El futuro de la mariguana. Primera parte.

La semana pasada estuve en Colorado, entidad de la Unión Americana donde viví por casi tres décadas. La última vez que había estado ahí aún no se legalizaba el consumo de la marihuana para fines recreativos, lo cual sucedió en noviembre del 2012. En Estados Unidos hay 24 estados en donde la marihuana es legal para fines medicinales y en cuatro de ellos también para fines recreativos. En las elecciones del próximo noviembre en Estados Unidos 15 estados decidirán si se aprueba la marihuana para consumo general, entre ellos California, en donde los momios están a su favor.

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Para ver cómo se comercializa el cannabis, visité una tienda de la cadena Native Roots, uno de los cientos de dispensarios de marihuana en Colorado. El local del dispensario al que fui lo ocupaba anteriormente un restaurante que tenía ventanas por tres de sus cuatro lados. Lo que hoy se ve por las ventanas es una pared blanca adornada al estilo grafiti con letras negras de diferentes tipos ilustrando los nombres y logos de las docenas de productos que venden.

En el estacionamiento de la tienda había dos patrullas con policías levantando infracciones. Su presencia cerca del dispensario me hizo titubear. ¿Entraré o no entraré? Pero en eso llegaron dos mujeres jóvenes que entraron muy campantes seguidas de un señor como de 70 años que iba en su bicicleta con un atuendo muy profesional. Mis dudas se disiparon y pensé: no hay que temer porque es legal.

Al entrar al dispensario se llega a una sala de espera en donde una recepcionista te pide una identificación expedida en Estados Unidos, la cual tienen que escanear y guardar. Las visas para cruzar la frontera son suficientes. En la sala de espera hay dos puertas una que dice: Recetas Médicas y la otra Productos Recreativos. Al entrar al cuarto de los productos recreativos ya había ahí varias personas atendidas por expertos en un mostrador a lo ancho de dos de los lados del cuarto. Tiene uno que esperar en una fila hasta que se desocupa uno de los expertos que te atiende personalmente. Lo primero que hace es pedirte otra vez tu identificación.

“¿Ya han venido aquí alguna vez?”, me preguntó. Le contesté que no y me preguntó qué era lo que deseaba. Viendo atónito la gran variedad de productos en los aparadores no pude responder rápido y por eso me empezó a describir lo que tienen disponible. En la categoría de comestibles hay galletas saladas y dulces, barras de chocolate, barras de granola, los tradicionales pastelitos brownies, caramelos, chicles, mentas, besitos, paletas de dulce de diferentes sabores, refrescos de cola, botellas de café, ponches de sabores y cápsulas. Cada producto está marcado con su contenido en miligramos de tetrahidrocannabinol (THC), el principal constituyente psicoactivo del cannabis. Nos explicó que los novatos no deben de comer más de 10 mg de THC. Una barrita de chocolate tiene 10 porciones de 10 mg cada una. Nos enfatizó el experto que los comestibles tardan hasta dos horas en tomar efecto, el cual puede durar hasta ocho horas.

Una respuesta a “El futuro de la mariguana. Primera parte.

  1. Y que pasó Pedro Iván, hay segunda parte?

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