Nostalgia Fotográfica

Todavía recuerdo con nostalgia el olor de los químicos, las charolas, el tendedero y la luz roja de los cuartos oscuros para revelar fotografías. En mi juventud pasé muchas horas en ese cuarto mágico al cual yo entraba con rollos de película y salía con fotos de diferentes tamaños. Durante varios veranos, junto con una amiga, tuve un pequeño negocio que se especializaba en la fotografía en blanco y negro. Les tomábamos fotos a domicilio a niños, la mayoría infantes.

En el cuarto oscuro, primero había que extraer el rollo de película de su cartucho, depositarlo en un pequeño tanque cilíndrico con químicos, agitarlo, esperar unos minutos, sacarlo del tanque y colgarlo de un tendedero para que se secara. Así se creaban las negativas. Para producir las fotos, las negativas se colocaban en un amplificador que proyectaba la imagen en el papel fotográfico blanco en donde se grababa pero todavía no se podía ver. El papel se veía igual de blanco después de la proyección. La imagen solo empezaba a revelarse lentamente ante nuestros ojos bajo la luz roja cuando sumergíamos el papel en una charola con otros químicos. Teníamos cuidado de no remojarla menos tiempo del debido para que no saliera pálida, o más de lo necesario para que no resultara oscura. El papel pasaba por un segundo baño en un químico fijador para prevenir que la imagen se borrara con el tiempo. Finalmente colgábamos las fotos en el tendedero para secarlas.

En esa era de la fotografía con cámaras de película, comprábamos rollos para 24 o 36 fotografías de varias velocidades para diferentes tipos de iluminación. Cuando tomábamos una foto no podíamos ver el resultado hasta mucho tiempo después. La mayoría recurríamos a laboratorios que había por todos lados en donde las revelaban y nos las entregaban unos días después, al menos que pagáramos extra por un servicio urgente. Si pensamos en la ausencia de privacidad en nuestro actual mundo digital en donde se filtran imágenes comprometedoras, en la época analógica antigua había menos privacidad, puesto que en los laboratorios podían ver nuestras fotos antes que nosotros.

Kodak, una de las compañías más famosas del mundo por su ingenio y creatividad en la industria fotográfica, fue en un tiempo la mayor productora de rollos de película y de cámaras fotográficas. Hoy solo existe como un esqueleto que fabrica impresoras especializadas y como un recuerdo en las mentes de algunos de nosotros (también perdura en Kodachrome, la famosa canción de Paul Simon del año 1973). Kodak no anticipó la disrupción que causarían las cámaras digitales. No reaccionó a tiempo y cuando al fin empezó a fabricar cámaras digitales ya era muy tarde.

En el mundo de hoy la gran mayoría tiene una cámara digital en la mano a todas horas. Se suben al Internet más de 2 millones fotos cada minuto. Tomamos miles de fotos que podemos ver instantáneamente para después guardarlas en nuestra computadora y en las redes sociales. Raramente las volvemos a ver.

Una respuesta a “Nostalgia Fotográfica

  1. Ahhhhhhhhh que tiempos aquellos, que mas nos espera mi Peter

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