No Hay Innovación Tecnológica en México. Segunda Parte.

En la primera parte de estas Cavilaciones comenté que nuestro gobierno enfoca sus esfuerzos en atraer inversión extranjera principalmente para crear nuevas maquiladoras. No existen los apoyos necesarios para fomentar la innovación tecnológica con ideas propias quizás porque se requieren inversiones grandes de alto riesgo. Pero también hay otros factores que si no impiden, cuando menos no ayudan al proceso de crear una empresa basada en una idea original. Quienes deseen leer la primera parte pueden hacerlo en línea en el blog que se menciona al final de este artículo.

Voy a usar como punto de comparación los sistemas de Estados Unidos, el país innovador por excelencia, y en donde tuve muchos años de experiencia como empresario. Aunque las leyes varían de estado a estado, para crear una nueva empresa primero tengo que averiguar si el nombre está disponible. Esta búsqueda se hace a través de un portal de Internet del gobierno del estado. Si está disponible, lleno en línea un formulario con mis datos personales para registrar a la nueva empresa. En el mismo sitio de Internet pago $10 dólares con mi tarjeta de crédito y eso es todo. Ya tengo mi nueva compañía. El sistema me asigna un número de identificación de impuestos y ese mismo día la empresa puede empezar a funcionar. Si hay socios o inversionistas en la empresa hay que preparar un acta constitutiva la cual no tiene que notarizarse porque el concepto de notario no existe en Estados Unidos. Aunque el proceso para crear una nueva empresa ha mejorado mucho en México, sigue siendo largo y complicado.

Para desarrollar un nuevo producto se requiere capital para los sueldos de los empleados, los gastos de operación y el equipo técnico necesario. Generalmente tengo que preparar un plan de negocios y una presentación para describir mi idea a posibles inversionistas. Para fundar nuevas empresas existen miles de compañías de fondos de inversión de alto riesgo. Estas compañías se especializan en ciertos rubros, por ejemplo, inversiones para empresas de Internet, para empresas de productos médicos, de productos químicos, etc. El capital de los fondos de inversión viene de inversionistas privados y de empresas, pero no del gobierno. Históricamente estos fondos pierden el 80% de lo que invierten porque la idea no funciona, porque algún competidor tuvo una mejor idea, o por muchas otras causas. Pero el 20% restante reditúa ganancias millonarias a los inversionistas. A cambio de su inversión, los emprendedores otorgan acciones de la empresa a los inversionistas. El dinero se recupera cuando la empresa se vende o se hace pública en la bolsa de valores. No se le exige a los emprendedores que inviertan su capital o que den alguna garantía porque generalmente no tienen capital y nunca se puede garantizar que una nueva idea vaya a funcionar. No conozco fondos de inversión de este tipo en México.

En Estados Unidos no se estigmatiza a los emprendedores que fracasan en su intento de crear una nueva empresa. Muchos emprendedores intentan varias veces antes de lograr el triunfo y el hecho de haber tenido algunos tropiezos no implica que se les cierre el mercado de inversionistas. Otro engrane importante son las leyes de bancarrota las cuales favorecen a las empresas a costa de los acreedores. La responsabilidad es de la empresa y no de los emprendedores. Si una empresa fracasa y se le debe dinero al banco o a algunos proveedores, no hay forma de tratar de recuperar el dinero demandando a los emprendedores. Por cierto, también es relativamente fácil conseguir préstamos de bancos para financiar el negocio.

Los empleados trabajan en las empresas por su propia voluntad (at will), lo que significa que se pueden contratar sin que adquieran derechos de liquidación.  En México, y en muchos países europeos, existe el temor de contratar nuevos empleados porque después es un problema despedirlos.

Para que funcione un sistema que fomente la innovación tecnológica, tienen que respetarse las leyes que protegen la propiedad intelectual. Si yo invento algo y lo protejo con patentes, debo poder defenderlo en las cortes para evitar que alguien lo copie.

Finalmente, las políticas fiscales del gobierno tienen que modificarse para fomentar la inversión de alto riesgo. La mejor forma que puede fomentar el gobierno la innovación tecnológica es haciéndose a un lado.

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