¡Hay muchos tramposos!

Hay quienes piensan que hacer trampa es parte de la naturaleza humana; que nacemos con esta hierba venenosa que tenemos que podar constantemente. Otros piensan lo contrario, que los humanos estamos diseñados para ser honestos y que es nuestro entorno el que nos transforma. Independientemente de cuál teoría sea la correcta, la realidad es que mucha gente hace trampa.

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Aunque en estas Cavilaciones me enfoco principalmente en los estudiantes, hacer trampa es popular en todas las actividades de los humanos. ¿Ustedes creen que los políticos hacen trampa? ¿Y que tal los deportistas? En los deportes de alto nivel la competencia es tan brutal que cualquier ventaja, cuán pequeña que sea, puede ser la diferencia entre ganar y perder, lo cual en muchos casos significa millones de dólares. Un ejemplo es el caso infame de Lance Armstrong, el alguna vez reconocido y admirado como el mejor ciclista del mundo que solo ganó porque tenía una organización enorme especializada en hacer trampa y esconderlo. Recuerden a los beisbolistas profesionales famosos que usaron esteroides para poder batear 75 jonrones en un año. También al equipo entero de atletismo de Rusia que fue vetado de los pasados juegos olímpicos de Río de Janeiro. Y así hay cientos de casos.

También sucede en las actividades académicas. Son muchos los profesores de alto prestigio en el mundo que han sido obligados a renunciar a sus puestos porque mintieron sobre sus logros académicos o plagiaron el contenido que publicaron. Ahora con las herramientas disponibles en el Internet, es muy fácil analizar textos para ver si son originales o fueron plagiados. Esto fue lo que hizo Aristegui Noticias al analizar la tesis de Enrique Peña Nieto, que sin duda contiene amplios segmentos copiados textualmente de otras obras. No es defendible que lo quiera justificar (al igual que muchos otros de sus actos).

Mi hija y su esposo ambos son profesores en universidades en Estados Unidos. Para concluir este tema les relataré lo que recientemente me platicaron de casos de estudiantes que han sorprendido haciendo trampa con o sin tecnología. El primer caso es de un estudiante que siempre pedía permiso para ir al baño durante los exámenes, a veces más de una vez. Sacaba buenas calificaciones aunque faltaba mucho a clase y no entregaba tareas. Los maestros sospecharon que algo no estaba bien y decidieron hacer una investigación secreta. En el siguiente examen cuando pidió permiso para salir de nuevo del aula había alguien afuera quien lo siguió para ver que hacía. Descubrieron que su truco era tener una computadora escondida en el baño en la cual podía buscar las respuestas del examen.

El segundo caso fue de una estudiante que implementó un acordeón al estilo antiguo con notas escritas en el vaso de café de Starbucks que llevaba a los exámenes (no son tazas). Las escondía con el forro de cartón que se utiliza para poder sostener el vaso caliente. Para ver las notas bajaba el forro, giraba la taza hasta encontrar lo que quería, y volvía a subirlo. Mucha creatividad mal canalizada.

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