La Privacidad en el Internet. Tercera Parte.

En la segunda parte de estas Cavilaciones sobre la privacidad en el Internet mencioné cómo nuestra información personal está constantemente expuesta desde el momento en que contratamos a nuestro Proveedor de Servicios de Internet. También describí como los navegadores del Internet colectan información acerca de las páginas que visitamos. Pero éstas no son las únicas maneras de exponernos. Quienes deseen leer la primera parte pueden hacerlo en línea en el blog que se menciona al final de este artículo.

Casi todos nosotros navegamos el Internet usando motores de búsqueda como Google para buscar información. La mayoría de los motores tienen la habilidad de rastrear y grabar nuestras búsquedas. Pueden guardar nuestra dirección de IP de Internet, el texto de la búsqueda, la hora del día y otra información. Por lo tanto hay que estar seguros que el texto de las búsquedas no contenga información privada, tal como números de tarjeta de crédito.

Las compañías de motores de búsqueda tienen razón en explicar que necesitan grabar esta información para ofrecer mejor servicio y para prevenir fraudes. Lo importante es entender las políticas acerca del período de tiempo que almacenarán nuestros datos. Google, por ejemplo, los borra después de 9 meses.

Muchos de los sitios de Internet que visitamos guardan automáticamente en nuestra computadora datos que se llaman cookies (quiere decir galletas pero no se usa el término en español). La información en los cookies puede incluir nuestro nombre de usuario y contraseña para el sitio de Internet, nuestras preferencias, el contenido de nuestra canasta de compras, etc. Cuando regresamos al sitio de Internet el navegador le entrega al sitio esta información. Aunque la mayoría de los cookies de los sitios de Internet de buena reputación son benévolos, hay otros cuyo propósito es el de colectar información y venderla o el de forzar que se muestren anuncios en nuestras pantallas.

Todos los navegadores tienen una función para borrar los cookies, el historial privado de la páginas que hemos visitado y otra información personal. Conviene limpiar esta información de vez en cuando.

Desafortunadamente hay otros tipos de cookies y otras técnicas que son muy difíciles  de eliminar. Las compañías de publicidad siempre estarán buscando la manera de espiarnos y a veces el único recurso de defensa es por la vía legal. En año pasado hubo una demanda colectiva en Estados Unidos en contra de varias compañías que estaban utilizando un tipo de cookie que no se mencionaba en sus políticas de privacidad. Entre las compañías estaban ESPN y ABC. La demanda se resolvió fuera de corte y se tuvieron que pagar multas.

Los mensajes de texto inspiran una falsa confianza porque asumimos que son privados. Al igual que los correos electrónicos, la mejor manera de pensar es que todos los mensajes son imborrables y que es seguro que exista una copia en algún lado. La semana pasada el diplomático que el Presidente Obama propuso pare ser el nuevo embajador en Iraq tuvo que retirar su candidatura debido a que un sitio de Internet reveló una serie de correos indiscretos que le envió a una reportera del Wall Street Journal. La reportera también tuvo que renunciar a su puesto.

Las redes sociales son un verdadero epítome de nuestra vida personal de tal forma que  privacidad y Facebook es un oxímoron. El objetivo de Facebook es que plasmemos todos los instantes en nuestra vida en una bitácora cibernética pública. Mucha gente se ha arrepentido de la foto indiscreta que destruye sus vidas personales o sus carreras profesionales. Y las fotos pueden venir de cualquier lugar porque hay pocos eventos en el mundo que no se graben con una cámara (generalmente cámaras de teléfonos celulares).

En México cada vez es más popular hacer transacciones bancarias y hacendarias a través del Internet. Los bancos tienen portales para hacer pagos, traspasos y pagar los diferentes tipos de impuestos. El banco requiere nuestra información personal. Hay que tener mucha cautela con cualquier solicitud de verificación de contraseña. Ha habido casos de sitios de Internet apócrifos que se ven idénticos a los sitios legítimos cuyo propósito es penetrar nuestras cuentas de banco o robarnos nuestra identidad. Muy importante: siempre hay que estar seguro que cuando estamos haciendo una transacción privada, ya sea una compra o una transacción bancaria, la dirección del sitio en el explorador comience con “https:”. La “s” al final significa “secure”, o transacción segura.

Continúa la siguiente semana.

Una respuesta a “La Privacidad en el Internet. Tercera Parte.

  1. Muy interesante Pedro Ivan,, gracias, por tus exelentes ilustraciones.Angel

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