¡Hay que Votar!

Hace dos décadas, cuando todavía vivía en Estados Unidos, cada vez que venía de vacaciones a México invariablemente se discutía el tema de la política en nuestras conversaciones familiares de sobremesa. Para entonces yo ya había vivido muchos años en la pequeña ciudad de Boulder, Colorado y ya me había integrado a la comunidad como cualquier otro ciudadano (yo nací en México pero tengo doble ciudadanía).

Cuando había elecciones en Colorado, y hay muchas más allá que aquí, me involucraba a fondo en los temas importantes del momento. En las elecciones locales teníamos que elegir a diputados, senadores, alcaldes, jueces, directivos de los distritos escolares, alguaciles y regidores. Además había una gran cantidad de referendos que los votantes tenían que decidir para aprobar nuevos impuestos o nuevas leyes. A través de nuestra red de amistades con frecuencia teníamos la oportunidad de conocer a los candidatos quienes nos exponían directamente sus planes de trabajo.

Cuando compartía estas experiencias en las conversaciones familiares, sentía yo que era un ingenuo idealista porque era el único que creía que el PRI iba a perder la presidencia algún día. “Pedro Iván, eso nunca va a pasar”, me decían las personas más sabias que yo conozco. Eventualmente sucedió hace 14 años y por un instante México se llenó de alegría ante la esperanza de cambios positivos para nuestro país.

El hecho que el PRI haya perdido fue un cambio tectónico para México porque a partir de entonces sabemos que nuestro voto cuenta. Nosotros decidimos quien gana una elección. Pero esto es solo un paso del largo camino que aún falta por recorrer. Los partidos, los cuales se multiplican como conejos, son los que escogen de manera opaca a los candidatos. La democracia mexicana se diseñó originalmente como un símil de la norteamericana que funciona debido a que solo hay dos partidos predominantes. La multitud de partidos hace que hoy se elijan presidentes que no obtienen una mayoría de votos y motiva la creación de alianzas basadas en lo que más convenga en el lugar y en el momento. No existe la ideología. Las reglas electorales son tan complejas que parecen inventadas por discípulos de Maquiavelo.

Sin embargo, yo creo, tal vez de nuevo ingenuamente, que lo que está sucediendo hoy en nuestro país es parte de la metamorfosis a un país verdaderamente democrático. Y para que este cambio continúe por buen camino tenemos que ejercer nuestro voto. Hay que votar aunque sea por el menos malo de los candidatos.

En todo el mundo hay corrupción. En todos los países democráticos la política es un deporte rudo y hay irregularidades en las elecciones. Pero México destaca por ser uno de los países más corruptos (Transparency International). Los medios de comunicación y las redes sociales han sido implacables en los últimos años denunciando abiertamente los actos de corrupción y los conflictos de intereses de nuestros gobernantes. Esto, aunado con nuestro voto, podrán algún día liberar a nuestro país de las garras de la actual clase política.

2 Respuestas a “¡Hay que Votar!

  1. estimado Pedro en mi particular punto de vista la clase del poder es un parasito de la sociedad cuando usa los recursos de la sociedad en su favor y eso es en general es lo que ha pasado con esta clase politica, hablas de otros paises donde el concenso se da en la sociedad aqui como dice el titulo de la pelicula existe la ley de herodes (o te alineas o te jodes). saludos.

  2. Me gusta mucho.

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