La Nueva iPad

La semana pasada Apple anunció la inminente disponibilidad de la muy esperada nueva iPad. Hay que notar que Apple no la bautizó como iPad 3. La explicación de la compañía es que la penetración en el mercado es todavía relativamente baja y que para la mayoría de los compradores ésta será su primera versión.

Una de las la principales características de la nueva iPad es el tipo de pantalla denominada Retina, la cual cuenta con 4 veces más el número de pixeles que la iPad 2, lo cual hace que el texto y las imágenes se vean continuas, sin el efecto escalera que se manifiesta en los trazos inclinados en las pantallas de menor resolución. Los pixeles son puntos de iluminación independientes en las pantallas digitales que se encienden y apagan y toman diferentes colores para reproducir imágenes. Si el número de pixeles es suficientemente alto y la pantalla chica, llega el momento en que el ojo humano ya no los puede distinguir y las imágenes se aproximan a las que vemos en la vida real. Mientras más grande sea la pantalla se necesitan más pixeles para reproducir fielmente una imagen. Los problemas que surgen cuando la pantalla es más grande es que se empiezan a notar los pixeles, lo que ahora sucede con las televisiones de alta definición gigantes. Como la pantalla de la iPad mide 9.7 pulgadas en su diagonal, el concentrar 3.1 millones de pixeles en esa reducida área hace que las imágenes se vean reales.

El sitio de Internet de Apple enfatiza la nueva resolución de la pantalla con una lupa virtual para comparar las imágenes de la nueva iPad con su ya vieja hermana (en términos tecnológicos). Sí hay mucha diferencia. No se me había ocurrido ver la imagen de mi iPad 2 con una lupa. Se notan muy claramente los pixeles cuadrados que forman la imagen.

Este logro tecnológico no es nada fácil debido a que la velocidad del procesamiento de imágenes tiene que aumentar proporcionalmente para que las imágenes puedan dibujarse en la pantalla con la misma rapidez que antes. Mientras más rápido es un componente electrónico, generalmente utiliza más energía, lo que significaría que la batería se consumiría más rápido. Pero no, Apple logró esta meta sin afectar la duración de la batería, la cual es de aproximadamente 10 horas.

Otra característica de la nueva iPad son los avances en la cámaras integradas. La resolución de la cámara frontal aumentó de 1.3 a 5 mega-pixeles, tiene nuevo sistema óptico con mayor apertura de lente, y es capaz de grabar videos de alta definición de 1080p, la cual es la resolución más grande en las televisiones modernas.

Si soy dueño de una iPad 2 y ésta satisface mis necesidades, ¿debo gastar otra vez para tener en mis manos una nueva iPad? Obviamente esta es una decisión muy personal. Hice una pequeña encuesta con los dueños de iPads que conozco y la gran mayoría contestó que no. Un connotado columnista mexicano publicó el viernes pasado que él sí ya tomó la decisión porque siente que su iPad 2 está lenta y vieja, lo cual no tiene sentido. También dijo que es un adicto a la tecnología y esto sí lo comprendo. Lo cierto es que ya están agotadas todas las órdenes iniciales en las tiendas de Apple, aunque no sé cuántos son nuevos usuarios y cuántos son simplemente adictos temerosos del síndrome de abstinencia tecnológica.

La más reciente edición de la revista Time ofreció un ángulo diferente pero importante: La cantidad enorme y exponencialmente creciente de deshecho que se produce en el mundo debido a los millones y millones de teléfonos, computadoras, televisiones y otros aparatos electrónicos que se descartan cada año. La mayoría de estos aparatos contienen toxinas. Algunos dispositivos llegan a las manos de las personas con menos recursos pero eventualmente todos terminan como basura de la cual en los países más pobres se intenta extraer lo que se pueda reusar. El artículo menciona una escena Dickensiana en un mercado en la capital de Ghana en el cual pepenadores electrónicos navegan en mar tóxico de circuitos electrónicos y en donde derriten el aislamiento de los cables para extraer el metal.

Espero que lo que relata el párrafo anterior no los haga sentirse temporalmente culpables como me sucedió a mi antes de ir a al tienda a ordenar mi nueva iPad.

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