No Hay Innovación Tecnológica en México. Primera Parte.

Un boletín de la Academia Mexicana de Ciencias publicado el 11 de junio de este año cita las declaraciones del Doctor Sergio Estrada Orihuela, Coordinador en Innovación Tecnológica del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN. El Dr. Estrada implora que es urgente para México transitar “de lo hecho en México, a lo innovado en México”. Aunque lo pregonen muchos eventos masivos que son más que nada campañas de publicidad para atraer proyectos de maquila, en México la innovación tecnológica es virtualmente inexistente. Esto es muy preocupante debido a que el progreso de los países avanzados está directamente relacionado a sus innovaciones tecnológicas propias y en esta actividad México está en la cola. ¿Puede alguno de ustedes mencionar un producto tecnológico propio de nuestro país?

La paradoja es que la investigación científica en las universidades mexicanas es de alta calidad y tiene buena reputación a nivel mundial. Sin embargo esto no ha generado la innovación tecnológica que genera nuevos empleos y productos para consumo interno, mucho menos para exportación. Las investigaciones científicas generalmente resultan en la publicación de nuevas ideas y teorías en publicaciones especializadas. En contraste, la innovación tecnológica se manifiesta indirectamente por el número de registros de patentes que protegen ideas para que se puedan comercializar y defender de competidores que las intenten copiar. En el año 2010 las universidades chinas pidieron el registro de 35 mil patentes. Las de Estados Unidos 5 mil. Las de México 70. México continúa atrasándose en la clasificación del PIB mundial y una forma de recuperarnos sería a través de la innovación tecnológica. Tenemos el talento pero no los sistemas de apoyo para liberar la creatividad tecnológica de los mexicanos y aplicarla a ideas grandes.

Según el Dr. Estrada, México importa el 95% de la tecnología que utiliza en sus equipos, en su estructura empresarial, y en la explotación del campo y la pesca. En contraste, exportamos productos que no son mexicanos. Somos un país de maquiladoras que fabrica productos para beneficio de otras culturas. Tenemos una amplia experiencia para fabricar desde aviones hasta micrófonos para otros países. Los empleos que generan estas fábricas no ofrecen buenos sueldos y esto no debe asombrarnos puesto que el motivo por el cual compañías deciden fabricar sus productos en otro lugar es precisamente porque les sale más barato que hacerlo en sus propios países. Si los sueldos fueran altos en México, no tendríamos maquiladoras.

Mi argumento no implica que las maquiladoras sean algo maligno en si. Durante su asombroso resurgimiento económico de las últimas dos décadas, China empezó como un país maquilador y todavía lo sigue siendo. La mayoría de los productos manufacturados que vemos en las tiendas de todo el mundo están hechos en China. En su libro El Mundo es Plano, Thomas Friedman usa como ejemplo que hasta las estatuas de la Virgen de Guadalupe que se venden en el Zócalo en México están hechas en China.

Una de las claves del progreso de China es que con sus ganancias hizo una inversión masiva en infraestructura y en educación, la cual ahora se considera una de las mejores del mundo. Los chinos ya no tiene que ir a universidades en Estados Unidos para obtener la mejor educación del mundo.

Para balancear estas sino-alabanzas, China no es un país democrático. Muchos expertos dicen que China pudo crecer tan rápido precisamente porque un grupo relativamente pequeño de gobernantes dicta sin oposición las decisiones del país. Otro aspecto negativo de China es que la piratería llega a niveles astronómicos. Un amigo me platicó que fue a China a visitar una fábrica gigante de palos de golf en representación de una cadena de tiendas de deportes. Durante la visita le ofrecieron un producto similar pero mucho más barato. Para su asombro, lo llevaron a una fábrica que era una copia exacta de la original que producía palos idénticos hasta con el mismo logo.

El gobierno mexicano a todos niveles continúa enfocando sus esfuerzos en atraer inversión extranjera para crear nuevas maquiladoras. Hay poco énfasis en fomentar la innovación con ideas propias tal vez porque invariablemente se requieren inversiones grandes con alto riesgo. Las iniciativas para fomentar el espíritu empresarial son para la creación de microempresas de unos cuantos empleados generalmente en el área de servicios, no de innovación tecnológica.

¿Qué se necesita para fomentar la innovación tecnológica en México? Continúa la siguiente semana.

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