Brexit y el neorracismo

Increíblemente los británicos decidieron salir de la Unión Europea (UE) en un referendo democrático en el que participaron más del 70% de los electores. A lo largo de su historia, los europeos han peleado guerras entre ellos mismos por mucho más tiempo del que ha perseverado la paz. El siglo XX fue el más sangriento en la historia de Europa. Principalmente para evitar más guerras nació el proyecto de la UE que hoy cuenta con 28 países, incluyendo al Reino Unido. LA UE funciona puesto que desaparecieron las guerras entre las naciones europeas. Las guerras de la segunda mitad del siglo XX fueron en países que se desintegraron, tales como Yugoslavia, que desapareció por los mismos motivos que causan las mayorías de los conflictos bélicos: diferencias en religiones y etnicidad.

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En el siglo pasado más de 165 millones perecieron en guerras en todas partes del mundo. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, los europeos, con la intervención de los Estados Unidos, acordaron que las guerras europeas no podían continuar, sobre todo con la existencia de las armas atómicas. Para lograr la paz se creó la UE, una organización de 500 millones de personas con diferentes religiones, razas, y tribus que asombrosamente ha funcionado hasta el momento. Para edificar esta alianza hubo que suprimir muchos sentimientos nacionalistas y racistas, siendo el mayor ejemplo el movimiento nazi en Alemania. Paradójicamente, Alemania es hoy el país europeo que más apoya a los migrantes.

Para lograr vivir en paz, las naciones de la Unión Europea tuvieron que ceder parte de su autonomía, algo que aborrecen los nacionalistas y explotan los demagogos. Los sentimientos de racismo y nacionalismo extremo siempre han permanecido muy cerca de la superficie. La globalización fomentó la desigualdad que resiente un gran porcentaje de la población del mundo. Esto, junto con las guerras del Medio Oriente provocaron una migración masiva que atiza el fuego interno de la gente que se siente sin esperanzas.

La migración es un problema grave, pero Inglaterra no lo va a resolver saliendo de la UE, al menos que cierre sus fronteras, lo cual equivale a un suicidio económico. Para negociar nuevas reglas de comercio con la UE, el Reino Unido tendrá que seguir aceptando inmigrantes. Además, hay casi 3 millones de británicos que viven en países de la UE.

En este clima llegaron al escenario mundial personajes como Donald Trump y los líderes del movimiento que propuso la salida del Reino Unido de la UE. Su discurso en contra de los inmigrantes es muy similar. En el caso de Trump, descaradamente racista y sin tapujos. En el caso del Reino Unido, enmascarado en fantasías de independencia de la burocracia de la UE. Un anunció infame de Nigel Farage, el líder del partido UKIP de extrema derecha que impulso el Brexit, fue sincero al mostrar una larga fila de miles de inmigrantes con el encabezado: “Punto de Ruptura. La UE nos ha fallado a todos”. Farage ganó, pero el precio fue destapar el neorracismo.

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