Teléfonos Inteligentes y la Medicina. Segunda Parte.

Mencioné en mis Cavilaciones anteriores que considero que algo deficiente en la práctica de la medicina es que solo visitamos al doctor cuando no nos sentimos bien. El doctor hace su examen clínico y con frecuencia solicita pruebas de laboratorio para obtener más información. Pero estos datos solo se obtienen cuando voy a ver al médico y por lo tanto no hay forma práctica de comparar cómo funciona mi cuerpo cuando me siento bien con cuando me siento enfermo.

Esto va a cambiar debido a que la mayoría de los humanos vamos a estar equipados con supercomputadoras que podrán monitorear y grabar nuestros signos vitales en tiempo real. Es muy probable que la supercomputadora más popular será nuestro teléfono inteligente. Desafortunadamente el término teléfono inteligente que ya se popularizó no describe bien lo que verdaderamente es. Un teléfono inteligente es una supercomputadora que incluye las funciones de un teléfono. Un iPhone 5 hace 20 años hubiera sido una de las 30 computadoras más poderosas del planeta. La penetración en el mercado de estos teléfonos ha sido tan rápida que en realidad ni nos dimos cuenta del cambio tan grande que han creado y todavía vienen transformaciones aún mayores en los siguientes 10 años.

La semana pasada mencioné varias aplicaciones médicas para teléfonos. Hay otra interesante que se llama SkinVision que toma fotos de lunares en la piel y las envía a un sitio en donde se analizan para ver si son causa de preocupación. Los resultados se obtienen en unos cuantos segundos. Casi todas las aplicaciones médicas electrónicas tienen la virtud de generar un expediente histórico digital que puede abrirse en cualquier momento y en cualquier lugar. Aunque este tipo de aplicaciones todavía están en su infancia, nos pueden dar una buena idea del futuro. Un dermatólogo puede ver un lunar o una mancha en la piel y debido a su entrenamiento puede de inmediato dictaminar la posibilidad de un problema y solicitar una biopsia. ¿Pero por qué una máquina no puede también “ver” lo mismo que el dermatólogo y formar parte del arsenal de herramientas médicas? Lo mismo va a suceder con la especialidad de la patología. Los patólogos ven en un microscopio muestras de tejidos para determinar lo que tiene el paciente. No hay nada que prevenga que una máquina también pueda “ver” lo mismo y ser una ayudante activa en los laboratorios de patología. El año pasado en los laboratorios de Google se llevó a cabo un experimento en el cual se armó una red de 16,000 procesadores a la cual se le dio acceso a 10 millones de imágenes digitales tomadas al azar de videos de YouTube. La red por si sola aprendió a reconocer gatos en las imágenes. Los mismos investigadores no sabían lo que la red iba a aprender. Las máquinas pueden aprender a reconocer patrones en imágenes, que es parte de lo que hacen los dermatólogos y los patólogos.

En la siguiente década podremos auto-examinarnos con ayuda de nuestros teléfonos y cada día más observar y medir nuestros signos vitales y nuestro estado de salud. Si un médico tuviese una colección completa de los datos vitales de un paciente medidos cada hora durante los últimos diez años, sería imposible que los pudiera analizar y utilizarlos para hacer un diagnóstico. Hasta hace poco, se necesitaban computadoras muy poderosas y costosas para analizar cantidades masivas de datos. Pero ya no. Analizar cantidades masivas de datos para la toma de decisiones es una de las más recientes y prometedoras aplicaciones de las computadoras debido a que trabajando en grupo pueden obtener rápidamente resultados que anteriormente tardaban años y también debido a que la capacidad de almacenar datos es virtualmente infinita. El médico del futuro va a abrir el expediente del paciente, oprimir un botón y la máquina analizará los datos y hará las observaciones pertinentes para ayudar al médico.

En la actualidad muchos de nosotros no vamos con el médico porque creemos que lo que sentimos no tiene importancia aunque la tenga. Otros van con mucha frecuencia y no tienen nada. Las nuevas herramientas móviles van a mejorar estos procesos.

2 Respuestas a “Teléfonos Inteligentes y la Medicina. Segunda Parte.

  1. Alejandro Rosas Romandia

    Pedro Iván:

    Felicitaciones muy amplias por el nuevo año y por tu aportación a los tijuanenses atravez de ” Cavilaciones” de las bondades sobrevendrán con el uso de las súper computadoras en el mundo de la ciencia medica y la posibilidad hasta se logre un ahorro en los gastos de laboratorio que a veces se nos figuran excesivos a unos y a otros, los que no tienen seguridad social ni popular, imposibles de pagar y que esto a veces los conlleve, por la enfermedad padecen, a la perdida de sus vidas.

    El espectro anterior me hace pensar en que los millones de mexicanos que viven en la extrema pobreza y que son los que jamás llegaran a los pasillos de los laboratorios, mucho menos tendrán para poseer o estar al alcance (no adquirir) de una súper computadora.

    Que hacer para que los millones de indigentes puedan aprovechar los avances de la ciencia que nos están llevando a un mundo virtual? Probablemente la posibilidad de la creación de un Instituto de Seguridad Social VIRTUAL, totalmente gratuito. Que no se preocupen nuestros amigos Gamboa o el Dr. Valenzuela con sus exámenes patológicos. Creo que en el mundo de la medicina y cuestiones relacionadas, hay para todos.

    Un abrazo. Enviado desde mi iPad El 21/01/2013, a las 05:57, Cavilaciones escribió:

    > >

    • Gracias por tus palabras Alex.

      Curiosamente una edición de Time magazine del año pasado en la cual Bill Clinton apareció en la portada menciona cinco cosas importantes que necesitan los países para salir de la pobreza y una de ellas son los teléfonos inteligentes.

      Hace 20 años solo los adinerados tenían celulares. Actualmente la mayoría de los mexicanos tienen teléfono celular. No hay una empleada doméstica que yo haya visto desde que regresé a México que no tenga celular. Si siguen bajando los precios de los teléfonos y del acceso al Internet, pues dentro de 10 años todos van a tener teléfonos inteligentes. Todos van a tener su supercomputadora de menos $500 pesos.

      Iván

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