iQué Escándalo!

Hoy me desvío un poco, tal vez mucho, de los temas principales de mis Cavilaciones que se enfocan principalmente en la tecnología y la educación.

Cuando salgo en las mañanas en mi auto rumbo a mi oficina, me dispongo a tolerar con coraje las docenas de infracciones de tránsito que observo en los 20 minutos que me toma regularmente cubrir el trayecto. Ya casi a dos años de estar de regreso en Tijuana, todavía no me puedo acostumbrar a que una gran parte de los conductores no respeten los altos de disco, a que den vuelta cuando la flecha está en rojo, a que hagan dos carriles para dar vuelta cuando solo hay uno designado, a que usen los carriles de dar vuelta para rebasar a otros autos, a que creen carriles no existentes en las avenidas más amplias, a la carrera que se produce en los semáforos para ganarle a la luz amarilla que invariablemente resulta en un torrente de autos que violan la luz roja, a los autos mal estacionados, a que los conductores hablen por teléfono cuando están manejando. Lo del teléfono es un problema mayor en nuestra zona debido a que muchos cuentan con radio, lo que obliga a que continuamente tenga que oprimirse el botón para hablar.

Para entretenerme practico un juego sencillo que consiste en contar el número de infracciones que observo en esos 20 minutos. El record es 37. La realidad es que no se respetan en lo más mínimo las leyes de tránsito. Los infractores son tanto los vehículos de transporte público, autobuses y taxis, como los autos destartalados y los último modelo de lujo con placas americanas o mexicanas. Esto sucede a todas horas del día.

Decimos que es un escándalo que nuestros gobernantes no respeten la ley. Para mí es un escándalo más grande que nosotros no cumplimos las leyes más básicas.

Cuando salgo de mi oficina en las tardes rumbo a mi casa, el primer letrero que veo es el de un taller de reparación de equipos de sonido que anuncia sus servicios con una imagen enorme de una mujer voluptuosa en bikini. Unas cuadras más adelante hay un taller de reparación de autos con la imagen de la actriz Jessica Alba en paños menores que abarca el ancho entero del negocio. Hay otro letrero espectacular de una cervecería que se repite en varias partes de la ciudad en donde se plasma la imagen de una hermosa mujer que muestra su busto privilegiado con escote muy atrevido junto con el mensaje “Amor: Es fácil ser hombre por ti”.

Por una de las vías rápidas paso frente a una gasolinera que tiene en exposición a dos o tres edecanes con shorts muy cortos y con escotes atrevidos acompañadas de música a volumen altísimo. Ellas bailan y manipulan unas banderitas atrayéndome a comprar gasolina en ese expendio. Hay edecanes con ropa atrevida en todos los eventos deportivos y hasta en los eventos para recaudar fondos para caridades.

En los programas matutinos de televisión para niños en donde hay un número excesivo de conductores, todos hablando al mismo tiempo, las mujeres usan ropa que normalmente no se asocia con la meta de entretener a niños. Tal vez sea para atraer a los padres. La forma de vestir de las mujeres que anuncian el clima en la televisión es otro ejemplo.

Las portadas de las revistas de chismes de televisión que se venden en las esquinas de la ciudad exhiben fotos de mujeres semidesnudas luciendo su parte anterior o posterior. La sección deportiva de algunos periódicos prominentes le dedican un página a un collage de mujeres semidesnudas. La portada de los sitios de Internet de los mismos incluyen a diario una galería de fotos de una modelo con escasa ropa.

Curiosamente la presencia por 19 segundos de la ahora muy famosa edecán del debate presidencial causó un escándalo. Ella no entró al estudio de televisión de improviso para causar una sensación. Dada la saturación de ese tipo de imágenes en nuestro entorno yo creo que los productores pensaron que era algo normal. El escándalo debería ser la baja calidad del debate y la falta de ideas respaldadas con planes de acción. Se proponen ideas pero no se dice como se podrán lograr.

Par mi el escándalo es que la presencia de la edecán haya causado un escándalo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *