Haciendo trampa con tecnología

Empiezo estas Cavilaciones contándoles algunas de las cosas que observé durante mi vida de estudiante universitario para asociarlas con la tendencia universal que tienen los humanos de hacer trampa. Mi propósito es contrastarlas con lo que sucede en la actualidad para concluir que los métodos y tecnologías para hacer trampa cambian, pero no la tendencia universal de hacerlo.

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Uno de mis amigos tenía una habilidad increíble para construir lo que llamábamos acordeones, que son apuntes con letra muy chica con fórmulas y otra información para contestar las preguntas de los exámenes. Unos escribían sus notas en un trozo de papel arrugado o en su propio brazo. Los acordeones de mi amigo eran verdaderas obras de arte que consistían de dos rollos de papel como de 5 centímetros de largo unidos por ligas en los extremos. Para encontrar lo que necesitaba, con sus dedos giraba los rollos para que uno se desenrollara al mismo tiempo que el otro se enrollaba. Su letra era nítida y muy elegante. Si el tiempo que dedicaba a construir los acordeones lo hubiera dedicado a estudiar, hubiera obtenido los mismos resultados.

Otro amigo enamoró a la secretaria del departamento de ingeniería para que extrajera el examen final del maletín del profesor. Lo logró y una noche antes se reunió un grupo de estudiantes para resolverlo. No eran solo estudiantes mediocres los que se reunieron. El grupo incluía a los más brillantes. El examen estaba tan difícil que ni en toda la noche lo pudieron resolver.

En contraste, el Ingeniero Héctor Yeomans, el mejor maestro de Ingeniería Eléctrica que tuve en el Tecnológico de Monterrey, nos daba exámenes a libro abierto. Podíamos tener con nosotros todas las notas y libros que quisiéramos. Esto es más como la vida real, en donde cuando tenemos que resolver algún problema no se nos prohíbe hacer consultas. Una vez nos dejó un examen para llevar a casa y nos permitió trabajar en grupos si queríamos. Todo un fin de semana colaboré con dos compañeros, día y noche, para poder terminarlo. Al entregárselo el lunes, un altero enorme de notas, nos dijo: “los tres tienen 10 diez”. No tuvo ni que revisar lo que le entregamos.

¿Qué es lo que pasa hoy en día? Mucho más tenebroso. Los estudiantes que hacen trampa pueden hackear las computadoras de las universidades para cambiar sus calificaciones. En las escuelas donde hay miles de estudiantes, es difícil darse cuenta. Si un estudiante no tiene la capacidad de hackear, puede contratar a un experto a través de la llamada Web Oscura (Dark Web), para que alguien lo haga.

La Red Oscura no solo sirve para alterar las calificaciones, ahí se pueden comprar drogas ilegales, contratar espías y especialistas en otras variedades de crímenes, muchos de ellos violentos.

La naturaleza humana tiene su lado bueno y su lado malo (Trump, por ejemplo). Las nuevas tecnologías solo cambian la manera en que algunos hacen sus trampas. En mis siguientes Cavilaciones les comentaré algunas de las herramientas para hacer trampa que están disponibles en la red.

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