La Educación Superior en Línea

Podemos aprovechar la revolución tecnológica que estamos viviendo para que la educación en México de un gran salto hacia adelante y recuperemos el tiempo perdido. Me gusta ilustrar el efecto de la tecnología como agente de cambio con el ejemplo de la telefonía celular. Hace apenas 20 años, muchos hogares en las regiones más pobres de México no contaban con teléfonos fijos. El problema era el costo de la infraestructura que requiere la telefonía alámbrica. Con la tecnología celular se obvió la necesidad de cables y ahora es raro quien no tiene teléfono celular. La primera compañía que ofreció servicio inalámbrico en el país fue Iusacell en el Distrito Federal en 1989. En 2005, tan solo 16 años después, había 38 millones de usuarios de teléfonos celulares en México, comparado con 18 millones de teléfonos fijos. En junio de 2010, de acuerdo con la COFETEL, nuestro país contaba con 90 millones de teléfonos celulares activos. Aunque a veces nos quejemos de la baja calidad del servicio y del alto costo, ¡esto fue una verdadera revolución! Los mexicanos estamos bien conectados y nos es difícil concebir un mundo sin celulares.

Yo creo que se puede usar la tecnología para provocar un cambio igual de positivo y radical en el sistema educativo de México. ¿Cómo lo podemos lograr? Primero tenemos que vencer el principal obstáculo.

No hay duda alguna de que el grado de progreso de los países está directa y proporcionalmente ligado al nivel de la calidad de la educación superior de sus ciudadanos. En México el sistema educativo está detenido debido principalmente a que está politizado. El SNTE nació en parte del esfuerzo de nuestro gobierno para crear un sentido de unidad nacional después de la Revolución. Hace 70 años, el mismo gobierno exigía que los maestros tuvieran que ser miembros del sindicato y del PRI. La prioridad en ese entonces era reducir el analfabetismo y crear el sentimiento de identidad como mexicanos. Aunque hoy todo es diferente con la pluralidad de partidos, el SNTE continua como fuerza autónoma que a veces impide el progreso del país. Mejorar la educación en nuestro país es un imperativo que no puede estar secuestrado por intereses ajenos a la visión de un México moderno y próspero. Para resolver esto se necesita voluntad política y desafortunadamente no se ha inventado la tecnología para impulsarla.

Un artículo de Thomas Friedman en el New York Times de la semana pasada habla de Andrew Ng, profesor de Sistemas Computacionales de la Universidad de Stanford. Desde el año 2009, el profesor Ng imparte una clase muy popular sobre inteligencia artificial a 400 estudiantes cada año. ¡El semestre pasado impartió la misma clase a 100,000 estudiantes! ¿Cómo? A través del Internet. “Si no existiera el sistema en línea”, dice orgulloso el profesor Ng, “necesitaría dar mi clase 250 años para alcanzar ese número de estudiantes”. Stanford, como la mayoría de las universidades famosas de Estados Unidos, no restringen a sus maestros a que lucren con sus ideas y formen empresas para comercializarlas. Así nació Coursera, la compañía que facilita la distribución de las clases. Alumnos de todo el mundo participan. Las tareas y los exámenes se ofrecen en línea apoyados en un sistema de honor, lo cual significa que se confía en la honradez de los estudiantes. Al esfuerzo se unieron las universidades de Princeton, Michigan y Pennsylvania. Es impresionante que las universidades más prestigiosas de Estados Unidos estén promoviendo este cambio radical en los métodos de acceso a la educación.

Imagínense un sistema de este tipo en México. ¿No hay suficientes maestros capacitados? No hay problema puesto que un solo maestro puede impartir su clase a miles de estudiantes. ¿Están muy caros los libros? No se necesitan libros. ¿No hay suficientes aulas? No se necesitan aulas. Los estudiantes pueden tomar la clase en sus hogares, en sus oficinas, en un café. Se pueden organizar grupos de estudio en cualquier sitio. Lo único que se necesita es una computadora con acceso al Internet, un proyector, y bocinas. El costo de la educación se puede reducir dramáticamente al mismo tiempo que se incrementa su calidad.

Aunque actualmente las clases de Coursera son solo en inglés, entre los países que cuentan con mayor número de alumnos inscritos están India y Brasil, precisamente los que nos han rebasado en los últimos años en la clasificación mundial de producto interno bruto.

Una respuesta a “La Educación Superior en Línea

  1. Ivan: existe un sitio en Mexico para estudiar educacion superior, recomiendo a tus lectores explorarlo: http://www.abiertayadistancia.sep.gob.mx/
    hasta pronto Javier

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