La Privacidad en el Internet. Segunda Parte.

En la primera parte de estas Cavilaciones sobre la privacidad en el Internet mencioné cómo nuestra información personal está constantemente expuesta a espionaje. Ahora discutiré con más detalle las actividades que más nos exponen y la manera en que terceras personas obtienen dicha información. Quienes deseen leer la primera parte pueden hacerlo en línea en el blog que se menciona al final de este artículo.

El Internet permite que mejoremos nuestra  comunicación y que eliminemos barreras físicas. La penetración del Internet en el mundo entero es verdaderamente asombrosa. Usamos el Internet en el trabajo, en el hogar, y en la calle a través de nuestros teléfonos celulares. Esta aceptación pone en riesgo nuestra privacidad debido a que todo está evolucionado muy rápido y aún en los países más avanzados no hay todavía leyes claras que protejan a los consumidores.

Cuando estamos en línea perpetuamente le entregamos información personal a otros. Frecuentemente esta información es como un rompecabezas que necesita armarse antes que se revele nuestro perfil cibernético. La información aislada que le damos a una persona o compañía probablemente no tenga sentido sino hasta cuando aquélla se combina con la que le ofrecemos a otras entidades.

Para que nuestra computadora pueda conectarse al Internet, la mayoría de nosotros contratamos un Proveedor de Servicios de Internet (ISP por sus siglas en inglés), generalmente la compañía de teléfonos o la de televisión por cable. Cada computadora conectada al Internet tiene una dirección única que se llama la dirección IP, la cual consiste actualmente de cuatro números separados por puntos, por ejemplo: 123.47.58.790. Esta dirección puede cambiar de vez en cuando o puede ser fija durante la vigencia del contrato con el ISP. La dirección sirve para distinguir a nuestra computadora entre los miles de millones de dispositivos conectados al Internet y de esta forma pueda recibir datos. Al firmar el contrato con el ISP tenemos que darles nuestra identidad completa: nombre, teléfono, domicilio, etc. Por lo tanto el primer riesgo de privacidad reside con nuestro ISP. Nadie lee los párrafos con letra chica del contrato con el ISP respecto a la privacidad y retención de datos.

Nosotros decidimos qué información transmitimos a quienes les enviamos correos electrónicos. Puede ser información privada y confidencial si así lo deseamos. Pero es posible que también le estemos dando esta información a terceras personas. Por ejemplo, si enviamos un correo a través del servicio de la empresa donde trabajamos, la empresa tiene la capacidad de leerlo. Nuestro ISP seguro la tiene. Tampoco sabemos si el destinatario del correo lo va a enviar a otras personas. Aunque generalmente es ilegal que el ISP divulgue el contenido de un correo, esto puede a veces obligarse para facilitar investigaciones gubernamentales.

Aunque no lo parezca, cuando navegamos el Internet con programas como Internet Explorer de Microsoft, Firefox, Safari de Apple, le estamos entregando información personal a sitios Web. El navegador les entrega a los operadores del sitio Web nuestra dirección IP junto con información de otros sitios que hayamos visitado.

Casi todos los navegadores nos dan cierto control sobre el grado de privacidad con el cual queremos navegar. Podemos configurar el navegador para navegar privadamente. Sin embargo, si navegamos en privado no podemos tener acceso a ciertos servicios tales como transacciones bancarias o compras por Internet. La configuración por defecto de la mayoría de los navegadores es la de menor privacidad y muy pocos usuarios no técnicos saben como descifrar las opciones para restringir la divulgación de su información privada. Desafortunadamente, aún cuando uno configura un navegador para hacerlo en privado, hay formas de violar las protecciones a través de programas llamados plugins que se adhieren al navegador y pueden modificar su comportamiento.

En una acción que puede considerarse vanguardista, Microsoft anunció este mes que el nuevo sistema operativo Windows 8, el cual todavía no sale al mercado, incluirá la nueva versión 10 de Explorer que tiene una característica que se llama “No Me Sigas” la cual será la configuración por defecto. En otras palabras, Microsoft decidió que es mejor que los usuarios de Explorer tengan mayor privacidad al menos que ellos decidan lo contrario. Las agencias de publicidad modernas, las cuales dependen cada día más de la información que minan de los usuarios de Internet, están muy inconformes con esta decisión.

Continúa la siguiente semana.

Una respuesta a “La Privacidad en el Internet. Segunda Parte.

  1. Ivan esta es una excelente idea de Microsoft “no me sigas”. Los comercios les gusta meterse en la mente de los demas pero no les gusta que se las hagan a ellos, demandan y patalean cuando alguien les toma sus patentes y demas, pero si se tratara de ellos invadir a o los demas eso no es importante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *