¿Qué nos Merecemos?

La Paz, BCS fue el primer lugar al que llegué cuando regresé a México después de residir treinta años en Estados Unidos. Llegué al Puerto de Ilusión frente a la costa del Mar Bermejo a fines del año 2005. Comparada con los lugares en donde yo había vivido anteriormente, tanto en México como en el país del norte, la vida paceña era como estar sumergido en una película de cámara lenta. Con el tiempo me di cuenta que aún a ritmo pausado, sucedían cosas a las cuales yo no estaba acostumbrado.

Los automóviles transitaban a muy baja velocidad, pero eso no implicaba que se respetaran los altos de disco, los cuales solo servían de adorno. Rara era la ocasión en que alguien parara en un alto. Cuando yo lo hacía invitaba a que cuando menos me vieran como bicho raro.

Me llamó la atención que había algunos talleres automotrices con grandes letreros que decían: “Se compran catalizadores”. La mayoría de los autos con catalizadores en La Paz eran importados de Estados Unidos o de turistas. Los letreros eran una descarada propaganda de negocios que compraban partes robadas. En aquella época yo tenía un Ford Explorer con placas de Colorado, el cual poseí por varios años hasta que me mudé a Tijuana. Le quise sacar placas de California pero primero había que pasar la prueba de emisiones, la cual mi auto reprobó contundentemente. Me informaron que el vehículo no tenía catalizadores. Alguien se los adjudicó en alguno de los talleres a donde lo llevé para darle mantenimiento. Robarse un catalizador no es obra sencilla. Hay que cortar los tubos de escape y volver a unirlos como si fuera un bypass de arterias, excepto que por éstas transita solo humo.

Debido a que estaba construyendo unos locales comerciales, me hice amigo del encargado de los servicios de abastecimiento de agua en el centro de la ciudad. Un día, misteriosamente desapareció de su caja en la acera uno de los medidores de agua de los locales. Al reportarlo él me platicó con tristeza que tan solo en nuestra zona se robaban docenas de medidores al mes. ¿Por qué era esto un incentivo para los ladrones?

Una gasolinera lucía una cartelera enorme que decía con orgullo: “¡Vendemos litros completitos!” Tal era mi ignorancia que no entendía el motivo del anuncio hasta que alguien me informó que la mayoría de las gasolineras hacían chanchullo y los litros eran solo una ilusión, así como el puerto. Me describieron varias técnicas para ordenar gasolina que supuestamente mitigarían el fraude pero las cuales ignoré.

Mi amigo el sabio empresario aquí en Tijuana me dice con tristeza que pasa lo mismo en todos lados. Le consta que las mismas organizaciones de gobierno cuya función es protegernos como consumidores participan en los negocios que nos exprimen los centavos todos los días. Alejandro G. Iñárritu, en sus palabras al aceptar el Oscar, dijo que ojalá México tuviera algún día el gobierno que se merece. ¿No será que ya lo tenemos?

 

Una respuesta a “¿Qué nos Merecemos?

  1. igualito que los contratos de las obras de pais de primer mundo que se registran que se hicieron pero que tenemos servicios de tercer mundo. quien invento eso de tercer mundo y primer mundo, sera lo mismo eso de nacer en cuna de oro o en tepetate???

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