Impresión de Partes Humanas

Aunque el proceso es todavía experimental, se ha comprobado que algún día será posible utilizar impresoras de tres dimensiones para crear repuestos de tejidos y órganos humanos. ¿Cómo se logra esto? Al igual que con un objeto inanimado, primero se diseña un modelo digital del órgano en la computadora con la ayuda de un escáner de tres dimensiones (esto es lo que hacen las tomografías). Este modelo se utiliza para guiar a una impresora especial a imprimir capa por capa la estructura del órgano utilizando células y los materiales biológicos que las aglomeran. La promesa de este tipo de tecnología es resolver los problemas logísticos de la donación de órganos y evitar el rechazo de los mismos ya que éstos pueden crearse con materia prima cosechada del mismo paciente.

Uno de los principales pioneros de la impresión de tejidos humanos es el Dr. Anthony Atala, cirujano y director del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. Entre los éxitos notables recientes del Instituto está la impresión de una vejiga que se le implantó a un humano. En este caso la materia prima consistió de células madre colectadas del líquido amniótico de mujeres embarazadas. De acuerdo con Wikipedia, estas células son “pluripotentes”, lo que significa que pueden ser manipuladas para diferenciar varios tipos de células maduras que conforman nervios, músculos, huesos y otros tejidos. Estas células también evitan el conflicto ético de utilizar células madre embrionarias.

El Dr. Atala dio una conferencia en TED Talks (pueden ver la conferencia en la parte inferior de este blog) en el año 2011 en donde explica que la idea de crear tejidos artificiales no es nueva. Una de las primeras publicaciones sobre el tema fue en el año 1938 en el libro El Cultivo de los Órganos, cuyo principal autor es el Dr. Alexis Carrell, cirujano y biólogo francés quien recibió el Premio Nobel de Medicina en 1912 por su trabajo seminal en el área de suturas vasculares. Curiosamente el coautor del libro es Charles A. Lindbergh, el famoso aviador quien después de sus hazañas áreas trabajó en esta área el resto de su vida con Carrell en el Instituto Rockefeller en Nueva York.

Son tres los factores que detuvieron por muchos años el avance de esta tecnología. El primero es que no existían los biomateriales que se utilizan en la actualidad, los componentes sintéticos que se adaptan al organismo. El segundo era la escasez de células porque no podían cultivarse fuera del cuerpo humano (todavía hay muchos tipos que no se pueden). Y el tercero es que no se habían desarrollado las técnicas para la vascularización de los órganos (los conductos sanguíneos).

En el fondo del mismo escenario donde impartió su plática el Dr. Atala, se ve trabajando una impresora biológica de tres dimensiones imprimiendo un riñón humano, un proceso que hace dos años duraba 7 horas. Atala recibe una larga ovación cuando sostiene en sus manos un riñón que habían impreso en el mismo teatro unas horas antes.

Antes de la tecnología de impresión biológica en tres dimensiones, el equipo del Dr. Atala había creado un riñón manualmente el cual se implantó a un niño hace 13 años. El ahora joven universitario hace también un dramático acto de presencia en la plática.

Hay otros hospitales de investigación que trabajan en la tecnología de la impresión de partes humanas. En la Universidad de Cornell recientemente imprimieron una oreja. Un artículo en la edición de mayo de 2013 en la prestigiada revista The New England Journal of Medicine describe cómo se utiliza una impresora de 3D para imprimir tráqueas para corregir un defecto común en los recién nacidos. El trabajo se realizó en la Universidad de Michigan.

Me preguntó mi amigo el médico sabio después de una apasionada plática sobre este tema: “¿Y entonces para qué sirve Dios?”

Conferencia del Dr. Atala:

http://www.ted.com/talks/anthony_atala_printing_a_human_kidney.html

Una respuesta a “Impresión de Partes Humanas

  1. Buenos días Pedro Iván.
    Excelente artículo.
    Increíble su contenido.

    Un cordial saludo,

    Varo

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