El Tercer Acto

“Atropellan a un sexagenario en la Zona Centro”. Aún recuerdo estos encabezados que se publicaban en los periódicos en los años 60. Como si no hubiera pasado el tiempo, “Asaltaron y golpearon a sexagenario”, es el encabezado de una noticia esta semana. Es literalmente correcto usar el término sexagenario para referirse a alguien mayor de 60 años; pero, cuando menos para mí, lo que se quiere transmitir es la imagen peyorativa de un viejo. Hacen eco a esta visión las organizaciones de apoyo civil que ayudan a “los ancianos” ofreciendo servicios a “abuelos mayores de 60 años”.

La esperanza de vida de los mexicanos es hoy mucho más que la de nuestros antepasados de 1930, cuando era apenas 34 años. Hoy en día es 76 años, solo dos años menos que en Estados Unidos. Estos números pueden interpretarse de dos formas muy diferentes. La primera es que hay muchos ancianos en el mundo que han perdido algunas de sus facultades y que por lo tanto necesitan apoyos especiales. La segunda es que vivimos más años pero al mismo tiempo envejecemos más tarde. Una persona de 60 años hoy no es lo mismo que una en 1950. La realidad es que aunque hay más personas que necesitan apoyos, también hay una gran población de personas totalmente autosuficientes, creativas y productivas entre los 60 y 90 años y más. Sin embargo nuestra cultura no se ha adaptado a esa realidad y se desaprovecha el potencial de esta parte de nuestra población. No nos hemos adaptado a esta realidad no solo en México sino también en otros países.

En unas Cavilaciones anteriores hablé de Singularidad, una organización compuesta de eminentes científicos y visionarios cuya perspectiva es que la vejez puede posponerse sin que disminuya nuestra calidad de vida. Si la esperanza de vida se ha duplicado en 60 años debido principalmente a los avances en la medicina, no es descabellado pensar que pueda duplicarse otra vez en los siguientes 60. Este avance, de acuerdo con Singularidad, se deberá a que existirán computadoras que podrán resolver problemas autónomamente que toda la inteligencia humana no podría por si misma.

Uno de los síntomas de la vejez en los hombres se manifestaba en la disfunción sexual. Este problema en gran parte se resolvió y creó un desequilibrio que seguramente se resolverá también. Para un hombre de sesenta años trabajar en un ambiente competitivo con personas de 30 años puede ser algo aterrador. No podemos perder la memoria, distraernos o engordar. De acuerdo con ageology.com, una red de médicos dedicados a la anti-vejez por medio de la nutrición, ejercicio físico y tratamientos hormonales, la fatiga, la pérdida de cabello, y la pérdida de masa muscular pueden postergarse. La compañía Cenegenic está abriendo centros de servicios en Estados Unidos cuyo propósito es analizar al individuo y recomendar un régimen para atacar los “factores del envejecimiento”. Estos tratamientos son nuevos, caros y vistos con cierta sospecha pero son indicadores de las inversiones en esta rama de la medicina.

Mi amigo el sabio me mandó un enlace de un video de TED (www.ted.com), en donde la famosa actriz Jane Fonda platica acerca de otro aspecto muy importante de la vejez moderna. De acuerdo con ella, la visión de la vida no debe ser la de un arco que inicia con la infancia y llega a su máximo nivel en nuestra época de adulto maduro y de ahí empieza a bajar otra vez hasta llegar a la decrepitud. La vida debe verse como una escalera que siempre va hacia arriba. De esta manera podemos aprovechar al máximo el Tercer Acto de nuestra vida para nuestro beneficio propio y el de la sociedad. También menciona que esta forma de pensar no es solo para los afortunados, es para todos. La tercera parte de nuestro potencial tiene un componente genético sobre el cual no tenemos ningún control (esto puede cambiar en el futuro con la medicina genética). Las otras dos partes las podemos afectar con nuestra propia actitud. Lo único que es nuestro y que no nos pueden quitar es nuestra libertad de reaccionar ante las situaciones que nos presenta la vida.

Estas Cavilaciones se las dedico a mi querido Grupo Los Viejitos, con promedio de edad de 68 años, y con miembros desde 35 años hasta 93, todos muy jóvenes. Como dijo Picasso, “Tarda mucho tiempo llegar a ser joven”.

3 Respuestas a “El Tercer Acto

  1. Me encantaron tus “Cavilaciones de esta semana. Creo que uno de los secretos para mantenerse “joven”, a pesar de las muchas décadas vi vidas, es estar siempre en actividad, tanto física como mental.

  2. Ivan: Bien dicen que mas sabe el diablo por viejo que por diablo y esto aunado a una buena salud puede ser de gran utilidad para los que pensamos que tambien de cabeza ajena se puede aprender. Ojala nos toquen mejores oportunidades llegado el momento. Felicidades .

  3. El viejo es sabio. Al Vivir en un grupo a veces es intolerante escucharnos. . El respeto debe ser reciproco . la pasciencia de oirnos en el grupo seria una conducta de sabios. descubriremos que no sabemos oir, aun mas, hombres y mujeres que escuchan que deben hacer ejercicio es una tarea dificil en una sociedad donde el sedentarismo es el premio de los viejos. Las costumbres que enraizamos no siempre nos dejan ser sabios. Javier

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