Baja Travesía 100

Este fin de semana pasado participé en la edición número 28 de Travesía Baja 100, un evento al aire libre que consiste en caminar desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de California.

La caminata empieza en un lugar despoblado que el fundador del evento, Don Salvador León Miranda, oriundo de Mexicali, bautizó como Playa Altamira, localizado a 10 km al sur del pueblo de Nuevo Rosarito, adyacente a la carretera transpeninsular. La noche anterior llegamos a dicha playa los más de 100 participantes con sus grupos de apoyo en donde acampamos en la orilla del mar. Pocas veces he visto un cielo con tantas estrellas que hacían difícil identificar las constelaciones más familiares. La Galaxia de la Vía Láctea se veía claramente como una borrosa banda de luz blanca alrededor de la esfera celeste.

Desde la madrugada inició el bullicio en el campamento con la preparación de desayunos y equipo para iniciar la travesía. A las siete de la mañana empezamos la caminata de 13 km hasta llegar a Nuevo Rosarito, en donde la ruta de terracería se interna hacia el noreste en la península. Desde este punto hay que caminar 38 km para llegar a nuestra primera escala en la Misión San Francisco de Borja Adac, mejor conocida como San Borja, fundada por los jesuitas en 1762. La misión original fue hecha de adobe y de ella solo restan las ruinas. A su lado está la actual, construida en 1801 con piedra de cantera extraída de montañas adyacentes. Lo más sobresaliente es una impresionante escalera de caracol de cantera que llega a la azotea.

El paisaje desértico de Baja California hipnotiza y arresta los sentidos. Los cirios, árboles cónicos de extraña apariencia endémicos del desierto de Baja California, se distinguen por ser los más altos, hasta de 20 metros, y por sus mechones de flores en la punta. Los acompañan muchas variedades de cactáceas, como los cardones, saguaros y chollas. En varias secciones el paisaje está tapizado de flores silvestres de colores vivos que hacen contraste con los tonos terrosos del desierto.

Los más veloces terminaron la caminata de 51 km del primer día en diez horas. Yo me tardé dos horas y media más, las cuales recorrí en total oscuridad con la ayuda de una lámpara de cabeza. Aunque la mayoría de los aventureros ya teníamos experiencia en caminatas al aire libre, no sé si por la variabilidad del terreno o por la distancia tan larga, muchos llegamos con los pies ampollados, lo cual de aquí en adelante fue causa de molestias y dolores que nunca fueron suficientes para desanimarnos.

El día siguiente el recorrido fue de 25 km en terreno montañoso hasta llegar al campamento en un lugar llamado Agua de Higuera en donde, cómo dijo nuestro guía, no hay ni agua ni higuera. Esa noche se desataron ventarrones que hicieron que algunas tiendas de campaña se colapsaran.

Los participantes eran de muchos estados del país y también había algunos extranjeros. Entre todos nosotros se creo un ambiente de camaradería debido a que nos unía el deseo de disfrutar la naturaleza y el aire libre aislados del mundo estresante y conflictivo en que vivimos. León Miranda me relató que este evento anteriormente ha recibido apoyo de la Secretaría de Turismo del Estado pero que este año no fue así.

El tercer día tuvimos que recorrer los últimos 32 km. A todos nos invadió un sentimiento de euforia y triunfo cuando pudimos ver por primera vez en el horizonte el perfil de la Isla de la Guarda antes de llegar a nuestro destino final, la hermosa Bahía de los Ángeles, en donde tocamos el agua del golfo para dar por concluida nuestra hazaña. Nota final: hoy escribo estas Cavilaciones descalzo porque todavía no me entran los zapatos.

5 Respuestas a “Baja Travesía 100

  1. Juan Reyes del Campillo

    Que buena experiencia

  2. QUE BONITA EXPERENCIA. FELICIDADES. SI PUEDES ENVIAR MAS INFORMACION DE ESTE EVENTO, ES CADA ANO ?, PARA CONSIDERAR LA POSIBILIDAD DE APUNTARNOS Y ACOMPANARTE CON PACO JIMENEZ . SALUDOS. LUIS ALBORES Q.

  3. felicidades por el recorrido. cual es el equipo que necesitaste para aguantar la travesia. debe de faltar mucha agua en ese desierto.

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