Conejillos de Indias del Internet

Todo lo que hacemos en línea se graba y analiza para crear un expediente que las compañías de publicidad pueden utilizar para vendernos un producto. Se analiza cada página que visitamos, cada click en la pantalla, cada imagen y texto en Facebook y cada vez que marcamos Me Gusta algo. Esta información se utiliza para formar un perfil personal cibernético que trata de determinar nuestros hábitos, emociones y nuestra manera de tomar decisiones. Aunque la cantidad de datos que se captura es masiva, la capacidad de almacenaje es virtualmente infinita y ya existe el poder de cómputo para analizarlos rápidamente.

En las revistas y periódicos impresos, los cuales generan la gran parte de sus ingresos de la venta de anuncios, siempre ha existido el problema de cómo medir su efectividad. Lo mismo sucede con los anuncios de televisión y radio. ¿Cómo puede una empresa saber cuánta gente vio y leyó su anuncio? ¿Cómo puede saber cuántas de las personas que vieron el anuncio decidieron comprar lo que venden? Para saberlo se utilizan los servicios de compañías que realizan encuestas y estudios de mercado para estimar la efectividad de la publicidad. No es una ciencia precisa.

Si estoy leyendo una revista no se puede saber qué página estoy viendo ni qué anuncio llamó mi atención. Tampoco se puede saber si después regresé a la misma página para releer un anuncio. Cuando veo televisión tampoco se puede saber qué programa estoy viendo. Las técnicas para estimar el número de personas que ven un programa de televisión se basan en reclutar una muestra de televidentes que permiten que se monitoree lo que están viendo. No se pueden saber los hábitos de una persona en particular.

Muchas compañías de Internet también generan sus ingresos vendiendo anuncios. Pero en este caso, ellas pueden determinar con precisión la efectividad de la publicidad. Si un anuncio me motiva a visitar una página en dónde compro algo, esta información se captura y es invaluable para una empresa. Esto no se podía saber antes del Internet.

Realizar estudios sobre el comportamiento y las emociones de los humanos usando información capturada en el Internet es una ciencia relativamente nueva en donde no hay límites éticos definidos. Muchas universidades hacen este tipo de estudios. No es obligación pedirnos permiso para colectar nuestros datos personales. A veces lo otorgamos en la letra chiquita de los contratos que nadie lee.

Algo más ominoso sucedió recientemente en un estudio que hizo para Facebook un profesor de la universidad de Cornell. El estudio consistió en alterar la información real que vieron casi 700,000 usuarios de la red social para observar como varía su comportamiento y sus emociones. Esto fue un experimento gigantesco en el cual se engañó a la gente para ver cómo se comporta. Los usuarios de Facebook fueron verdaderos conejillos de indias cibernéticos sin que la mayoría de ellos lo supieran. Facebook pidió disculpas y accedió a participar en foros para establecer las reglas para este tipo de estudios.

2 Respuestas a “Conejillos de Indias del Internet

  1. desde que se creo esto de las redes sociales, en realidad los estudiantes morbosos lo único que pretendían era tener contacto con sus homónimos femeninos o masculinos, ahora los adultos nos sorprendemos de lo que saben de nosotros otras companias con fines de lucro, entonces las redes de comunicación son presa de la gente buscadora de algo, ya sea amistades, o dinero. Sera tema algún día de simposios legales alrededor del mundo, una especie de salón de la justicia. se veía en la películas y caricaturas, pero ahora parecer ser imprescindible en la sociedad moderna de la globalizacion. leyes eticas universales

  2. Alejandro Rosas Romandia

    Pedro Iván:

    Al leer tu artículo de la Conejillas de Indias del Internet vino a mi menté una llamada recibida de la empresa que ha estado encuestando a los suscriptores del periódico “Frontera” para ver que nos parece su nuevo formato. Sin temor a equivocarme estoy seguro que al grueso de los lectores no les ha gustado y en lo personal he preguntado a lectores y voceadores y coinciden en esa apreciación. Es más, a cuánto voceador le he preguntado incluyendo a los de la línea, a todos les ha disminuido la venta. Uno diría que regresarán al anterior formato o modificarán nuevamente el actual y, tal parece y no. En dónde quedo el internet o para qué pudiera servir en este caso. No lo requiero para determinar sí disminuyeron mis ventas o circulación del periódico a menos que la encuesta fuera atravez de las redes sociales y entonces si determinar cual es el gusto de la gente respecto del referido formato. Pero, no es tan sencillo. A quien debo encuestar vía las redes? A los suscriptores? A los jóvenes? A los de la mediana edad? A los de la tercera edad? A los ancianos? Que curioso pero los jóvenes no leen el periódico y a ellos va dirigido este nuevo formato minimalista, muy a la europea pero que tenemos que leer ahora los viejos que somo los suscriptores o quienes acudimos al voceador. Quiero que el internet le de la pauta a la empresa editorial del Frontera para que le de el formato que más desean los lectores. Te autorizo a que trates el tema con Ana Cecilia Ramírez de la sección editorial y de las personas de confianza de los Healy Loera. No creo te haga caso pero a lo mejor me equivoco. Saludos.

    Enviado desde mi iPad

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