Relojes Inteligentes

Hoy todos estamos familiarizados con los teléfonos inteligentes. El concepto tuvo su origen desde principios de los años 1970 y las primeras ventas ocurrieron 20 años después. No fue sino hasta el año 2007, con la introducción del iPhone de Apple, el primer teléfono inteligente con pantalla táctil para manejo exclusivo con los dedos, que empezó la verdadera explosión de ventas de estos dispositivos. En el año 2013 se vendieron casi mil millones de teléfonos inteligentes, una séptima parte de la población del planeta, la gran mayoría dotados con el sistema operativo Android de Google.

Lo que al principio se concibió como un teléfono que tuviera otras funciones, se convirtió en una supercomputadora portátil que tiene un teléfono. El poder de cómputo de los teléfonos que hoy sostenemos en nuestras manos es mayor que el de las supercomputadoras de hace menos de tres décadas. Los teléfonos inteligentes sirven para miles de funciones. Existen más de un millón de aplicaciones en la tienda de Apple. La tienda de Android para Google contiene un número similar.

De la misma manera se piensa que los relojes de pulsera que usamos la mayoría de los humanos tienen que evolucionar para que terminen siendo una supercomputadora que tiene un reloj. Ya fueron bautizados como relojes inteligentes aunque aún están en su etapa incipiente y nadie sabe cómo deben funcionar para que sus ventas detonen como las de los teléfonos inteligentes. Hay muchos modelos en el mercado pero no hay ninguno que haya establecido un estándar de excelencia.

El concepto de un reloj inteligente tuvo su origen a principios de los años 1980, cuando los relojes digitales empezaron a madurar. Estos primeros agregaban funciones rudimentarias como calendarios, directorios y calculadoras, la mayoría muy difíciles de usar. Todos los relojes inteligentes de la actualidad tienen procesadores poderosos, pantallas con gráficas, y conexiones inalámbricas que sirven generalmente para enlazarlos a teléfonos inteligentes y a través de ellos al Internet.

Hay dos principales razones para justificar la existencia de los relojes inteligentes. La primera es que funjan como auxiliares de los teléfonos. Cuando estoy ocupado y recibo una llamada, no tendría que sacar mi teléfono de mi bolsa si yo pudiera ver quien me llama en la pantalla de mi reloj. Lo mismo sucedería con los mensajes de texto y las diferentes notificaciones que me envían los programas de mi teléfono. Por ejemplo, la aplicación de la FIFA en donde estoy siguiendo los resultados del mundial en Brasil me envía las noticias más importantes en tiempo real. Sería muy conveniente que yo pudiera ver lo que está pasando en mi reloj.

La segunda razón es la proliferación de sensores para medir los signos vitales, tales como el pulso, la presión arterial, la glucosa y el ritmo circadiano (patrones del sueño). Hay docenas de compañías mercadeando este tipo de productos en forma de pulseras, diademas, botones y bandas. Es natural que el reloj inteligente sea el anfitrión para estos sensores o cuando menos el punto de concentración.

Hay muchos problemas de factores humanos que hay que resolver para que un reloj inteligente sea fácil de usar. Uno de los más complicados es la manera en que colocamos nuestro brazo enfrente de nuestros ojos cuando leemos nuestro reloj. En muchas de las bandas la pantalla es perpendicular a las carátulas de los relojes tradicionales, dificultando su lectura.

Se rumora que Apple va a anunciar un reloj inteligente que se convertirá en el ejemplo a seguir. Mientras tanto hay una verdadera batalla campal para tratar de derrotar a Apple antes que empiece la guerra.

2 Respuestas a “Relojes Inteligentes

  1. Juan Reyes del Campillo

    Iván: muy bueno e interesante

  2. Gracias por haber abordado el tema que te sugerí. Te garantizo que a muchísima gente le va gustar.

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