El Amor en los Tiempos de Facebook

La reciente odisea de Manti Te’o, el jugador de fútbol americano colegial de la Universidad de Notre Dame, me hace cavilar acerca de la situación actual de las relaciones amorosas. ¿Ha provocado la tecnología un cambio verdadero en la manera en que nos enamoramos? ¿O será solamente que el proceso se repite milenariamente con la ayuda de otros instrumentos? ¿Qué tiene de diferente conocerse a través de cartas hace 80 años con hacerlo hoy en día por medio de Facebook?

En los medios de comunicación, una gran parte de los eventos deportivos importantes se acompañan de “historias humanas” que pretenden que conozcamos la personalidad de los atletas y lo que los motiva a sobresalir. Historias acerca de cómo vencieron la adversidad saliendo de la pobreza o sobreviviendo a abusos, enfermedades o accidentes. Otras que nos conmueven al hacernos saber que poco antes del evento deportivo sufrieron alguna tragedia familiar. La historia humana del juego de campeonato colegial el pasado 7 de enero fue que meses antes habían fallecido la abuela de Manti y su novia Lennay durante la misma semana. Este es precisamente el tipo de historia que más nos cautiva. Aunque la muerte de su novia sucediera en septiembre de 2012, la historia adquirió nueva vida debido a que Manti participaría en un juego de campeonato que atrae a centenares de reporteros que se abocaron a investigar con más detalle la tragedia del jugador.

La primera sorpresa fue que Manti nunca conoció en persona a Lennay. La relación entre ellos era exclusivamente cibernética-platónica. Se conocieron a través de las redes sociales y jamás tuvieron la oportunidad de estar juntos. Manti nunca vio a Lennay excepto en fotografías. ¡La segunda sorpresa es que Lennay nunca existió! Fue la creación de un joven que ya confesó públicamente en un programa de televisión que lo hizo porque estaba enamorado de Manti y quería “escapar de la realidad”. Las fotografías que Manti vio eran de una bella mujer ajena al asunto.

Manti afirma que Lennay fue el amor de su vida. Sin embargo solo la conoció a través de señales digitales que viajan por el Internet. En el amor siempre hay una mezcla de misterio y subterfugio. Es fácil que la persona que en verdad todavía no conocemos se convierta en nuestro ideal. Algunos recordarán los noviazgos por correspondencia. La forma de encontrar pareja era a través de un servicio en donde personas colocaban anuncios describiendo sus virtudes y buscando alguien que se interesara en ellas. Para mantener la privacidad se usaba una clave para establecer la comunicación usando el servicio como intermediario. La comunicación era a través de cartas que tardaban semanas en llegar. Las cartas podían incluir fotografías. Si la relación por correo maduraba, se lograba el resultado deseado que era un matrimonio. Con frecuencia la primera vez que se veían las parejas en persona era cuando ya iban a casarse. En otras palabras, muy parecido a los correos electrónicos o a Facebook, excepto que en cámara extra-lenta. Cada intercambio de mensaje tardaba semanas en vez de segundos. ¿Cuántos casos habrán existido en los cuales una de las personas era un invento?

Debido también a la tecnología, la tragedia de Manti se propagó instantáneamente a todo el mundo. Sospecho que si alguna vez hubo una novia por correspondencia que resultó ser novio, difícilmente lo sabría el resto del mundo.

¿Qué nos enseña todo esto? Mi opinión es que la tecnología solo hace que todo sea más rápido. La condición humana sigue siendo la misma. Muchos tenemos problemas para establecer relaciones en nuestro entorno inmediato y usamos métodos indirectos para lograrlo. Busquen en Google “novia por correspondencia” y verán como encuentran miles de páginas dedicadas a crear parejas.

Manti ha sido sujeto a burlas incesantes y lo acusan de ser cómplice en el ardid o, peor aún, de ser la persona más ingenua (léase tonta) del mundo. Pero yo creo todos tenemos algo de Manti. Para alimentar nuestras fantasías solo se necesita que alguien nos de algo que deseamos, no importa cuál sea el método de comunicación, ya sea una carta o un mensaje de texto.

Una respuesta a “El Amor en los Tiempos de Facebook

  1. Estimado Pedro Iván.   Muy interesante y acertada tu cavilación.   Un fuerte abrazo y saludo desde Ensenada.   Varo

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