos enfrentamos fue el costo de las etiquetas y la confiabilidad de las mismas. Para los productos de supermercados una diferencia de una fracción de centavo en el costo de producción es suficiente para que no sea competitivo. Las tarjetas hace 6 años costaban entre cinco y veinticinco centavos de dólar, un precio prohibitivo para la mayoría de productos para el consumidor.

Pero como todo en la tecnología, ya es confiable, el precio ha disminuido y pronto llegará el día en que muchos productos ya no tengan los códigos de barras que procesan los cajeros en los supermercados. La tecnología está diseñada para cubrir todos los productos de todo el mundo con una identificación única. En el futuro yo podré ir a un supermercado con el carrito lleno y al cruzar un umbral con una antena su contenido se contabilizará instantáneamente sin necesidad de escanear cada artículo por separado. El pago se hará a mi tarjeta de crédito a través de mi teléfono inteligente. En mi pantalla de teléfono aparecerá la lista de productos que estoy comprando con el costo total para que yo lo apruebe tocando un botón en su pantalla. Automáticamente me llegará un correo electrónico con un recibo de la compra.

Una desventaja de las tarjetas con tecnología RFID para uso personal es la posibilidad que alguien maliciosamente lea la información para robar mi identidad o cargar algo a mi tarjeta de crédito. Un programa noticioso demostró como un ladrón puede esconder una antena en un maletín y acercase las personas para leer sus tarjetas. Esto se previene guardando las tarjetas en sobres blindados. No dudo que el el futuro haya un mercado de carteras, bolsas y hasta ropa blindada.

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