Ya no sé a quién creerle

Las noticias que leo en los diarios locales con respecto a la situación económica de Baja California son tan contradictorias que no hay manera posible de reconciliarlas. Debido a que la discrepancia es tan grande, no creo que se trate simplemente de diferentes maneras de interpretar los mismos datos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó en el mes de octubre que durante el primer semestre de este año, Baja California fue la tercera entidad con mayor baja económica, quedando atrás solo de Campeche y Sinaloa. De acuerdo con el Inegi Baja California sufrió un decremento del 1.6% en comparación con el año anterior. Comentando sobre este reporte, el Colef coincidió con este análisis declarando que nuestro estado “está en la puerta de la recesión económica” (Frontera, 14 de octubre de 2014).

Estar en el umbral de una recesión no cuadra con en el mini-informe de gobierno del gobernador del estado que declara que en su primer año de gobierno se crearon más de 40 mil fuentes de trabajo y que Baja California “ocupa el primer lugar nacional en generación de empleo”. El secretario de Desarrollo Económico contradice al Inegi afirmando que este año habrá un crecimiento del 2.8%. ¿Cómo puede haber tanta diferencia en estos reportes?

Las declaraciones de las diferentes organizaciones de la iniciativa privada pintan un panorama muy nublado. Afirman que el aumento en el IVA es una de las causas principales, pero que también influye mucho la falta de dirección y programas concretos del gobierno del estado.

Hasta el momento yo le he tenido confianza a los informes del Inegi debido a la manera profesional en que prepara sus reportes y a la accesibilidad de los mismos. También he notado que sus declaraciones contradicen directamente a los de la poderosa secretaría de Hacienda. El secretario Videgaray ha tenido que ajustar constantemente a la baja sus pronósticos sobre el crecimiento del país a cifras que el Inegi ha sostenido desde hace meses.

Pero el problema actual en México es que no sabe uno a quien creerle. Existe una desconfianza enorme en el gobierno y en los medios de difusión. Todo lo que sucede genera de inmediato teorías de conspiración y de planes maquiavélicos secretos para manipularnos, como lo ilustra la película La Dictadura Perfecta.

Por ejemplo, alguien me comentó ayer que se le hace muy sospechosa la reciente devaluación del peso contra el dólar. Cuando aumentó el IVA muchas cosas se hicieron más baratas en Estados Unidos para la gente que puede cruzar la frontera. Para evitar que la gente cruce la línea, solo se necesita que baje el peso. “Por eso el gobierno está manipulando el tipo de cambio. Para forzarnos a consumir aquí”, afirmó mi amigo. Yo no sé si puedo creer esta teoría porque como dice el título de estas Cavilaciones, ya no sé a quién creerle.

Les invito a que me sigan en mi nueva página de Facebook en www.facebook.com/cavilaciones.

 

 

 

Una respuesta a “Ya no sé a quién creerle

  1. Estimado Ivan:
    es posible que empieces a tener el síntoma de ver un país fofo. Y no es realmente todo, pues si analisas los indices de delincuencia en el país y la no defensa ante un gobierno fofo, una policía fofa y una delincuencia no fofa.
    saludos desde un lugar fofo.

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