La Credibilidad de las Encuestas

“Las encuestas de la elección presidencial están manipuladas. Nuestra campaña ha realizado sus propias encuestas y éstas arrojan resultados muy diferentes que favorecen a nuestro candidato”.

“Los medios informativos reportan las noticias sobre la elección a favor de nuestra oposición y causan que las encuestas se inclinen hacia nuestro contrincante”.

Estas declaraciones no son las que oímos constantemente durante la pasada campaña electoral presidencial en México. Son las que están haciendo los dirigentes de la campaña electoral de Mitt Romney señalando que las encuestas y los medios de información favorecen la reelección del presidente Barack Obama. Así como en México las compañías encuestadoras tuvieron que constantemente explicarle al público que no había ningún sesgo a favor de ninguno de los candidatos, las norteamericanas están librando la misma batalla. Veamos algunos de los diferentes ángulos de este problema de confiabilidad en las encuestas.

A ningún candidato le conviene que las encuestas digan que va a perder. Aceptar esto sería una actitud derrotista que robaría el entusiasmo de los electores que lo prefieren. “¿Para qué voto si mi candidato está muy atrás en las encuestas y va a perder?” Por lo tanto las campañas que van atrás están obligadas a poner en duda los resultados. Con los ataques a las encuestadoras siembran la sospecha que a lo mejor los resultados que se publican no son confiables.

La meta de las compañías encuestadoras es la de obtener, en el día en que se lleva a cabo la encuesta, una proyección imparcial de cómo piensan votar los electores. El resultado es una fotografía que predice el futuro. Las encuestas se repiten con frecuencia precisamente porque el panorama político puede cambiar bruscamente por muchos motivos. Por ejemplo, el presidente Obama tenía una ventaja significativa en las encuestas que casi se redujo a cero después del primer debate presidencial en el cual hizo un papel muy pasivo. Me aventuro a decir que su ventaja volverá a aumentar debido a su buen desempeño en el manejo de la crisis del huracán Sandy.

El arte de conducir encuestas es muy complicado. Expertos en matemáticas y estadística desarrollan modelos que incluyen diferentes variables económicas y políticas  que tienen diferente peso en los resultados. El número de electores que se incluyen en la encuesta y la manera como se escogen al azar, así como el diseño de las preguntas se hace de manera científica. De acuerdo al método que se utiliza para la encuesta, existe una probabilidad de error que también se reporta con los resultados. La meta es predecir cómo votarán en el futuro millones de electores basados en las respuestas de unos cuantos miles.

El prestigio de una encuestadora depende de su imparcialidad. Por lo tanto es dudable que las empresas serias de este rubro se corrompan y reporten resultados diferentes a los que se obtienen con métodos científicos. Hay algunos factores que sin considerar la intervención de las campañas afectan la interpretación de los resultados de las encuestas, el principal de ellos la dificultad que tenemos todos para interpretar información estadística, inclusive los mismos expertos en la materia.

Hay otro tipo de encuesta que no es nada confiable pero a la que algunos ingenuamente le dan valor. Algunos sitios de Internet, periódicos en particular, agregan recuadros en donde los lectores pueden expresar su opinión acerca de algún evento. Por ejemplo, “¿Quién crees que va a ganar el torneo de liga?”, y se ponen los nombres de algunos equipos con un círculo al lado para votar. Estas preguntas no tienen trascendencia y los resultados reflejan lo que opinan los lectores de ese sitio, quienes se autoseleccionan para participar en la encuesta.

Un periódico local realizó la semana pasada una encuesta de este tipo preguntándole a sus lectores a quienes favorecían como candidato del PRI para alcalde de Tijuana en las elecciones del 2013. Según el diario, más de 450,000 expresaron su opinión, mucho más que el número de votos en las últimas elecciones. Aunque hay ciertas medidas para que la gente pueda votar más de una vez, es fácil que una sola persona vote miles de veces. Lo más probable es que los seguidores de los precandidatos colaboraron con una campaña de votar cuantas veces tuvieron tiempo de hacerlo.

Una respuesta a “La Credibilidad de las Encuestas

  1. Las encuestadoras para ser realmente poderosas deberian de reflejar un patron de su imparcialidad durante un tiempo mas amplio siendo realmente criticas con los personajes a los que criticaran y no solo hacer rumores falaces, por muy cientifico que pueda ser el metodo que utilicen: Veamos: esta de acuerdo en que se abra la fontera “el chaparral” sin antes haber dado una solucion al embudo de salida de la misma. esta de acuerdo que el gobierno anterior uso capital para pavimentar con concreto hidrahulico en una millonaria inversion (y la ciudad luce muy bien)pero no termino la carretera internacional. entonces el siguiente gobierno continuo con esa carretera le tomo varios meses de interrupir el trafico en el ala norte. Pero no termino y ahora planean cerrar nuevamante el ala sur para terminar despues de tres administraciones. Es acaso que los gobiernos siempre haran encuestas de lo bello que se ven sus candidatos, pero no se preocupan por saber que las sociedades solo avanzan cuando su infaestructura es una prioridad para esa sociedad. las encuestas son buenas cuando se obtiene un bien publico de ellas no solo una aparente televisiva personalidad. saludos.

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