Río 2016

Cada 4 años durante los meses antes de las Olimpiadas la prensa publica noticias negativas sobre el país sede, más aún cuando se trata de un país en vías de desarrollo como lo es Brasil. El Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, clasifica a los países de acuerdo a como aplican lo que producen a las oportunidades de educación y salud que fomentan el desarrollo humano. Brasil no se encuentra entre los primeros 50 países del mundo (tampoco México). Esto hace que la prensa amplifique y dramatice los problemas del país, sobre todo cuando asumió la responsabilidad de ser el anfitrión del espectáculo más grande del mundo.

RIO DE JANEIRO, BRAZIL - AUGUST 05:  Fireworks explode as dancers perform during the Opening Ceremony of the Rio 2016 Olympic Games at Maracana Stadium on August 5, 2016 in Rio de Janeiro, Brazil.  (Photo by Clive Mason/Getty Images)

“Las instalaciones no están listas y solo faltan unos días para que empiecen los juegos”. “La bahía en donde competirán más de 1,400 atletas en los deportes acuáticos es la más contaminada del mundo. Los atletas van a nadar en un mar de mierda”, dice un encabezado noticioso de hace un par de semanas. “Hay animales muertos y partes humanas flotando en la bahía”. “No funciona el drenaje en la villa olímpica”. El efecto del virus Zika y muchas otras noticias desagradables.

Incluso durante el transcurso de los juegos la prensa no perderá la oportunidad de hablarnos del lado negativo de los juegos. “Segundo boxeador arrestado por asalto sexual”. “El masivo contingente de seguridad de 85,000 policías y soldados amenaza los derechos a la libertad de expresión”. Seguramente si fuera una fuerza menor dirían que es insuficiente y que los atletas y turistas están en peligro. La verdad es que las noticias negativas se venden muy bien.

Agregándole a este panorama aparentemente desolador el efecto de la crisis política que vive Brasil, con la presidenta Dilma Rousseff destituida y a punto de ser enjuiciada, y las acusaciones de corrupción en todo el gobierno brasileño, uno pensaría que estas olimpiadas van a ser un desastre.

Pero yo no lo creo. No permitiré que las noticias negativas me distraigan de admirar a los entusiastas atletas de todo el mundo, de 207 países, que se han preparado por años y años para llegar a este momento culminante de sus vidas. Quiero disfrutar los deportes que solo veo cada cuatro años.

La ceremonia de apertura fue quizás modesta pero al mismo tiempo emotiva y con un mensaje para el mundo de que hay que tomar en serio que nuestro planeta está enfermo pero que todavía se puede sanar. Oí en la radio una entrevista de la persona encargada de organizar la ceremonia quien con toda humildad dijo: “No tenemos recursos infinitos pero haremos lo mejor que podamos. A veces me siento como MacGyver, porque tengo que improvisar y resolver problemas complicados con pinzas y alambritos”, aludiendo a la serie de televisión de los años 1980 en donde el personaje principal hacía lo mismo.

Espero que durante la ceremonia de clausura el domingo 21 de agosto ya tenga grabadas en mi mente imágenes de recuerdos, ya sean tristes por las derrotas o felices por las victorias, que me duren para toda la vida.

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