Trump y los Mexicanos

La reacción a mis Cavilaciones El Idiota Trump del 17 de junio fue unánime en que todos me comentaron que yo estaba exagerando en darle tanta importancia. “Lo mejor es ignorarlo”. “Es una llamarada de petate”. “Si no le hacemos caso todo el cuento desaparecerá en unos cuantos días”. Mi temor hace casi dos meses era que Trump pudiera dictar a su antojo el discurso político en Estados Unidos. Pues ya saben que los resultados son aún más malos que el peor escenario que me hubiese imaginado. El primer debate de las primarias atrajo a más de 24 millones de televidentes, tres veces más que el record anterior. Más gente de la que vio las finales de la NBA o la Serie Mundial. Los comerciales para el siguiente debate el 16 de septiembre se cotizan a 8 veces el precio normal. La televisión le debe mucho a Trump y se lo están pagando con cobertura las 24 horas.

Trump está encumbrado en todas las encuestas de los candidatos del partido republicano. También aventaja a Hillary Clinton en los sondeos donde se le pregunta a los electores por quién votarían si hoy fuesen las elecciones.

Trump no se ha retractado de ninguna de sus declaraciones incendiarias. Al contrario, apuesta lo doble cada vez que tiene la oportunidad y sigue ganando. Su xenofobia enfocada casi exclusivamente hacia los mexicanos es cada vez más grotesca y altisonante pero aún no afecta su popularidad.

Los que antes mantenían cierto nivel de decoro en sus declaraciones sobre los inmigrantes, en particular los indocumentados, ahora tienen un escudo en Trump para poder pregonar ideas racistas y clasistas que antes no se atrevían a exponer.

Trump criticó a Jeb Bush porque habla español (muy bien, por cierto) en su campaña donde hay hispanoparlantes en la audiencia. “Me cae bien Bush. Es un buen hombre. Pero él debería poner el ejemplo hablando inglés cuando esté en los Estados Unidos”, declaró el hombre del peinado infame. Estas declaraciones han liberado de su silencio prudente a los que no les gusta oír nuestro idioma. Vanessa Ruiz, la conductora de noticias local de NBC en Phoenix, AZ, ha sido acusada de arrogante y de “ser una extraña en el país”. ¿Cuál es su gran falta? Pronunciar correctamente las palabras en español. Pronuncia “mesa”, en vez de “meisa”, como lo hacen los americanos.

Sarah Palin, la ex-candidata a la vicepresidencia del partido republicano en el año 2008, quien por cierto nos hace apreciar a una piedra como un genio, dijo que los inmigrantes en Estados Unidos “deben hablar americano”. Trump puyó a Jeb Bush diciendo que él “sabe hablar mexicano”. Yo oí que dijeran esto docenas de personas con títulos universitarios cuando vivía en Estados Unidos. ¿Saben ustedes de alguien en México que diga que en Estados Unidos se habla “americano”?

El español y los mexicanos tienen la distinción de ser el enfoque central de la hostilidad de Trump que le sirve de bandera para su supuesta política migratoria. Esto ha sacado a un gato de su jaula que tardaremos mucho tiempo en volver a atrapar.

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