Temores Orwellianos

El escándalo internacional causado por la revelación de la existencia del programa secreto Prisma de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos desató un torrente de opiniones encontradas de parte de quienes juzgan si el gobierno americano se sobrepasó en su afán de colectar información privada de los ciudadanos del mundo para prevenir actos de terrorismo. Un hilo común en esta historia son los avances tecnológicos que han cambiado al mundo durante las últimas dos décadas.

Hay muchos ángulos desde donde se puede analizar esta noticia. Edward Snowden, un joven de 29 años que no terminó la escuela preparatoria quien trabajaba para la NSA como contratista con un salario anual de $120 mil dólares fue quien hizo pública la información ultrasecreta de que la NSA ha estado espiando a los ciudadanos comunes y corrientes interceptando correos electrónicos y analizando llamadas telefónicas. No tiene nada de raro que se le otorgue acceso privilegiado a personas como Snowden. El mundo está repleto de jóvenes con conocimientos técnicos sobre sistemas de cómputo que nunca fueron a la universidad. Hay expertos autodidactas de hasta 16 años que compañías como Google y Yahoo contratan debido a su superior habilidad creativa. La industria del espionaje ha crecido exponencialmente desde el ataque a las torres gemelas lo que ha provocado que la demanda de personas capaces sea muy alta y que quizás se hayan descuidado los filtros que detecten otras aptitudes necesarias para trabajos con acceso a información altamente confidencial.

Después del ataque terrorista del maratón de Boston este año, muchos se quejaron de que los servicios de inteligencia del gobierno norteamericano deberían haberlo descubierto y prevenido. Es obvio que para prevenir actos de terrorismo se necesita espiar a la población. Sin embargo ahora que se divulgaron detalles de ciertas actividades de espionaje, hay protestas y demandas que acusan al gobierno de violar la privacidad de los ciudadanos. El congreso norteamericano le confirió al poder ejecutivo la autoridad para vigilar dentro y fuera del país para prevenir actos de terrorismo. No es un abuso de poder del presidente Obama y por eso observamos la rara ocasión en que los líderes republicanos, sus enemigos acérrimos, lo han apoyado públicamente. Hasta el momento, los comentaristas de la prensa norteamericana que están virulentamente en contra del programa Prisma se fundamentan en el celo de proteger el derecho a la privacidad y en el temor de que el espionaje se utilice para establecer un sistema Orwelliano que vigile a la población por motivos oscuros. Pero no he oído que nadie se queje de que esto ya esté sucediendo. Es principalmente el temor fundado de que pueda suceder.

No existe la privacidad en la época del Internet y de la digitalización de todos los sistemas de comunicación. En el pasado cuando alguien me enviaba una carta por correo era muy difícil que alguien la interceptara y la leyera antes que yo. Hoy en día todo los sistemas de comunicación se pueden interceptar sin que nos demos cuenta. Y no se necesita ser el gobierno para lograrlo.

La cantidad de información que se propaga por el mundo es enorme. Por ejemplo, diariamente se transmiten más de 30,000 millones de mensajes de texto. Además están los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. Uno pensaría que es una labor imposible analizar todas esta información. Pero no es así. En los últimos años ha habido avances asombrosos en el área de análisis de cantidades masivas de datos. Por lo tanto ya existen las tecnologías para interceptar, almacenar y analizar todas las comunicaciones del mundo.

Una premisa fundamental es que para poder protegernos el gobierno necesita tener un sistema de acceso a información regido por leyes que no permitan que haya abusos. Pero no podemos permitir que el gobierno utilice sistemas de monitoreo para silenciar, acallar, monitorear o controlar a personas que sean críticas de la corrupción y opacidad del mismo gobierno. Lo difícil es encontrar un punto de equilibrio que permita al gobierno cumplir con su obligación y al mismo tiempo prevenga los abusos.

4 Respuestas a “Temores Orwellianos

  1. Ivan: Desafortunadamente es dificil conservarse en el justo medio cuando se cuenta con el poder del Estado. Saludos. Daniel Rubio.

    • Juan Reyes del Campillo

      Parece que la sociedad libre por excelencia no lo es tanto, o nunca lo fue. A los muchachos de Boston nunca los espiaron porque no eran sospechosos. El problema es si ahora todos somos sospechosos. Saludos.

  2. Ivan lo dificil es encontrar que los que vigilan tambien sean vigilados. tema muy comun en la politica mexicana o de otros paises(quiza de todos los tiempos) del poder cuando se aplica a los “demas” pero quien podria vigilar a los de “menos”.

  3. BAHP:Primo,creo que la política del espionaje data de miles de años atrás y seguirá practicándose aprovechando el desarrollo de la tecnología.Oye, me encantan tus sátiras políticas,es un género que siempre me ha gustado,pero nos has tenido a dieta de ellas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *