El Pavo de Noche Buena

El pavo que cociné esta Noche Buena salió bastante bueno, sobre todo si se toma en consideración que es la primera vez que me arriesgo a este tipo de aventura culinaria, la cual no estuvo totalmente ausente de tecnología. La receta que utilicé no dice cuánto tiempo tiene que hornearse el ave, sino que recomienda el uso de un termómetro electrónico con alarma. Unos días antes fui a una tienda de cocina en donde había una variedad intimidante de termómetros más amplia de lo que considero necesaria. Entre la docena de opciones escogí uno que me costó $200 pesos y sentí de nuevo esa sensación de gusto y curiosidad que disfruto al obtener un nuevo aparato electrónico.

El sistema consiste de una caja blanca del tamaño de una media barra de pan con una pantalla electrónica y muchos botones. A la caja se le conecta un cable gris que en el otro extremo tiene un sensor de temperatura que parece una aguja gruesa y picuda. Para medir la temperatura, la aguja se inserta “en la parte más gruesa de la pechuga”. Me aboqué a la tarea de auscultar minuciosamente al pavo para encontrarle la parte más gruesa de su pechuga en donde debía insertar el sensor. Lo inserte y metí el pavo al horno que ya estaba caliente. Algo que me preocupaba es cómo la mitad del cable, el cual parece de plástico, que conecta al sensor con la caja electrónica y que queda dentro del horno no se iba a derretir a una temperatura de 350 grados Fahrenheit. Pero no le pasó nada.

La receta dice que se debe sacar el pavo del horno cuando la temperatura llega a 161 grados Fahrenheit. Programé la caja electrónica para que sonara la alarma al alcanzar esta cifra. Nerviosamente veía en la pantalla como subía la temperatura teniendo cuidado de que no fuera a fallar la alarma y se quemara el pavo. Después me pregunté: ¿161 grados Fahrenheit? ¡Que temperatura tan extraña! Sin embargo mi amigo el sabio que me recomendó la receta hizo mucho hincapié que bajo ninguna circunstancia debería dejar que se sobrepase esta temperatura. Me puse a pensar en otros números raros, tales como trenes que salen de la terminal a las 9:17 y aviones que despegan a las 11:21. Son números raros porque en nuestro país no es posible distinguir fracciones de tiempo menores a 15 minutos. Decir la 9:17 es lo mismo que decir: “entre las 9:30 y las 10:00”. Durante esta temporada de fiestas fui a posadas en las que algunos invitados llegaron hasta dos horas tarde y nadie se molestó.

Dos horas después sonó la alarma de los 161 grados y saqué el pavo. El año que entra voy a dejar que suba a 163 grados a ver si sabe más bueno. Sigue sabiendo sabroso porque sobró mucho y estoy en busca de recetas para lo que resta.

Parte del plan de la Noche Buena era ver la película “A Christmas Story” (1983), la cual he visto en estas fechas por décadas. Se trata de las aventuras invernales de un niño que quiere que Santa Claus le traiga un rifle de municiones. El papá lo quiere complacer pero la mamá se opone. Se las recomiendo. Encendí la cajita de mi Apple TV con la cual puedo ver películas a través del servicio de subscripción de Netflix. En vez de la película la pantalla anunciaba: “Netflix no está disponible”. ¿Qué pasa?, me pregunté y por casi una hora estuve revisando todo para ver si encontraba la causa. Pues no pude ver la película.

Al día siguiente se publicó la noticia de que el servicio de Netflix se había caído en todo Norteamérica debido a “problemas con la nube”. Los millones de clientes de la compañía no pudieron ver películas esa noche. Netflix se cayó de la nube. Este incidente demuestra que la nube nos ha retrocedido a un sistema centralizado con un solo punto de falla. Si la nube se cae, se cae todo lo que está en la nube. Estoy seguro de que habrá soluciones para prevenir estas fallas pero nunca podrá ser 100% infalible.

A todos mis lectores les doy las gracias por dejarme entrar a sus mentes y les deseo lo mejor para el año 2013.

Una respuesta a “El Pavo de Noche Buena

  1. La historia de Ivan y su guajolote.
    Es tanta la productiva historia del pavo que a nadie se le ha escapado la idea de que hacer con tremendo animalon (aunque tambien cuentan los huesos pues al final si tiene un alto grado de desperdicio para el paladar humano claro, aunque para el paladar perruno, ha de ser sabroso en croquetas), analiza por ejemplo las marcas de carnes frias nos lo venden todo el tiempo en rebanadas. Regreso ahora a que podrias preparar un mole con todo y cebolla desflemada y en ese guizado agrega pedazos de tu pavo ya cocinado, o que tal que esta semana preparas una ensalada el lunes, un sandwich el martes, y asi sucesivamente, hasta el proximo sabado que tendras pavo hasta en las orejas, que pensaras: relamente la navidad que entra solo hare un jamon ahumado al fin al cabo es de guajolote perdon de pavo; tambien se llama guajolote al pavo, por cierto. que tengas un excelente 2013

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