La Prueba de Turing

La pregunta: ¿Será una máquina capaz de pensar como un humano? es muy antigua. En el año 1637, René Descartes, el famoso filósofo, matemático y escritor francés, escribió un ensayo en el cual concluye que tal vez puedan existir aparatos que respondan a estímulos pero que seguramente nunca serían capaces de responder a preguntas hechas en su presencia de la misma manera que lo haría un humano. Descartes no consideró que algún día existirían computadoras tan poderosas como las de hoy.

Los filósofos a través de los siglos se han preocupado por definir la diferencia entre inteligencia y conciencia. De acuerdo con los materialistas, la mente es el resultado de la estructura de nuestro cerebro, de la red de neuronas y de sus interacciones químicas que controlan nuestro cuerpo, sentimientos y pensamientos. Si esto es cierto, la mente es algo físico que debería poderse reproducir con una máquina para crear una inteligencia artificial.

Más de 300 años después que Descartes, el inglés Alan Turing formuló un proceso que hasta el presente se considera como la mejor prueba para determinar si una máquina es inteligente. Turing fue muy influyente en las áreas de matemáticas, filosofía y criptoanálisis. Se le considera como uno de los más importantes pioneros de las ciencias computacionales. La prueba de Turing consiste de una persona que hace preguntas, otra que las contesta, y una máquina que responde a las mismas. El interrogador no puede ver a la persona o a la máquina. Se pasa la Prueba de Turing cuando el interrogador no puede distinguir si es el humano o la máquina quien responde. La respuesta no tiene que ser necesariamente la correcta. Lo importante es que un humano no lo pueda distinguir.

En los últimos años ya existen máquinas que pasan fácilmente la Prueba de Turing. Un maestro jugador de ajedrez jugando juegos simultáneos contra otro maestro y una máquina no puede distinguir entre los dos (tal vez después de varios partidos sí pueda porque la máquina será la que siempre lo derrote).

La computadora Watson de IBM puede participar en el juego de Jeopardy contra los humanos más hábiles y siempre gana. Esto no es formalmente una Prueba de Turing pero sería fácil modificar el formato del juego para demostrar que el conductor del programa no podría distinguir entre los jugadores humanos y la máquina. Watson es una supercomputadora enorme del tamaño de un cuarto. En la siguientes décadas, debido al crecimiento exponencial de la tecnología, podría ser del tamaño de un teléfono inteligente. IBM anunció en enero que va a invertir mil millones de dólares en aplicaciones que aprovechen “la inteligencia de Watson” para resolver problemas tales como encontrar como curar el cáncer. Están equipando a Watson con herramientas para que pueda oír, hablar y ver imágenes para interpretarlas.

Alan Turing fue quien descifró el sistema Enigma de criptografía que utilizó Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, lo cuál permitió que se salvaran muchas vidas. Fue en 1950 cuando publicó el artículo sobre la Prueba de Turing. En 1952 lo arrestaron por tener relaciones sexuales con otro hombre, lo cual en esa época era un acto ilegal. Lo declararon culpable de actos contra la moral, lo desterraron de los trabajos en el gobierno, y le ordenaron inyectarse hormonas femeninas para convertirlo en asexual. Dos años después, a la edad de 41 años, se suicidó tomando cianuro de potasio, aunque algunos afirman que fue un accidente. En diciembre del 2013, el ministro de justicia de Inglaterra le otorgó un perdón real y expurgó su archivo criminal. Su estatua en un parque en Manchester se llenó de flores ese día.

Una respuesta a “La Prueba de Turing

  1. excelente articulo Ivan. podría una computadora detectar si un hacker esta trabajando con datos personales o robados? eso obligaría a los bancos a actualizar sus sistemas de control de robos de identidad.

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