La Nube. Segunda Parte.

En la conclusión de la primera parte de estas Cavilaciones sobre La Nube observamos cómo la rapidez de las líneas de transmisión de datos hizo posible que mis archivos de texto, mis fotos y mi música, puedan estar almacenados en discos duros remotos los cuales son muy seguros y accesibles por mí desde cualquier computadora. Esto también se debe a la casi igual de increíble tecnología de almacenamiento de datos. Los discos duros son cada día más rápidos, más densos y más pequeños. Y esto es muy bueno porque la demanda de almacenaje de datos es insaciable. Quienes no leyeron la columna anterior y creen que lo necesiten pueden consultar la edición en línea de El Mexicano o el blog que se menciona al final de este artículo.

Durante sus primeros años, el Internet era algo muy similar a los sistemas de telefonía antiguos. Consistía de líneas de transmisión de datos (en vez de voz) y de aparatos de conmutación para hacer que un mensaje pudiera ser enviado de un punto a otro. Las computadoras en la red no hacían otra función a parte de facilitar la transmisión de datos.

Al principio, los mensajes que viajaban por las redes de datos eran muy sencillos. Consistían solo de texto. Como un mensaje escrito en una máquina de escribir (no dudo que algunos lectores no hayan visto una de éstas máquinas que ahora pertenecen a los museos). Y esto era lo que veíamos en las terminales blanco y negro: líneas de texto sin formato alguno.

La transformación a lo que podemos ver hoy en día en nuestros iPads y teléfonos fue gradual y se debe primordialmente a que las computadoras de la red del Internet cada vez hacen más trabajo. Ya no sirven solo para facilitar la transmisión de datos. Uno de los primeros pasos fue hacer posible que las pantallas muestren mensajes ricos en texto de diferentes fuentes, colores y tamaños acompañados de gráficos e imágenes. Esta manera de presentar información se logra en parte con la ayuda de lo que se llaman servidores, computadoras que residen en la red, en La Nube, que se encargan de ejecutar muchos tipos diferentes de trabajo, tales como almacenar y transmitir el contenido de las páginas de Internet. La forma de transmitir la información es muy eficiente porque no se envían las páginas como si fueran fotos, sino usando instrucciones muy compactas que logran reproducir el diseño original en nuestras máquinas personales. Usando un ejemplo muy simplificado, si se desea que un mensaje se presente con un fondo rojo, el servidor podría transmitir los pixeles rojos uno por uno para llenar la pantalla. Pero no, lo que hace es enviar un mensaje que diga “fondo rojo”. Así de sencillo.

Hay servidores de páginas de Internet, de correo electrónicos, de datos, de aplicaciones, y de muchas otras funciones. En vez de que los cómputos ocurran en mi computadora personal, estos también pueden llevarse a cabo en La Nube y solo los resultados se muestran en mi pantalla. Por ejemplo, Google ofrece un producto llamado Google Docs que contiene programas similares a los de Microsoft Office: un procesador de palabras como Word, una hoja de cálculo como Excel, un programa de presentaciones como PowerPoint, y otros más. Los archivos que se manejan son compatibles a los de Office. Sin embargo, todo el trabajo se realiza en los servidores de aplicaciones de Google en La Nube. No hay que instalar nada en mi computadora personal a parte de un navegador como Explorer, Firefox o Safari. Este es un ejemplo de la verdadera esencia de La Nube.

Google Docs es gratuito porque recuerden que Google genera casi todos sus ingresos con anuncios de publicidad los cuales aparecen en las búsquedas de información y también cuando utilizo Google Docs.

La época en la cual yo iba a la tienda a comprar un programa de computadora que venía en una caja con un manual y discos para instalación está desapareciendo. Los programas los puedo comprar en línea y descargarlos del Internet. O también puedo usar productos en la categoría de Software como Servicio que son similares a Google Docs pero no son gratuitos. Como si fuera un teléfono, pago una cuota mensual por utilizarlos. A este último modelo es al cual se le llamó originalmente Computación en la Nube.

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