Teléfonos Inteligentes y la Medicina

Tengo instaladas en mi iPhone algunas aplicaciones que nos pueden dar una idea de cómo la tecnología va a cambiar la forma en que se practica la medicina. La primera aplicación es la más sencilla de todas y sirve nada más para medir el pulso. Para tomar la medición solo tengo que colocar mi dedo índice sobre el lente de la cámara del teléfono. La aplicación guarda la fecha y la hora en que se realizó la medición para crear un historial que puedo consultar en cualquier momento y en cualquier lugar.

uHear sirve para hacer pruebas del oído. La prueba de sensibilidad es muy similar a la que realizan los especialistas en audiología. La aplicación genera una serie de tonos de diferentes frecuencias y con diferentes niveles de volumen que trato de oír a través de mis audífonos. El resultado es un audiograma gráfico que se presenta en la pantalla en el cual puedo observar como funcionan mis oídos. En mi caso, yo tengo un problema en el rango de frecuencia de la voz humana (más pronunciado en el oído izquierdo). No oigo bien las voces cuando hay mucho ruido. Con uHear simplemente comprobé lo que yo ya sabía pues consulté con médicos hace muchos años acerca de este problema. La segunda prueba mide la capacidad de oír voces en la presencia de ruido, lo cual también me comprobó lo que yo ya sabía. Todas las aplicaciones de este tipo guardan los resultados de las pruebas para poder hacer comparaciones en el futuro. uHear advierte que los resultados no son de la misma calidad que se obtiene en un laboratorio de audiología en el cual se utilizan audífonos profesionales y cuartos aislados del ruido ambiental. Sin embargo yo creo que con el tiempo la aplicación móvil será de calidad aceptable.

WebMD es una aplicación interesante que pretende que tú teléfono sea un médico portátil. La configuras con tus datos básicos, edad, peso, sexo, etc., y aparece en la pantalla la imagen de un cuerpo en donde toco la región en la cual siento que algo no está bien. Después, como un médico lo haría, me pide que describa en detalle los síntomas y las situaciones en las cuales se presentan o empeoran. Usando esta información me da un listado de las posibles causas de mis síntomas y puedo investigar con más detalle cada una de ellas. La aplicación me enseña con imágenes y texto la manera en que debe funcionar la parte del cuerpo en sospecha, los tratamientos que se usan para el padecimiento, los tipos de medicinas y sus contraindicaciones, y muchos otros datos relevantes. El teléfono, por supuesto, no puede hacerme un examen físico.

Hay varias compañías que están desarrollando aparatos para medir la presión arterial (esfigmomanómetro) que envían inalámbricamente los resultados a un teléfono en donde una aplicación graba y grafica los resultados. El aparato cuesta un poco más que lo que cuestan las pruebas de monitoreo ambulatorio de la presión arterial que usan los cardiólogos. Los resultados los puedo enviar a mi médico por correo electrónico. También hay balanzas que envían mi peso a mi teléfono o a mi computadora para registrarlo.

Una parte deficiente de la medicina es que solo visitamos al doctor cuando algo no está bien. El doctor hace su examen clínico y con frecuencia puede ordenar pruebas de laboratorio para obtener más información. Pero estos datos solo se colectan cuando me siento mal. No hay forma de comparar cómo funciona mi cuerpo cuando me siento bien con cuando me siento enfermo.

La tendencia es a equipar nuestro cuerpo con dispositivos tecnológicos que registran nuestros signos vitales para crear un expediente que incluya mis datos a todas horas de toda mi vida. Hay varias compañías que ofrecen dispositivos en forma de pulseras que miden cuantos kilómetros camino, cuantas calorías quemo, crean gráficas de mis patrones de sueño, y pueden asociar estos datos con mi disposición de ánimo si la quiero incluir manualmente. Aunque estos aparatos se mercadean principalmente para deportistas que quieren monitorear su desempeño, solo es cuestión de tiempo para que puedan medirse otras cosas. Por ejemplo, hay compañías que están diseñando transductores para teléfonos para crear imágenes de ultrasonido del corazón o del abdomen.

Continuamos en las siguientes Cavilaciones.

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