Los Peligros del Internet

Todas las semanas surgen nuevos incidentes que demuestran que la información privada que reside en el Internet está sujeta a ataques que llevan a cabo personas con malas intenciones. La semana pasada se publicaron detalles del robo de más de mil millones de claves de usuario y contraseñas de diversos sitios cometido por una mafia de hackers rusos, el robo más grande de este tipo en la breve pero complicada historia del Internet. Para este tipo de crimen no existen las fronteras.

Ésta es solo una de las muchas actividades maliciosas que se reportan todos los días. Hace dos semanas mencioné el fenómeno de “trolling”, usando como ejemplo a la hija de Robin Williams, quien se vio forzada a cerrar su cuenta de Twitter porque le llegaron miles de mensajes horripilantes burlándose de la muerte de su padre. Trolling es una especie de bullying cibernético reprobable muy difícil de contener.

En el caso de Twitter, Facebook y otras redes sociales, los usuarios arriesgan conscientemente su privacidad y se exponen a abusos que afortunadamente pueden evitarse simplemente cancelando sus cuentas. Pero para una gran mayoría, sin importar la edad, las redes sociales son parte esencial de su existencia y no quieren prescindir del contacto constante con sus amigos cibernéticos.

Algo diferente sucede cuando alguien se roba un número de tarjeta de crédito, o la clave de usuario y contraseña de una cuenta de banco. El delito no es un asalto en la calle, ni tampoco ocurre por falta de cuidado con la información personal. El robo ocurre por la falta de seguridad en las organizaciones que están obligadas a proteger la información confidencial de sus clientes.

El escándalo de esta semana son las fotos de artistas de cine famosas que un grupo de hackers supuestamente extrajo de los servidores de Apple (no se ha comprobado hasta el momento de escribir esta columna). La primera intención de los ladrones fue extorsionar a sus víctimas. De todas maneras algunas de las fotos se publicaron en tableros de mensajes anónimos y de ahí se filtraron por todo el Internet. En este caso, las víctimas del crimen nunca se imaginaron que sus acciones privadas se harían públicas en escala masiva. Algunos dirán que por qué se tomaron fotos sin ropa. ¿Por qué no? ¿si son para su uso privado? Una de las ventajas principales de tomar fotos con un iPhone es que las imágenes se suben solas al Internet en donde se guardan automáticamente en cajoneras virtuales privadas. Las fotos comprometedoras fueron extraídas de estas cajoneras que las compañías de Internet nos aseguran que están protegidas contra intrusos.

El problema es que no hay manera en que las empresas puedan garantizar la privacidad de la información que está en las bases de datos almacenadas en el Internet. Siempre habrá alguien capaz de burlar los sistemas de seguridad. Tampoco hay manera de prevenir que personas sin escrúpulos la publiquen. La única manera de tener privacidad es encerrarse en algún lugar y no salir nunca.

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