Ciberbullying

El término “bullying” se ha vuelto muy popular durante los últimos años, uno de los muchos anglicismos que invaden nuestro idioma sin tregua. Para muchos de nosotros que crecimos en una época sin computadoras y teléfonos celulares, el antecesor al bullying se llamaba “dar carrilla” y consistía en acosar o ser acosado por cualquier motivo. Recuerdo que en la secundaria había compañeros a quienes golpeaban con frecuencia lo que hacía que tuvieran que esconderse todo el tiempo. También recuerdo que grupos de estudiantes rodeaban a alguien a quien le gritaban “¡Quiere llorar! ¡Quiere llorar!” sin cesar hasta que la víctima estallaba en sollozos. En ese entonces, al salir de la escuela cesaba el acoso y, aparte de la memoria del acosado, los rastros desaparecían. No había registros permanentes del abuso.

El bullying moderno potencializa la carrilla por medios electrónicos. Se aplica la misma crueldad de antes por medio de teléfonos, computadoras y tabletas conectadas en las redes sociales. El ciberbullying es diferente y más dañino debido a que puede ocurrir las 24 horas del día. No hay escape al menos que los acosados se desconecten del Internet, algo que no es fácil de lograr porque es una parte esencial de las vidas modernas.

Antes, como mencioné anteriormente, no había rastros. Hoy siempre los hay, son prácticamente imposible de borrar, y con frecuencia no se sabe quien es el acosador. Los rastros son las imágenes y mensajes que se suben a las redes sociales. Una niña en la secundaria donde trabaja una maestra amiga mía cometió el grave error de enviarle a su novio una foto de su pecho. La imagen se propagó como un polvorín en la escuela y la niña tuvo que cambiar de escuela. Ustedes tal vez piensen que es un error de adolescentes, pero un comportamiento similar han demostrado deportistas profesionales y hasta el mismo director de la CIA.

La capacidad de crueldad de los humanos reside muy poco por debajo de la epidermis y es más fácil que asome su feo rostro si hay anonimidad. ¿Por qué creen que Facebook no tiene un botón de “No me gusta”? La dinámica de las redes sociales cambiaría totalmente si uno pudiera calificar anónimamente a las personas con botones para expresar “Me Cae Gordo” o “Es muy Sangrona”.

Hay muchos casos de adultos profesionales que han abandonado sus trabajos y viven escondidos debido al abuso en las redes sociales. El caso más famoso es el de unas mujeres programadoras de juegos de video que escribieron un artículo señalando que en la industria de los videojuegos predomina el machismo y por consecuencia hay muy pocas mujeres. Esto provocó una avalancha de acoso sin paralelo. Las amenazaron con matarlas y violarlas. También fueron víctimas de la técnica llamada “doxing”, que consiste en investigar datos de la vida privada de una persona y publicarlos en las redes sociales.

Yo tengo la convicción de que el comportamiento humano no ha cambiado mucho en los últimos siglos. La tecnología es la que hace que lo manifestemos de maneras diferentes.

2 Respuestas a “Ciberbullying

  1. el anonimato es de cobardes que si bien tienen derecho a expresar su opinion y que se escudan en no sabe quien soy y puedo demostrar la envidia, insatisfaccion, crueldad, bajeza, antivalores, etc. su verdadero yo y que quizas no se aparenta en su vida real,

  2. yo comento a mis alumnos que algunas veces estamos pensando en la computadora como una pantalla de television, solo vemos lo que esta en mi lado del screen, pero el gran oceano que se forma cuando entramos al internet frente a tu computadora es tan abismal que encontramos en sus profundidades toda clase de demonios y malandrines tanto de dinero como de sexo, y parele de mencionar; es importante que los que debemos guiar a los nuevos jovenes no solo inculcar la legislacion informatica, sino tambien esta doble apariencia virtual del aparato que vemos enfrente en este momento. saludos IVAN

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