¿A quién le creo?

Mi amigo el sabio me preguntó: “¿Entonces qué noticias debo creer? ¿Para qué sirven entonces las fuentes de información?”. Este intercambio surgió cuando hablábamos del bombardeo incesante de noticias patentemente falsas que sufrimos en esta era de la posverdad, sobre todo la información que proviene de los políticos.

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La mayoría de los jóvenes no leen los periódicos ni ven las noticias en la televisión. La fuente común de información son las redes sociales como Facebook y Twitter. Estas tecnologías se inventaron para que hubiera comunicación entre grupos de amigos, no para difundir noticias. En su afán de captar la atención constante de audiencias cada vez más grandes, las redes sociales se convirtieron en muy poco tiempo en medios de difusión de información que no se verifica. Una sola persona puede causar un escándalo mundial con una noticia falsa.

El Economista realizó una encuesta que muestra cómo los americanos “creen cosas tontas, absurdas, destructivas y demostrablemente falsas”. A los encuestados se les preguntó si eran falsas o verdaderas ciertas declaraciones como: “Los correos electrónicos de la campaña de Hillary Clinton contienen palabras en código relacionadas con la pedofilia, el tráfico de personas y rituales de abuso satánico”. El 46% de los republicanos y el 17% de los demócratas creen que es probablemente cierto. Esto indica que todos creemos lo que concuerda con nuestra ideología.

Creo que este fenómeno de no saber qué creer no es tan grave en México porque en nuestro país simplemente creemos casi nada de lo que dice el gobierno.

El Secretario de Hacienda José Antonio Meade declaró que el aumento del precio de las gasolinas no tendrá un efecto inflacionario. ¿Habrá alguien que crea esto? ¿Qué no es obvio que el precio de la gasolina afecta todo lo que se transporta y por lo tanto subirán los precios de los productos que consumimos y de los autobuses y taxis?

El presidente del PRI dijo ayer que la liberación del precio de las gasolinas es algo bueno para los mexicanos porque se eliminó el subsidio que hacía que estos fueran artificialmente bajos. Ese subsidio, dijo el dirigente del PRI, lo pagábamos nosotros con nuestros impuestos. Si ya no se va a subsidiar el precio, ¿se van a reducir los impuestos? Si no nos van a devolver el dinero del subsidio, ¿cómo puede ser este aumento algo bueno para los mexicanos? ¿Hay alguien que crea que el aumento es bueno para todos los mexicanos?

En julio del año pasado, el Presidente Enrique Peña Nieto declaró: “a nivel nacional ha habido importantes reducciones en el número de homicidios dolosos, secuestros y extorsiones”. Si de acuerdo con las cifras del INEGI en los años 2014-2015 hubo más de 20,000 homicidios en México y en el 2016 la cifra oficial será casi igual, ¿habrá alguien que crea que han habido importantes reducciones en el número de homicidios dolosos

La triste realidad es que es difícil saber a quién creerle. Pero en México no tanto. Hay que creer lo contrario de lo que diga el gobierno.

2 Respuestas a “¿A quién le creo?

  1. Yo solo se que el gobierno cree que los gobernados no sabemos nada. .

  2. Yo solo sé que nuestros gobernantes creen que nosotros los gobernados no sabemos nada.

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